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martes, 14 de abril de 2020

Venezuela bajo fuego



Imagen tomada de la cuenta de @meteovargas


En estos momentos de mediados de abril Venezuela está literalmente bajo fuego. Desde hace varias semanas en medios de comunicación y redes sociales se reportan una enorme cantidad de incendios de vegetación que están destruyendo áreas naturales, incrementando los riesgos de que se generen daños a personas y propiedades  y aumentando los problemas de salud de la población debido a las grandes cantidades de humo que están saturando la atmósfera.

Todas esas situaciones pueden afectar de manera muy grave los derechos humanos, en particular el derecho a la vida, a la salud, a un nivel de vida digno y adecuado, así como a un ambiente sano, seguro y equilibrado.

En una imagen satelital recientemente publicada se puede ver el país atravesado por un enorme cinturón de fuego que cubre prácticamente todos los estados de la región central y oriental del país. Y esta imagen que es sólo una fotografía de la situación del país en la segunda semana del mes deja fuera los feroces incendios de vegetación que arrasaron zonas naturales en el estado Mérida, Táchira y Trujillo afectando incluso áreas supuestamente protegidas.

La magnitud de la situación hace que en proporción a su superficie el país debería tener un nivel de alerta y contingencia similar a la de Brasil el año pasado.

¿Cuál es la causa de estos incendios? 

Dejando por fuera las teorías conspiranoicas, los especialistas apuntan a dos causas que actúan simultáneamente.

La primera causa es natural. Los incendios están relacionados con la sequía meteorológica muy intensa, es decir que el nivel de las lluvias durante un período determinado resulta muy inferior a la media esperable la cual he ha afectado a todo el país en los últimos años y por lo tanto la vegetación se encuentra muy seca, por lo que fácilmente hace combustión y se expande el fuego.

La segunda es el abandono. Y en este caso abandono es el resumen de la pérdida de la capacidad del Estado para prevenir, implementar acciones de mitigación, prepararse, estar alerta y darle respuestas eficaces a los eventos que ocurran. Y más allá de ello, es el abandono de la obligación del Estado de proteger a la población contra este tipo de desastres.

 En este momento, la única acción que parece estar realizándose es el combate directo a los incendios por parte de reducidos grupos de bomberos forestales. Esos grupos de bomberos están luchando sin tener ni los equipos, logística, ni apoyo necesario para actuar eficazmente, exponiendo sus vidas en una batalla perdida de antemano, debido a la cantidad de focos de incendios y la extensión de los mismos.

Sólo piensen en que Protección Civil informó recientemente que el Sistema Nacional de Gestión de Riesgo atendió más de 50 incendios únicamente en la región capital el pasado domingo 12 de abril.

En este momento, cuando adicionalmente estamos bajo la emergencia de la pandemia del coronavirus y existe un fuerte desabastecimiento de combustible y agua, estos bomberos sin botas y uniformes remendados deberían ser considerados héroes nacionales.

¿Y cuáles son las consecuencias de esta situación?

Las consecuencias serán múltiples: Las primeras serán relacionadas con daños a la salud humana. En particular la inhalación de humo puede afectar a personas con enfermedades respiratorias, mujeres embarazadas y niños recién nacidos. También puede destruir o dañar zonas de producción agrícola o pecuaria, destruir propiedades y generar accidentes viales.

Asimismo, los incendios descontrolados pueden afectar de manera directa a las personas al quedar atrapadas entre las llamas. A principio de año, en Cagua, en un incendio provocado en un cañaveral murieron 11 personas entre ellos 9 menores de edad.

A mediano plazo, los incendios destruyen la vegetación que retiene los suelos principalmente en las zonas de pendientes aumentando el riesgo de derrumbes y deslaves.

También destruye y empobrece la biodiversidad local. Quizás no veamos koalas o canguros calcinados como los que fueron captados el año pasado en los incendios que asolaron Australia, pero es muy probable que miles de animales y plantas fueron destruidos o desplazados en esta temporada de incendios.

Igualmente, el fuego destruye los bosques de las  cuencas captadoras de agua aumentando el desabastecimiento de ese líquido y contribuyen con la emisión de gases de efectos invernaderos que causan el cambio climático.


¿Y qué debería estar haciéndose para evitar estos desastres?

Según la información difundida por los medios de comunicación, Venezuela cuenta con un Plan Nacional de Prevención de Incendios Forestales.

La realidad parece mostrar que también ese plan se convirtió en cenizas y humo,

En todo caso, este plan debería incluir un estudio pormenorizado de las zonas de mayor riesgo de ocurrencia de incendios en el territorio nacional. Esto es más urgente cuando el propio INAMEH declara que el  64% del territorio venezolano tiene un  riesgo muy alto de incendios forestales. Por lo tanto es muy importante saber por dónde empezar y cuáles son los sitios más críticos.

Asimismo se necesita establecer obras para la contención o mitigación de incendios tales como cortafuegos, controlar la vegetación  herbácea que pueda inflamarse fácilmente, eliminar los botaderos de basuras y controlar, y donde sea posible eliminar, las quemas con fines agrícolas.

Igualmente, se necesita generar acciones de vigilancia permanente y contar con equipos de bomberos bien entrenados, con equipos, apoyo logístico adecuado para la realización de sus tareas, así como  sistemas de seguridad en casos de accidentes. También es necesario promover el apoyo de la sociedad civil donde sea necesario.

Pero más allá de esas estrategias clásicas de gestión de riesgos de desastres. El Estado venezolano debe generar políticas y acciones eficaces para evitar el uso de la leña para cocinar suministrando bombonas de gas a la población y en aquellos lugares donde ello no sea viable llevar gas educando a la población para el uso de fogones seguros.

También se debe impedir la invasión de áreas verdes, zonas naturales y en especial Áreas Bajo Régimen de Administración Especial. Asimismo hay que eliminar los vertederos de basuras existentes y controlar la práctica de la quema de desechos tanto domésticos como agrícolas y se debe perseguir y sancionar a toda persona que haga uso del fuego con fines ilegítimos.

Para que esto tenga real efectividad es necesario que el Estado abra vías efectivas para la participación de los ciudadanos en la protección ambiental, se eduque a la población y se genere una política integral de control de los delitos ambientales incluyendo la corrupción que promueve muchos de los delitos ambientales que están en la raíz de muchos de los incendios.

Es importante reiterar continuamente: en nuestro país todos los incendios de vegetación tienen en su origen la acción humana. En estas latitudes, la posibilidad de ocurrencia de incendios espontáneos de vegetación es muy remota.

