jueves, 25 de junio de 2015

Y ahora van contra la Sierra de Perijá (Crónicas del neoextractivismo del siglo XXI)



Imagen tomada de: http://venezuelaoriginaria.blogspot.com/

Recientemente, dos jóvenes periodistas venezolanos realizaron sendos reportajes en  relación con el tema de la explotación del carbón en la cuenca del Guasare de la Sierra de Perijá en el estado Zulia. En ellos se describen desde distintas ópticas el proceso de "desarrollo" de este proyecto minero, sus impactos ambientales y sociales, y lo que ahora puede ser mucho peor a través del avance de este proceso de destrucción a raíz del Decreto 1.606 de la Presidencia de la República en el cual se expande de manera muy importante el área afectada. Ello sin ningún miramiento a que se esté contraviniendo la Constitución Nacional, la normativa ambiental del país e incluso la opinión en contra que alguna vez emitió el difunto presidente Hugo Chávez Frías.

Con respecto a estos trabajos periodísticos, por una parte, la muy joven y brillante periodista Ariana Guevara publicó un excelente reportaje en el portal elestimulo.com/climax  que describe la historia y desarrollo de este problema y la campaña desarrollada por la organización ambientalista Homo et Natura en contra de este nuevo ecocidio.



Por carbón, la quema y explosión de la Sierra de Perijá

ARIANA GUEVARA  @ArianaGuevaraG

En Zulia, la producción carbonífera ha generado empleos pero también estragos ambientales. Un decreto presidencial da luz verde al incremento de la actividad con el fin de alimentar una planta termoeléctrica. Promesa de reducir los apagones. Se destruirá el fino equilibrio del ecosistema. A eso se suma la presencia de una empresa china en un proyecto que es rechazado por ambientalistas y habitantes de la región.


Una amenaza silente se cierne sobre una porción de la Sierra de Perijá, en el noroeste del estado Zulia. Aunque suene alarmista, hay razones para hacer tal afirmación: si se llega a concretar la expansión de la minería del carbón —a la que el Gobierno nacional dio luz verde—, los ríos, la vegetación, los suelos y las poblaciones indígenas que forman parte de este ecosistema serán las primeras víctimas. Visto así, pareciera que en lugar de la protección de un paraje privilegiado, la prioridad está en el desarrollo de una economía depredadora, de un proyecto que se lleve todo a su paso.

Si bien en Zulia se explota el carbón desde los años ochenta, una información oficial hizo que se encendieran las alarmas. En febrero de este año se publicó el decreto 1.606, en la Gaceta Oficial 40.599, que transfiere a Carbones del Zulia, filial de Petróleos de Venezuela, los derechos de exploración y explotación carbonífera en una zona de 24.192,14 hectáreas. ¿Y cuál es el problema? Que las minas actuales —Norte y Paso Diablo— abarcan 1.763 hectáreas, con concesiones de un total de 7.250 hectáreas, lo que significa que este instrumento da pie para la ampliación de la actividad.

Lusbi Portillo, coordinador de la ONG Homo et Natura, explica que esa expansión se traduciría en la apertura de minas en los alrededores de los ríos Socuy y Cachirí. La intención, entre otras, es aumentar las cantidades de carbón —en 2014 se produjeron 682.858,72 toneladas métricas en Zulia—, para alimentar un proyecto de carboeléctrica, en el que participará la empresa china Sinohydro con una inversión de 7 millardos de dólares.

Portillo afirma que en noviembre de 2012 Petróleos de Venezuela (Pdvsa) firmó un memorándum de entendimiento con Li Ming, representante de la compañía asiática, para elaborar estudios de ingeniería y financiamiento. “Se reforzaron con la contratación de la empresa india Essar Projects Limited, registrada en los Emiratos Árabes Unidos, el 9 de octubre de 2013, con la firma de su vicepresidente, Jasbir Singh”, señala un documento de la organización.

El decreto que permite la ampliación de la zona minera responde, hasta cierto punto, a los intereses de mantener este proyecto, que comenzaría a construirse en 2013, pero que aún no ha arrancado. Y, aunque el decreto indica con claridad que la explotación estará a cargo de una empresa venezolana, los ambientalistas manejan otra información: Portillo señala que los chinos serán los responsables de la inversión para poner a trabajar las minas a tope y abrir las nuevas, y que tienen ese permiso por 30 años, además de que construirán un puerto y una vía ferroviaria.

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Por su parte, el periodista Jeanfreddy Gutiérrez, escribe en el portal elcambur.com.ve un muy importante y acucioso artículo con un gran despliegue de imágenes, infografías y enlaces a documentos que permiten entender la larga marcha de este proyecto.



