lunes, 23 de marzo de 2015

No es lo mismo poner un tubo que tener agua





Ayer 22 de marzo fue el Día Mundial del Agua. Esta conmemoración está dirigida a  llamar la atención sobre la importancia de este recurso y promover la gestión sostenible del agua potable como un derecho humano. Esto cobra más importancia cuando los expertos nos alertan que la crisis del agua puede ser tan grave como el cambio climático y que el fracaso en no atender las claras advertencias sobre esta crisis está generando situaciones catastróficas y graves problemas al desarrollo humano.

Al igual que en el resto del mundo, en Venezuela se realizaron algunas (no muchas para ser sinceros) actividades para concientizar sobre la necesidad de gestionar el llamado “vital recurso” con responsabilidad, equidad y seriedad.

Igualmente, es un día para hacer declaraciones y poner en prensa alguna nota más o menos interesante. Entre ellas vale la pena hacer mención de una de las noticias surgidas a consecuencia de esa efeméride ambiental y hurgar un poco en lo que dice y en lo que se deja de decir.

En primer lugar veamos unas importantes declaraciones del ministro de “Ecosocialismo Vivienda y Hábitat” recogidas en el Diario 2001 el día 22 de marzo.


Este domingo es el Día Mundial del Agua
Molina: 96% de los venezolanos tienen agua en sus casas

Lucy María Rivas/@Lucymariarivas

A propósito de conmemorarse este domingo el Día Mundial del Agua, el ministro para el Ecosocialismo, Vivienda y Hábitat, Ricardo Molina, destacó que el 96% de los venezolanos cuentan con el suministro del vital líquido.

Molina  no dejó de lado que un 4% de los venezolanos no disfrutan del servicio regularmente, por tal motivo precisó que, el Gobierno continua trabajando en la construcción del proyecto de la planta para suministro de agua a Tuy IV, en el estado Miranda, al mismo tiempo que realiza inversiones para los embalses del país y protección de las cuencas.

Molina hizo un llamado de conciencia al pueblo a no desaprovechar el agua, puesto que es un recurso necesario y a su juicio en muchos hogares no se practica el uso razonable de este liquido.

Para ir al artículo en su fuente original marque aquí
(las negritas sobre el artículo son mías)

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En este caso el Ministro Molina está repitiendo la afirmación del gobierno nacional, de que no sólo alcanzó, sino que sobrepasó uno de los Objetivos del Milenio dirigido a reducir a la mitad, para el año 2015, el porcentaje de personas sin acceso sostenible al agua potable y a servicios básicos de saneamiento (ver: Cumpliendo las Metas del Milenio. INE, 2013 )

En contraste con esa afirmación,  la Red ARA en su informe “Aportes para un Diagnóstico a la Problemática Ambiental de Venezuela” publicado en el 2011 ya alertó sobre la diferencia entre la existencia de un sistema de distribución de agua y la continuidad y calidad de ese servicio.

Por su parte, la ONG de protección a los Derechos Humanos PROVEA en su informe del 2013 indicó que aunque los organismos de gestión ambiental del país afirman que aunque el 96 % de los venezolanos gozan de agua potable, es evidente que dicho servicio público no está funcionando adecuadamente. La fallas en el suministro del líquido son graves y continuas llegando sólo a abastecer a muchos hogares 1 ó 2 días a la semana y a veces escasea por más de 1 semana, tanto en barrios como en urbanizaciones de las grandes ciudades como en los pequeños centros poblados del interior.

A su vez,  la Red Sinergia, en conjunto con la Plataforma Venezolana de Redes de Organizaciones de la Sociedad Civil, en su evaluación sobre el cumplimiento de los Objetivos del Milenio realizado en el 2013, estableció que en diversos puntos del territorio nacional el servicio de agua potable es deficiente en cantidad, calidad y continuidad.

Finalmente, en  un comunicado reciente realizado por la Red Sinergia en conjunto con la Fundación Tierra Viva, en el cual solicitaron al gobierno nacional “tomar acciones para garantizar que todos los venezolanos tengan acceso al agua de forma constante y de buena calidad, como forma de erradicación de la pobreza” ahondaron más en este tema: En el mismo, Alejandro Luy, gerente general de Fundación Tierra Viva, explicó que "uno de los aspectos que debe ser considerado para reducir la pobreza es que los estratos populares y rurales tengan acceso al agua"... A su juicio, “Venezuela es uno de los países más ricos en recursos hídricos del planeta.  Sin embargo uno de los problemas es que la distribución del agua no coincide con la de la población: la mayor abundancia del recurso hídrico está al sur del Orinoco, pero el 80% de la población se encuentra al norte del país”. Igualmente, indicó que “Una prueba de las condiciones deficientes en que se encuentra el agua, en cuanto a su calidad y distribución, se vive en comunidades urbanas como Catia La Mar (Vargas), Guarenas, Guatire y en el municipio Chacao, ubicadas en el estado Miranda, detalló Luy. “Estas son solo algunas comunidades que no cuentan con servicios permanente de agua las 24 horas del día, los 7 días de la semana, requerido para una buena calidad de vida”.

Todo esto nos lleva a una conclusión posible: Una cosa es poner embalses y tuberías, que es a lo que el ministro y el gobierno nacional se refiere y otra es que todos los venezolanos tengamos la confianza de que a nuestros hogares, escuelas y sitios de trabajo llegará el agua en cantidad y calidad adecuada, ahora y en el futuro.

Para lo primero se necesita de dinero, un poco de planificación y técnica, para lo segundo se necesita tener programas de conservación y gestión del agua muy bien planificados y mejor implementados. Es decir hay que conservar los bosques en las cuencas productoras, ordenar las actividades productivas para que no deterioren a las mismas, descontaminar las aguas servidas, vigilar el cumplimiento de las decisiones de gestión, educar a las poblaciones locales en la conservación de sus cuencas, educar en el uso responsable del agua, promover la participación de toda la población para que podamos hacer nuestra parte en la gestión compartida del agua y planificar el uso de nuestra agua con sentido de futuro, responsabilidad, justicia y solidaridad.

Necesitamos de lo primero, pero mucho más del segundo. Sin producción y uso sustentable de agua, no hay, ni habrá agua en las tuberías. Sin agua no hay desarrollo.

Ruego por que el señor ministro entienda esa diferencia.

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