En resumen, es necesario que de manera urgente el Estado y todos los ciudadanos tomemos acción sobre esta situación, sino el futuro de nuestro país y nuestros derechos como ciudadanos  se convertirán en cenizas.

jueves, 8 de febrero de 2018

¿Minería de oro en el estado Carabobo? Que se sabe hasta ahora






“Muchas canciones de enanos son variaciones sobre “oro, oro, oro”, pero todo radica en la inflexión.” 
Terry Pratchett “Soul Music”



El control de las actividades susceptibles de degradar el ambiente es uno de los procesos más importantes en la gestión ambiental de un país. Este proceso permite disminuir o evitar los daños al ambiente y el disfrute de los derechos ambientales de los ciudadanos.

Para lograr estos fines es necesario realizar acciones dirigidas a la prevención, vigilancia, examen, control, fiscalización, sanción y represión de las acciones u omisiones que directa o indirectamente sean susceptibles de degradar el ambiente y los recursos naturales renovables, tal como lo expresa el Reglamento de Guardería Ambiental de 1990 (las negrillas son mías)

Estas ideas parecen ser el contexto conceptual y legal detrás de un suceso ocurrido el 1ro de febrero pasado. En esa fecha se realizó una operación de represión sobre grupos de personas que estaban realizando labores de minería ilegal en el estado Carabobo y Cojedes.

Vamos a hacer un recuento de lo que hasta este momento se sabe sobre esta situación y las preguntas que aún quedan por responder.


El suceso

Según una nota de prensa emanada del Ministerio de Ecosocialismo y Aguas (MINEA), el pasado 1º de febrero se realizó la “Operación Relámpago Dorado 2018” en los estados Carabobo y Cojedes. Mediante la misma fueron desalojados un grupo de personas que de manera ilegal realizaban labores de explotación de oro en los sectores Chirgua, El Torito, La Lagunita del municipio Libertador de Carabobo y Tinaquillo en Cojedes. (Las negrillas son mías)

No hay manera sencilla de parafrasear las características y magnitud de esa operación, así que lo mejor es copiar directamente las declaraciones del  Almirante Giuseppe Alessandrello, Comandante de la REDI Central recogidas en la nota antes mencionada:  “durante esta operación participaron 932 combatientes pertenecientes a la Infantería de Marina, Ejército Bolivariano, Guardia Nacional Bolivariana, la Aviación Militar Bolivariana con 4 unidades de ala rotatoria, con el apoyo de los organismos de seguridad del estado como SEBIN, CICPC, Policía Nacional Bolivariana (PNB), Policía de Carabobo y personal de los Ministerios del Poder Popular para Minería Ecológica y Ecosocialismo y Aguas”. (!!!)



El objetivo de la operación

El ministro del Poder Popular para Ecosocialismo y Aguas, Coronel (Aviación) Ramón Velásquez Araguayán, indicó que  “con esta acción que estamos ejecutando estamos evitando que los daños ambientales, producto de esta actividad ilegal, se reflejen en la sedimentación y colmatación de los embalses y que afectan la producción de agua potable”. Asimismo, explicó que las personas realizaban la actividad minera en áreas que corresponden a la Cuenca del Pao, que surte de agua los principales embalses de Carabobo y Cojedes, desde donde se surten de agua más de cuatro millones de habitantes del centro del país.

Pero por otra parte, el Comandante de la REDI Central Almirante Giussepe Alessandrello declaró que el objetivo de la operación era: “reubicar, controlar y censar” a aquellos que ejecutan labores de minería ilegal en los estados Carabobo y Cojedes. (Las negrillas son mías)


Resultados de la operación

Según el reporte de prensa, la acción tuvo como resultado: la “detención de aproximadamente 3 mil ciudadanos, de los cuales hay 80 indocumentados, tres extranjeros, 54 menores de edad, 155 féminas entre ellas 3 embarazadas, así como la incautación de 6 armas de fuego y 3 mil 400 herramientas e implementos para la utilización en la extracción de minerales metálicos en el lugar” (!!!)

La cifra de detenidos previamente indicada parece no ser precisa, ya que por su parte el Almirante en Jefe Remigio Ceballos Ichaso, expresó que durante la operación se detuvieron aproximadamente 1.100 personas, de las cuales se encontraron más de 500 indocumentados.

Hasta el momento nadie ha explicado esta discrepancia de casi 2000 personas, ni ha dado un número definitivo de ¿desalojados, detenidos, reubicados?

Igualmente, el Comandante de la REDI Central declaró que había conseguido “un centro de acopio que fue retirado del área”. No es para nada claro a qué se refería este funcionario militar con esta información (¿un centro de acopio de minerales extraídos?).

Asimismo, con respecto a las “detenciones”, el ministro del MINEA declaró que “durante esta operación fueron garantizados todos los derechos humanos de las personas que ilegalmente estaban ejecutando esta actividad de minería”.


Evaluación de los daños ambientales existentes en la zona

Hasta el momento, parece no haber ninguna evaluación formal sobre los daños ambientales que se hubiesen producido en la zona a consecuencia de la actividad minera. A pesar de ello, las fotos publicadas junto a la  nota de prensa emanada del MINEA parecen mostrar graves daños en las riberas de los ríos de la zona similares a las observadas en otras explotaciones ilegales de oro al sur de Venezuela.

Foto: Prensa MINEA
En este sentido, el ministro del MINEA informó que: “Entre las acciones que ejecutarán el Minea y el Ministerio del Poder Popular para Minería Ecológica está la evaluación ambiental y establecer los mecanismos para resarcir los daños en concordancia con el Quinto Objetivo Histórico del Plan de la Patria”.

Asimismo, según las autoridades militares que participaron en la operación no fue detectado presencia de mercurio en la zona.


Esta información parece contraponerse a reportes previos de actividades mineras que se estaban realizando en la zona. Una de ellas relata: “Hoy en día se pueden ver cientos de personas en Tocuyito, en todas sus riveras, excavando arena, echando químicos inventados por ellos mismos, mezclas extrañas producto de su ingenio.” (Las negrillas son mías). Otro de los denunciantes asegura que: La práctica de la minería tiende irremediablemente a depredar al medioambiente, el río “El Torito” está sufriendo cambios de curso, la contaminación por productos químicos y otros desechos…” (Las negrillas son mías).


Un poco de contexto

Para intentar entender la situación detrás de esta noticia quizás vale la pena revisar algunos aspectos que le dan contexto a la misma:

a. ¿Oro al norte de Venezuela?
Cuando fue conocida esta información muchas personas manifestaron sorpresa por la existencia de explotaciones de oro en la región norte central del país.