PDVSA reimpulsa proyectos carboníferos que fueron suspendidos por Chávez

15 jun, 2015 por Jeanfreddy Gutiérrez


“Así como los derrotamos hace 10 años, los volveremos a derrotar”. Las palabras del activista, biólogo y profesor de la Universidad Bolivariana de Venezuela, Nicanor Cifuentes, junto a indígenas provenientes de la Sierra de Perijá, frente a la sede del Ministerio del Poder Popular para la Energía Eléctrica no son meramente poéticas. Lo dice a pocos metros de un piquete de la Guardia Nacional y a pesar de las llamadas realizadas por los directores del despacho para posponer la reunión “para evitar problemas”. Con la publicación del decreto presidencial No. 1.606 del 10 de febrero de 2015, firmado por Nicolás Maduro, se nacionaliza y retoma la explotación carbonífera, que PDVSA había abandonado en 2005 después de protestas en rebeldía a la decisión del presidente Chávez, que luego de suspender, enfatizó el respeto por la selva y el bienestar de los pueblos indígenas.

Ahora, el decreto se publica tras el anuncio de construcción de una planta carboeléctrica para generar 1000 megavatios de electricidad para el Zulia de parte de la estatal petrolera, que implicaría la extracción y consumo de tres millones de toneladas métricas del mineral, con las graves consecuencias producidas por la tala de árboles para campamentos y minas, así como la contaminación del agua y el aire. Los movimientos sociales, agrupados en el Frente de Resistencia Ecológica del Zulia (FREZ) se han levantado tras haber sido ignoradas sus sugerencias de usar gas natural para evitar los daños ambientales que ya se habían advertido -incluso oficialmente- y reimpulsar el Parque Eólico de La Guajira.

Historia reciente

En 2004 Chávez dijo que quería triplicar la producción de carbón en la región, para impulsar su desarrollo. La protesta de grupos locales por el derrame de 20 mil litros de diésel lo llevó a reconsiderarlo tras una avalancha de protestas. Dos años más tardes expresó que “ese carbón se queda allá abajo”, rechazando la tala de selva y las enfermedades pulmonares producidas en la región, lo que repitió durante varias alocuciones, dando pie al concepto de ecosocialismo.

La moción fue respaldada por la ministra del Ambiente, Jacqueline Faría, quien señaló el inmenso impacto ambiental y las bajas ganancias: 50 dólares por tonelada, contra los entonces 60 del barril de petróleo. Un informe de su despacho, de 2005, demostraba la contaminación localizada del aire y del agua con metales pesados en el río Guasare, con apenas una fracción del aprovechamiento de las minas de carbón, y que al expandirlo aumentarían los riesgos ambientales en toda la biota del río Socuy, que impactarían en los embalses Manuelote y Tulé, que sirven a la ciudad de Maracaibo. Pero también señalaba que este desarrollo generaría 33% de incremento en los impuestos recaudados por la gobernación del Zulia.

Viejos actores, nuevos proyectos

La explotación minera en Zulia data de 1987, con la apertura de Mina Paso Diablo y Mina Norte. Ambas a raíz de la creación de Carbones del Zulia por Fernando Chumaceiro, quien estaba al frente de CorpoZulia. De aquella época datan los proyectos de vías férreas, un segundo puente sobre el Lago de Maracaibo y un puerto de aguas profundas para trasladar el carbón hacia Europa y Estados Unidos. Así reza el libro “El Pozo Ilustrado”, editado por primera vez en 1983 por Petróleos de Venezuela (PDVSA) y que en su cuarta edición aparece firmado por Luis Guisti como presidente de la estatal petrolera, al referirse a la infraestructura necesaria en el capítulo del carbón, en su página 402.



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Estos artículos dejan un largo mal sabor en la boca. Parece que ya no hay un mínimo de respeto por nada, ni siquiera por aquello que alguna vez dijeron que era importante para el gobierno y su ideología: Ni las personas, ni los pueblos indígenas, ni los bosques, ni el ambiente. Ni siquiera la opinión de quién dicen seguir su legado.

Por otra parte, me sigo preguntando si alguien ha oído alguna opinión reciente (aunque sea legitimando esta destrucción) por parte del Ministerio de Ecosocialismo y Aguas o de sus autoridades, o es que el mutismo es su única estrategia tal como parece hacerse ya habitual con el resto de los problemas ambientales del país.

Para lo quedó el Ecosocialismo,como apoyo del crecimiento del extractivismo depredador en Venezuela. Que tristeza. Pero mi sentimiento no es de derrota, ni de desesperanza, apoyo totalmente la campaña de los ambientalistas zulianos:

 ¡NO A LA EXPLOTACIÓN DEL CARBÓN EN LA SIERRA DE PERIJÁ!





Nota final: Si les interesa el tema del extractivismo como enfoque político y sus repercusiones sociales, políticas y ambientales  les recomiendo la lectura de estos dos artículos de Eduardo Gudynas:

Si eres tan progresista ¿Por qué destruyes la naturaleza? Neoextractivismo, izquierda y alternativas

DIEZ TESIS URGENTES SOBRE EL NUEVO EXTRACTIVISMO. Contextos y demandas bajo el progresismo sudamericano actual


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