Con respecto a esta situación, desde el período de la Conquista española de este territorio existen referencias a minas de oro en la zona. En una crónica de la época se indica que las que las minas de la quebrada de Barreda y el río Chirgua “son muchas y son muy buenas” (La Minería en Nueva Granada 1500-1810, pg. 85)

Otro documento narra que: “Juan de Villegas (un conquistador y colonizador español del siglo XVI) descubrió en Chirgua una mina de oro y empezó a explotarla después de tomar posesión del valle, que pasado el tiempo sería de sus descendientes”

Los rendimientos de estas minas fueron escasos y posteriormente fueron abandonadas y no hay información posterior sobre nuevas actividades mineras hasta fechas recientes. Una posible razón del poco interés en el oro existente en la zona fue posiblemente los bajos tenores de oro, estimados en menos de 2 g/Tn. Por lo cual, según información suministrada por el Ing. Luís Jiménez, la extracción del oro haría necesario remover grandes cantidades de suelo y rocas y posteriormente usar mercurio en una proporción superior 5:1.

Posiblemente la explotación de este oro se hizo rentable recientemente debido a los precios actuales del oro en Venezuela, el cual según algunas fuentes oscila entre 7,6 millones y Bs. 8,1 millones el gramo.

b. ¿Las denuncias sobre esta situación son nuevas?
Por lo visto el único organismo que aparentemente desconocía la situación era el MINEA, ya que desde al menos dos años existe información en prensa sobre los graves daños ambientales y a la producción agrícola local producida por la minería ilegal en la zona donde se produjo la operación reciente. Es necesario aclarar que el territorio afectado por esta actividad está situado en un sector  relativamente cercana a la ciudad de Valencia y adyacente al Campo Carabobo, por lo que no es precisamente en una zona inaccesible y lejana de la sede central del MINEA.

Zona aproximada afectada por la minería. Mapa base de Google Maps

Por otra parte, los reportes indican que la misma estaba ocurriendo en una extensa superficie comprendida entre las poblaciones de Chirgua, Lagunita y Tocuyito.

En un artículo de opinión publicado en el Portal Aporrea en octubre de 2017, se describe el crecimiento de la actividad a partir del hallazgo de “pepitas de oro” por parte de un tractorista, hecho que el autor remite a aproximadamente a algo más de dos años atrás.

Según el mismo texto este suceso produjo una especie de “fiebre de oro”, con la consiguiente llegada de cientos de personas impulsadas por las  precarias condiciones de la población producto de la actual crisis económica. Asimismo, denuncia que las zonas explotadas progresivamente pasaron a estar bajo el control de mafias y se aventura a señalar  a funcionarios policiales y a “pranes” de la cercana cárcel de Tocuyito como involucrados en estas actividades.

En otro artículo publicado igualmente en ese mismo año, el autor afirma que existe una red de corrupción y un muro de silencio creado alrededor de las actividades mineras que se estaban realizando en la zona.

Por otra parte, existen reportes de que en enero de 2017 la Guardia Nacional Bolivariana detuvo a varias personas que se dedicaban a la extracción de oro en la zona. Asimismo, posteriormente, en octubre de 2017 la policía municipal detuvo a 235 personas en Tocuyito (municipio Libertador) imputándoseles el delito de extracción de material aurífero. Incluso existe una noticia sobre la muerte de un minero en un accidente en una de las minas.

Más recientemente, el diputado a la Asamblea Nacional Leandro Domínguez denunció que esa actividad ilegal venía ocurriendo desde hace tres años y reiteró las acusaciones de complicidad por parte de diversas autoridades.


Que no se sabe hasta esta fecha

A pesar de que existe alguna información al respecto de este suceso, quedan algunas lagunas de información. Situación que se incremente por la falta de cobertura informativa desde el lugar de los hechos.

Algunas de las mismas son:

  1. ¿Por qué el Ministerio de Ecosocialismo y Aguas no había actuado hasta el pasado 1º de febrero, aun cuando existía ya información previa sobre la presencia de minería ilegal en la zona y ya se habían producido actuaciones policiales?
  2. Uno de los funcionarios militares habla de un “centro de acopio” que fue “retirado” ¿Qué contenía el mismo?
  3. ¿Se justificaba una operación militar tan aparatosa, con participación directa o indirecta de militares de muy alto rango y en apariencia hiperbólica para "reubicar, controlar y censar” a unos mineros ilegales que parecían contar con escaso armamento y estar formados por incluso menores de edad y mujeres embarazadas? ¿Es la “reubicación” la sanción establecida en el caso de delitos ambientales tal como parecen haber ocurrido?  
  4. ¿Cuál fue el número final de personas  aparentemente detenidas durante el operativo? ¿Cuál es su situación actual? ¿Se les ha imputado algún delito? ¿Las mismas siguen detenidas o fueron “reubicadas”? Si lo fueron ¿a dónde las llevaron y en calidad de qué? Además de simples mineros (es decir gente pobre desesperada) ¿fueron capturados o detectados algunas otras personas que según las denuncias previas fuesen delincuentes o funcionarios que controlaban la zona? 
  5. En alguna de las noticias se afirma que a los detenidos se “les respetó sus derechos humanos”. Además de lo particular de que sea necesaria esa aclaratoria, en ninguna de las noticias consultadas se habla de la presencia de funcionarios de la Fiscalía General de la Nación o de la Defensoría del Pueblo órganos que por sus funciones son (o deberían ser) garantes de los derechos de los ciudadanos ¿Estuvieron presentes o actuaron en otro momento posterior a la operación?
  6. Aunque se afirma que no se consiguió mercurio en la zona ¿Es creíble que no hubiese en ese lugar, o algún otro, el mercurio necesario para la refinación del oro extraído de las minas? Si no estaba en la zona ¿Dónde refinaban el oro y en qué condiciones? En el caso de que se encuentre este metal ¿Cuál era su procedencia? Si lo había ¿por qué se oculta esta información?
  7. ¿La acción realizada llevará a una verdadera protección de las cuencas locales o a una simple interrupción temporal en la actividad minera local como ya había sucedido?
  8. Dado lo “rimbombante” y aparentemente efectiva operación militar realizada ¿Por qué no se han usado operaciones similares similares para el control de la delincuencia organizada que padece toda la región? O, aún más, para el control de la minería ilegal al sur del Orinoco y en particular dentro de los Parques Nacionales y otras áreas protegidas ¿O el sur no existe para el MINEA? O al revés ¿EL MINEA no existe al sur del Orinoco?

¿Alguien contestará estas preguntas?

¿Todos seremos mineros?

Recientemente vi imágenes de importantes grupos de personas que hacen “actividad minera” dentro del río Guaire, en la propia ciudad de Caracas. Las entrevistas realizadas a los “mineros” indican que por lo visto es una actividad que logra cierto nivel de ganancias que hace rentable meterse en las contaminadas aguas de ese río.

Foto: El Siglo
Luego de ello y de lo ocurrido en Carabobo, me quedó claro que a medida que la crisis avance la minería cubrirá todos los espacios y terminaremos todos siendo mineros ¿Esta será la intención?

Frente a esas realidades y las oscuras acciones e intenciones de las autoridades, el futuro es aún más difícil de ver.

Definitivamente el oro es un espejo que deforma la realidad de todos los que se miran en el.

martes, 3 de octubre de 2017

Políticas de Cambio Climático en Venezuela ¿Atrapadas en un cuadrante de paz?




La participación del público y su acceso a la información y el conocimiento son esenciales para elaborar y aplicar políticas efectivas que permitan luchar contra el cambio climático y adaptarse a sus efectos…. Declaración Ministerial de Lima sobre la Educación y la Sensibilización 2014


Este artículo es una versión ampliada y modificada de un texto enviado a la Red de Cambio Climático de Venezuela el pasado día 27 de septiembre de 2017


Los días 26 y 27 del pasado mes se realizó en la ciudad de Caracas el Seminario "Políticas de Seguridad Ciudadana, Cambio Climático, Gestión de Riesgo y Actividad Sísmica", actividad promovida por el Viceministerio para la Gestión de Riesgo y Protección Civil que forma parte del Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz.

El seminario tuvo como objetivo: “divulgar conocimientos y prácticas sobre gestión de riesgos, cambio climático y amenazas sísmicas, así como compartir aprendizajes, logros y desafíos en esta materia. La finalidad es precisar las funciones de las instituciones y organizaciones sectoriales y territoriales, y promover articulaciones entre dichas instancias para el abordaje de las problemáticas”

Según el programa del evento se realizaron ponencias en aspectos tan importantes para Venezuela como: los avances en políticas públicas frente al cambio climático, incluyendo el Plan Nacional de Adaptación, ponencia presentada por el Coronel (AV)  Ramón Celestino Velásquez, ministro del MINEA; La incorporación de escenarios prospectivos de cambio climático en los Planes de Ordenación del Territorio, en los diferentes niveles de gobierno, expuesto por Ricardo Menéndez Ministro del Poder Popular para la Planificación; así como los avances en materia de  las negociaciones internacionales en cambio climático, presentado por el Dr. Pedro Borges, entre otros temas igualmente significativos (negrillas mías).

Dado ese objetivo y contenidos considero que este evento es potencialmente un hito dentro de las políticas públicas nacionales en materia de cambio climático (CC). A pesar de ello, no estuve presente en el mismo, por lo que tengo que limitarme a hacer algunos breves comentarios al respecto de esta actividad basados en la muy escueta cobertura periodística publicada luego de su realización.

Un primer análisis de la información existente sobre el Seminario parece hablar de elementos positivos:

1. Muestra un cambio en las políticas públicas en materia de CC:
En función de la trascendencia de los temas presentados y el nivel de los ponentes, pudiera hacerse la conjetura de un posible cambio en la política gubernamental de Venezuela con respecto al tema del CC: desde un enfoque centrado únicamente en el discurso político internacional, con muy pocos avances hacia lo interno, hasta un posible interés y voluntad de acción en el alto nivel del gobierno, al menos como parece mostrar este evento.

2. Parece indicar la voluntad de cumplir con compromisos del gobierno venezolano:
Parece desprenderse de las ponencias presentadas que existe un compromiso gubernamental de entregar la segunda comunicación de cambio climático de Venezuela, informe que ha sido ofrecido en muchas oportunidades previas igualmente ha sido postergada su entrega en igual número de veces.

Igualmente pareciera existir la voluntad de honrar la obligación del Ejecutivo Nacional de formular un Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático, tal como lo previó la Ley de Gestión Integral de Riesgos Socionaturales y Tecnológicos del 2009 y lo hemos venido exigiendo desde la sociedad civil venezolana. Vale quizás la pena volver a recordar el hecho de que la Ley mencionada determinó que el Plan debería estar diseñado en un plazo de dos años luego de su puesta en vigencia.

Desde la Coalición Clima21 saludamos estos cambios en las políticas del gobierno Venezolano con respecto al CC.

Por otra parte, es nuestra obligación señalar algunos aspectos negativos asociados a este evento:

1. El carácter cerrado del evento:  
A pesar de la gran importancia y transversalidad que tienen estos temas para todos los sectores del país, el mismo fue por invitación cerrada y, hasta donde entiendo, el público estuvo formado por principalmente por funcionarios gubernamentales venezolanos.

Esta circunstancia fue reforzada por haber sido realizado el evento dentro de una instalación militar.

2. El enfoque estrictamente gubernamental del mismo:
Con la excepción de una presentación de un representante del PNUD – Cuba, el resto de los expositores fueron funcionarios de diferentes organismos del Ejecutivo Nacional. Es claro que allí resultaban necesarias otras perspectivas que hubieran enriquecido y apoyado lo presentado.

El CC es un proceso que afectará, y en algunos casos ya afecta, todos los aspectos de la vida del país. Por ello, es necesaria la incorporación de múltiples miradas y acciones desde todos los sectores, de tal manera de disminuir las enormes vulnerabilidades que tiene el país en relación a los efectos negativos del CC. En tal sentido, es necesario incluir enfoques que promuevan la acción desde los sectores productivos, sociales y académicos.

Creer que el tema del cambio climático es un asunto que sólo compete a los gobiernos es una invitación al fracaso, o al menos a las limitaciones, de toda política que pueda ser implementada. Se dice que el canciller alemán Konrad Adenauer, obviamente un político, afirmó que "La política es demasiado importante como para dejársela a los políticos", idea que, creo, es también aplicable al CC.

3. Los anuncios de la realización de políticas públicas realizadas sin ninguna participación de actores sociales distintos al gobierno
Nos informan de que se están realizando políticas tan importantes como el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático o programas educativos sobre este tema, sin que se hubiera realizado consulta y mucho menos con la participación de los distintos actores sociales interesados. Se invoca la participación de las comunidades, pero esa participación parece ser por una parte a posteriori y limitada a un sector de la población.

La participación de la sociedad civil en los temas de gestión ambiental y sustentabilidad tiene bases legales que son reconocidas a nivel internacional y que además son una orientación central de nuestra Constitución. Participar es un derecho, no un acto de generosidad gubernamental.


4. La ausencia del conocimiento científico-técnico desarrollado desde las universidades y centros de investigación en relación con el cambio climático: 
Es enormemente importante el desarrollo del conocimiento científico-técnico para sustentar las políticas de gestión del CC. Este fenómeno es un proceso ambiental enormemente complejo que genera consecuencias en distintos niveles y ámbitos, en algunos casos de naturaleza sinérgica.

A pesar de las dificultades existentes en el país, que se refleja de manera dramática sobre las universidades nacionales, el sector académico ha venido avanzando en este sentido. La Declaración de Mérida frente al cambio climático,  derivada del II Simposio Venezolano sobre Cambio Climático, es un claro ejemplo de esta acción.

Creer que sin ciencia y sin científicos es posible avanzar en políticas públicas relacionadas con el cambio climático, es como creer que se puede avanzar de noche en el océano abierto sin conocimientos del mar, las estrellas, ni instrumentos de navegación.

5. La educación ante el cambio climático se enfoca desde la seguridad policial:
En la ceremonia de apertura del evento el ministro de Relaciones Interior Justicia y Paz Mayor General Néstor Reverol declaró que: “con esta actividad buscamos lograr la capacitación para que el pueblo se involucre en el tema de prevención de riesgo y tengan el conocimiento para defenderse a la hora de un fenómeno natural o amenaza ambiental, debido al cambio climático que nos encontramos atravesando recientemente”.

Por otra parte, este ministro informó que serían usados los cuadrantes de paz creados por la Gran Misión A Toda Vida Venezuela, como un espacio para formar a las comunidades sobre cómo actuar ante cualquier amenaza ambiental… Asimismo, explicó que la población existente en esos espacios serían “…instruidos por el jefe del Cuadrante de Paz y por representantes de los organismos de seguridad presentes en ese territorio”  (negrillas mías)

La primera de las declaraciones del Ministro-General es concordante con el reconocimiento internacional de que solamente una sociedad informada, formada y participativa podrá superar los desafíos derivados del CC.

Pero por otra parte, es alarmante que este importante proceso pase a tener una lógica de seguridad policial. Los “cuadrantes de paz” son componentes de uno de los planes de seguridad del Estado y fueron creados para “canalizar respuestas prácticas y efectivas frente a la delincuencia”. Por lo que no pareciera ser un elemento que pueda servir para desarrollar programas educativos que puedan contribuir a disminuir las vulnerabilidades de la población frente al cambio climático, así como construir capacidades y resiliencia de la población frente a los retos derivados del CC.

La educación en el contexto del CC no es un tema menor: Es cambiar la manera de desarrollar los procesos de formación ciudadana para enfocarla hacia la generación de capacidades prácticas en la población que les permita asumir y conducir los cambios desde lo participativo y lo comunitario, desde el trabajo y la empresa.

Necesitamos una educación que promueva un mayor involucramiento de la población en las labores relativas a enfrentar el CC, desarrollar capacidades para la acción, aumentar los niveles de resiliencia ante los cambios y promover las capacidades creativas de la población con el fin de que puedan desarrollar nuevos procesos y comportamientos en el contexto del CC.

El desconocimiento o minimización del poder transformador de la educación frente a temas como el CC es grave. Enfocarla desde la lógica de la seguridad policial es peor.

6. La ausencia de una mirada desde los derechos humanos:
Este tema parece haber estado totalmente ausente de este evento. Ello aun cuando, tanto el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, como el gobierno nacional reconocen que la protección frente a los efectos del CC es un derecho de la población.

Asimismo los especialistas en el tema consideran que el CC es uno de los mayores desafíos en cuanto a derechos humanos de nuestro tiempo.

Un enfoque de derechos es fundamental para desarrollar las capacidades de la población en el contexto de este problema. Sólo a partir de la conciencia ciudadana de sus derechos podremos avanzar hacia una sociedad que de manera responsable asuma los cambios necesarios para los difíciles cambios que impone el CC. Esta omisión no es menor y puede tener repercusiones importantes sobre todo desde una lógica estrictamente policial.

La ausencia de este enfoque no es un tema menor, ni un olvido intrascendente. Es la consecuencia de la imposición de un enfoque militar a un tema que es principalmente de la incumbencia de la sociedad civil.

7. Se mantienen las declaraciones altisonantes:
Los cambios de políticas ocurren sin abandonar un discurso que más que ideológico representa lo que en otras latitudes llaman la post-verdad, con declaraciones tales como: “Venezuela es un epicentro positivo a escala internacional en materia de prevención y lucha contra el cambio climático"

No necesitamos de grandilocuencia y autobombo político, sino de acciones y resultados de un trabajo positivo en conjunto con la sociedad venezolana. Estas serán las que definirán las valoraciones que se realicen a futuro.

Al final, las noticias de este evento nos dejan un sabor agridulce en la boca, con noticias positivas, pero algunas llamadas de alerta.

Bajo esas circunstancias como sociedad civil debemos mantenernos exigiendo nuestro derecho a participar activamente en la construcción de políticas públicas que permitan a nuestro país construir las capacidades para defenderse y desarrollase en el contexto del cambio climático. Políticas que nazcan de procesos participativos, abiertos con sólidas bases científicas y por supuesto con una perspectiva ciudadana.

miércoles, 23 de agosto de 2017

Justicia ambiental hiperbólica


Imagen del fondo tomada de La Radio del Sur

El gobierno de Venezuela puede ser definido como hiperbólico. Esa figura retórica de exagerar, a veces hasta el absurdo, las características de algún objeto, situación o persona con el fin de resaltarlo o magnificar su trascendencia. Pero no lo hace por razones literarias, sino que es un intento de generar realidades ficticias que escondan la realidad y esconder situaciones que no desean que sean objeto de escrutinio por los ciudadanos del país.

La hipérbole gubernamental toca todos los temas incluyendo los ambientales. Aún recordamos, el “logro” del 96% de acceso al agua potable en el país y los “avances” y “propuestas ambiciosas” en materia de lucha contra el cambio climático tal como fueron proclamados por la delegación venezolana durante la Cumbre del Clima en París en el 2015.

Pero en este momento pareciera que queremos alcanzar records dignos de un Premio Guinness.

Recientemente, en entrevista a “La Radio del Sur”, la presidenta de la Misión Socialista Árbol, Osly Hernández realizó declaraciones que retoman un guión ya representado durante de las manifestaciones estudiantiles del año 2014, reciclado recientemente por medios oficialistas y que son una excelente muestra de hipérbole ambiental.

En las mismas, esta funcionaria anunció que el gobierno de Venezuela está preparando un informe sobre los daños causados al ecosistema  durante las manifestaciones violentas perpetradas por sectores extremistas de la oposición desde el pasado mes de abril, el cual será representado ante la Organización de las Naciones Unidas (las negrillas son mías)

Asimismo, advirtió que: “Vamos a denunciar los crímenes que se dieron no solo contra los árboles, sino contra lugares de producción de agua potable e hidrológica que ponían en riesgo la vida del ser humano e incluso se registró el robo de una cepa de bacterias en Aragua”. Además, aseveró “que el problema en el país fue que sectores fascistas acabaron con elementos de vida para usarlos como instrumentos de guerras… ”.

Causa indignación que estas declaraciones sean dadas por una funcionaria que parece no tener ningún inconveniente en olvidar mencionar, entre otras cosas, que durante esas manifestaciones murieron más de cien venezolanos y que la gran mayoría de los mismos fallecieron por causas atribuibles a la acción desmedida de cuerpos policiales, militares y paramilitares.

Pero más allá de este “olvido”, y el lenguaje difamatorio, uno puede imaginarse el desconcierto de los funcionarios de la ONU recibiendo ese informe sin sentido de la pertinencia, la oportunidad y la proporcionalidad y con intenciones tan poco claras.

Además proveniente de uno de los países con mayor tasa de deforestación del continente, que anuncia la destrucción de miles de hectáreas de bosques que forman parte del Arco Minero del Orinoco, que sus “avances urbanos” recientes incluyen la destrucción de cientos de árboles y zonas verdes, que construye edificios residenciales dentro de áreas protegidas por ley y que permite la destrucción de los bosques de la Guayana por los mineros ilegales, incluyendo los que están dentro de Parques Nacionales y zonas declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad.

Pero obviamente el tema no es ser coherente o buscar soluciones positivas a los problemas, es otro intento de usar una situación de deterioro urbano como arma de persecución política. Es la degradación de la gestión ambiental para usarla como arma de guerra.

No es la primera vez que en Venezuela se usa la justicia ambiental con fines de persecución política o de manera totalmente exagerada, pero en este caso, sino estuviésemos pasando por una tragedia nacional, sería para caernos de la risa.

Son tiempos oscuros, pero muy pronto volveremos a llenar a nuestras ciudades de miles de árboles y avanzaremos hacia un país y una sociedad sustentable que utilice responsablemente su extraordinaria biodiversidad como pilar de nuestro desarrollo y calidad de vida.

Juntos haremos realidad el hecho de que la conservación de la naturaleza y la biodiversidad es un derecho humano y que la protección de la vida en todas sus formas será nuestra manera de decir gracias por el privilegio de vivir en un país de naturaleza maravillosa.

martes, 16 de mayo de 2017

Los ambientalistas venezolanos frente a la Constituyente





47 Organizaciones y 82 ambientalistas y profesionales del ambiente y ambientalistas venezolanos, se manifestaron mediante un comunicado difundido en el día de ayer 15 de mayo frente al llamado a un proceso Constituyente en Venezuela por parte del Ejecutivo Nacional.​
En el mismo, a partir de un breve análisis de la situación ambiental del país, consideran que este llamado es totalmente innecesario y que por lo contrario lo que se necesita es cumplir y defender la Constitución actual y sus mandatos en materia ambiental.

Igualmente, hacen un llamado a los venezolanos a participar activamente en la defensa de la Constitución, y solicitan a la comunidad internacional acompañar y apoyar las acciones que se realicen en Venezuela en la defensa de la Constitución y sus garantías en materia ambiental.

Cualquier persona u organización desea suscribir o apoyar este comunicado podrá hacerlo colocando su nombre y/o institución, número de cédula y correo electrónico en los comentarios del Blog de la Red Ara. En el plazo de una semana publicaremos un addendum con las firmas que hayan recibido hasta ese momento. POR RAZONES DE SEGURIDAD NO SE TOMARÁN EN CUENTA LAS FIRMAS COLOCADAS COMO ANÓNIMOS O SIN LOS DATOS INDICADOS.



A continuación el comunicado de las organizaciones y ambientalistas de Venezuela:


Los ambientalistas venezolanos frente al llamado a un proceso Constituyente en Venezuela


Nosotros los abajo firmantes, organizaciones ambientalistas, organizaciones de derechos humanos de Venezuela y profesionales en los diversos temas relacionados con el ambiente, expresamos nuestra más profunda preocupación frente al reciente decreto emanado del Ejecutivo Nacional convocando a la realización de una Asamblea Nacional Constituyente. Este decreto incluye entre los objetivos descritos para esta convocatoria: "La preservación de la vida en el planeta, desarrollando constitucionalmente, con mayor especificidad los derechos soberanos sobre la protección de nuestra biodiversidad y el desarrollo de una cultura ecológica en nuestra sociedad".

Por otra parte, el Artículo 347 de la Constitución Nacional indica que el objetivo de la Asamblea Nacional Constituyente es “… transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución”.

En el marco de la mencionada convocatoria, es lícito preguntarnos desde el punto de vista de los derechos ambientales de los venezolanos, sí en este momento sería pertinente realizar una transformación de las bases y estructura del Estado tal como lo expresa el artículo 347 y si se resulta necesario modificar los derechos ambientales presentes en la misma tal como es expresado en el Decreto de Convocatoria a la Asamblea Constituyente.

El texto Constitucional vigente establece en su artículo 127 que: “Toda persona tiene derecho individual y colectivamente a disfrutar de una vida y de un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado”. Este derecho es complementado en este mismo artículo por dos mandatos al Estado venezolano al indicar que: “El Estado protegerá el ambiente, la diversidad biológica, genética, los procesos ecológicos, los parques nacionales y monumentos naturales y demás áreas de especial importancia ecológica”; así como también que: “Es una obligación fundamental del Estado, con la activa participación de la sociedad, garantizar que la población se desenvuelva en un ambiente libre de contaminación, en donde el aire, el agua, los suelos, las costas, el clima, la capa de ozono, las especies vivas, sean especialmente protegidos, de conformidad con la ley”.

Sin embargo, el Estado Venezolano no ha cumplido con estas obligaciones que garantizan una mejor calidad de vida. Esta afirmación puede corroborarse por los siguientes hechos:

Venezuela vive uno de los racionamientos de agua más severos de su historia, sin que ello pueda ser explicado de manera clara con argumentos meramente climáticos o políticos. El mismo está afectando principalmente a las personas más pobres: En 2014 cinco millones de personas vivían en viviendas sin abastecimiento directo de agua (ENCOVI, 2014) y una encuesta reciente indica que el 69% de las camas de hospitales públicos en todo el país están inoperativas por fallas en el suministro de agua (Encuesta Nacional de Hospitales 2016).

Con respecto a la obligación de proteger la diversidad biológica, genética y los procesos ecológicos, es fundamental resaltar que Venezuela tiene una de las tasas de deforestación más altas de Latinoamérica y, según un estudio reciente, es el único país de la región amazónica cuya tasa de deforestación de los bosques amazónicos ha venido creciendo en los últimos años. Esta situación afecta gravemente procesos vitales como la capacidad de captación de agua, conservación de la diversidad, protección de suelos y captación de carbono, entre otros. Asimismo, la crisis económica ha llevado a comunidades pobres en todo el país a recurrir a la explotación intensiva tanto de la fauna como de la vegetación para intentar cubrir sus necesidades.

A su vez, los parques nacionales y monumentos naturales están en uno de los peores momentos de la historia de este sistema. Todas las áreas naturales protegidas por Ley al sur del Orinoco presentan un alto grado de degradación generado por la minería ilegal de oro. El caso del Parque Nacional Canaima, declarado por la UNESCO como Patrimonio Natural de la Humanidad, es emblemático, ya que luego de múltiples denuncias aún no se ha realizado ninguna acción tendente a erradicar esta actividad de su territorio. Por su parte, las áreas naturales protegidas al norte del Orinoco se encuentran gravemente amenazadas por una enorme variedad de factores que van desde la construcción de viviendas por parte del gobierno dentro de estas áreas, hasta el avance acelerado de la agricultura.

Hablar de vivir en un ambiente libre de contaminación es una utopía en Venezuela. Por nombrar unos pocos ejemplos: La contaminación por mercurio afecta a una gran cantidad de comunidades indígenas y criollas en la Guayana venezolana; el Lago de Maracaibo sufre un avanzado estado de destrucción producto del efecto combinado de la industria petrolera y las aguas negras no tratadas; la población de la región central de Venezuela debe tomar agua con peligrosos niveles de contaminación; el tratamiento de las aguas servidas es prácticamente inexistente; la mayor parte de las zonas urbanas más pobres no tienen servicios de recolección de desechos sólidos y los vertederos ilegales de basura se multiplican por todo el país.

Asimismo, aun cuando el cambio climático es considerado el factor de riesgo más grande para garantizar la seguridad ambiental de los ciudadanos, el gobierno nacional incumple la legislación nacional y los convenios internacionales al retrasar indefinidamente y sin explicaciones el desarrollo de los planes de mitigación y adaptación al cambio climático.

Finalmente, es necesario mencionar al proyecto del Arco Minero del Orinoco el cual reúne muchas de estas consideraciones. Ello debido a que pone en grave peligro la mayor fuente y reserva de agua de Venezuela, así como ecosistemas de alto valor social y ambiental, a la vez que genera graves riesgos de contaminación, no solo en la zona a ser afectada, sino en un territorio extenso por razón de las sustancias tóxicas usadas en el procesamiento de los minerales. Todo ello sin mencionar las violaciones a los derechos de los pueblos indígenas y no indígenas de la zona.

Todos estos factores están incidiendo de manera grave en la actual situación de crisis del país y son elementos significativos en la disminución de los indicadores de salud, productividad y seguridad de la población, representando igualmente graves violaciones a los derechos humanos de la población.

El factor común en todos los ejemplos planteados es la ineficacia, inoperancia y desorden del Estado para al menos intentar mitigar y mucho menos controlar estos efectos.

Por toda esa situación, estamos convencidos de que Venezuela no necesita un cambio de su Constitución, sino el adecuado y estricto cumplimiento de las disposiciones presentes en la actual. Un gobierno que no ha podido cumplir con los mandatos que le impone la Constitución no tiene la credibilidad, ni tiene la autoridad moral de proponer una nueva Carta Magna.

En función de lo anterior, consideramos totalmente innecesaria, inoportuna e inconveniente a los intereses de la Nación el llamado actual a una Asamblea Constituyente y por lo contrario exigimos al Ejecutivo Nacional cumplir y defender la Constitución actual y sus mandatos.

Asimismo, hacemos un llamado a todos los venezolanos a cumplir con sus responsabilidades y deberes estipulados en la Constitución y participar activamente en la defensa de la misma.

Igualmente, solicitamos a la comunidad internacional, organismos internacionales de conservación ambiental y organizaciones ambientalistas en todo el mundo acompañar y apoyar las acciones que se realicen en Venezuela en defensa de la Constitución que protege los derechos ambientales de los venezolanos y los ciudadanos de todo el mundo.


Firman: Ver la lista de firmantes en el Blog de la Red Ara









miércoles, 4 de mayo de 2016

¿Vale la pena preocuparse por el ambiente?





El siguiente artículo fue publicado el pasado día de abril en el número conmemorativo del 42º aniversario de la revista Zeta. Agradezco profundamente a este medio de comunicación por haber tenido la oportunidad de participar en su celebración, a la vez que felicito a todo su equipo en este nuevo aniversario.
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Actualmente tenemos dificultades muy importantes que nos ocupan casi todas nuestras energías. Pareciera que tratar de incluir otras más suena excesivo y hasta poco solidario con muchas personas que ya están abrumadas con las que perciben en su vida diaria.

Algunos pueden llegar a pensar que sólo los países que han resuelto la mayor parte de sus problemas materiales: hambre, pobreza, inestabilidad económica, etc. pueden comenzar a preocuparse por los temas ambientales que a veces suenan más a estéticos que a verdaderamente esenciales para el desarrollo nacional.

Estas percepciones no son elucubraciones sin fundamento.  Cuando se le preguntan a los habitantes de Venezuela sobre cuáles son los principales problemas que los aquejan, invariablemente aparecen temas como la inseguridad, el alto costo de la vida y el desabastecimiento de bienes de primera necesidad.

A pesar de ello, en los últimos tiempos algunas encuestas observan que la escasez de agua está emergiendo como problema importante de la población. Asimismo, cada día los venezolanos nos levantamos preguntando por el nivel de aguas en el embalse del Guri; nos disgustamos por las fallas en el servicio de recolección de desechos sólidos; sentimos dudas sobre la calidad del agua que llega a nuestras casas y nos desagradan los efectos de la nube de calima que se ha aposentado sobre varias ciudades del país.

Es decir se escurrió el ambiente en nuestra sociedad.

¿Pero cuáles son los temas ambientales que afectan a nuestro país?

Podemos hablar de un largo abecedario de temas, pero quedémonos con las primeras letras; A, B y C. Es decir agua, biodiversidad y contaminación. Y como estamos hablando de coleados al final le agregaremos un bono: El cambio climático.

Un país rico en agua, pero…

El acceso al agua potable es un derecho humano. Si el mismo no está asegurado no es posible garantizar la salud, el alimento, trabajo y educación de la población. 

En tal sentido Venezuela parece ser un país privilegiado en materia de agua ya que contamos con una de las reservas de agua más grandes del mundo. Cada venezolano pudiera tener a su disposición 42.500 m3 de ese líquido. El equivalente a 17 piscinas olímpicas. 

No toda esa agua está fácilmente disponible. El 80% del agua dulce en Venezuela se encuentra al sur del río Orinoco y, a su vez, la mayor  concentración de población se encuentra en el arco costero montañoso al norte del país. 

A pesar de esa discrepancia entre la distribución de las fuentes de agua y la de la población del país, el gobierno nos ha informado que 96% de la población tiene acceso al agua potable. Pero en contraste, la Encuesta Condiciones de Vida Venezuela (ENCOVI), realizada por las Universidades Central de Venezuela, Simón Bolívar y Católica Andrés Bello, encontró que  16,4% de las viviendas carece de conexión a un sistema de distribución de agua y en 39,2% de los hogares se reporta que el servicio no es continuo. Adicionalmente, el 24% de los hogares del país no tienen sistemas de recolección de aguas servidas.

Este escenario se complica cuando se multiplican cada vez más las dudas sobre la calidad del agua que llega a los hogares del país.

Al final sólo seremos un país verdaderamente rico cuando sepamos administrar con responsabilidad, seriedad y solidaridad nuestra riqueza hídrica. 

La biodiversidad: patrimonio en peligro

La biodiversidad es el término científico usado para referirse a la variedad de la vida, es decir a todas las especies vivas y a los ecosistemas donde estas especies coexisten. 

Venezuela está entre los diez países con mayor diversidad biológica del mundo. Con respecto al resto del mundo, el país se encuentra en cuarto lugar en el número de especies de anfibios, sexto en el número de  aves, octavo en el número de mamíferos y noveno en el de reptiles. Además, cuenta con una enorme riqueza en términos de paisajes y ecosistemas naturales: Bosques, sabanas, páramos, arrecifes, manglares, tepuyes y muchos otros.

Este patrimonio natural representa uno de los recursos fundamentales para el desarrollo nacional y del mismo dependen muchas actividades productivas y de gran valor social. 

A algunos puede sorprenderle que de la biodiversidad dependa el suministro de agua potable, la producción de energía hidroeléctrica, una gran variedad de productos alimenticios de consumo directo, gran parte de la industria turística nacional,  la producción agrícola, la protección contra desastres naturales y la absorción de contaminantes, entre otros servicios ambientales.

A pesar de este enorme valor, una mezcla de ignorancia, codicia y falta de políticas adecuadas de protección de la biodiversidad, han puesto en peligro a muchas especies y ecosistemas en todo el país.

Si revertimos esta forma de violencia contra la naturaleza y logramos establecer políticas de uso responsable de nuestros recursos, podremos utilizarlos como un puntal del desarrollo nacional. A partir de allí se establecerá una economía sustentable con actividades en temas tan variados como: el aprovechamiento sustentable de especies para alimento, cosmética, farmacología; turismo de naturaleza; cría de y cultivo de especies; creación de “ciudades verdes”, productos para la medicina naturista, entre muchos otros. 

Todos ellos capaces de generar empleo y economías productivas a largo plazo. Nuestra riqueza y prosperidad en el futuro no será color negro petróleo, ni mucho menos de un falso color dorado, si no de los múltiples y variados colores de la naturaleza.

La contaminación: Venenos hasta en  la sopa

En Venezuela se han producido daños graves al ambiente y a la salud de las personas producto de  la contaminación. La misma ha venido como una consecuencia indeseada de la industria petrolera, manufacturera, la actividad agrícola, minera y doméstica.

Actualmente resulta difícil tener una idea clara sobre los problemas de contaminación actuales en el país debido a la muy escasa información existente sobre la magnitud del problema y las consecuencias que pueda estar ocasionando. Por esa razón no se realizan alertas ambientales, ni se definen políticas de control que permitan minimizar los posibles efectos.

A pesar de la insuficiente información existente, es posible señalar algunos temas y zonas críticas en materia de contaminación, tales como las zonas de los Estados Bolívar y Amazonas afectadas por la minería ilegal de oro; el lago de Maracaibo, castigado tanto por la industria petrolera, como por las aguas servidas de las ciudades y zonas agrícolas que lo rodean; la cuenca del lago de Valencia contaminado principalmente por aguas servidas urbanas e industriales; las zonas de producción y refinación petrolera (Zulia, Falcón, Anzoátegui, Monagas, Guárico); las áreas ocupadas por las industrias básicas de Guayana; los vertederos y rellenos sanitarios; las  zonas agrícolas en diversos estados tales como Lara, Guárico, Portuguesa, Miranda, Mérida, Zulia, los ríos de prácticamente todo el norte del país, etc. 

Aunque no vivamos en la cercanía de las zonas más contaminadas del país la contaminación y sus efectos te podrá alcanzar en el agua, en el alimento o en el aire.

Necesitamos limpiar nuestra casa-país y convertirla en un lugar sano y seguro para todos, pero principalmente para nuestros hijos.

Y apareció el que nadie había llamado: El cambio climático

Venezuela es un país vulnerable al cambio climático. Sus efectos actuales y futuros pueden poner en peligro el desarrollo nacional si no se toman las medidas para mitigarlos. Se prevé que el cambio climático  afecte la producción agrícola y pesquera, reduzca la disponibilidad de agua, facilite la expansión de enfermedades transmitidas por vectores y aumente el riesgo de desastres producto de eventos meteorológicos extremos.

Mucha gente cree que este fenómeno ocurrirá dentro de mucho tiempo, pero lo cierto es que ya está afectando al país y sus efectos se sienten en el aumento de los períodos de baja precipitación, aumento de las temperaturas promedios y la aparición de enfermedades transmitidas por vectores en lugares en que antes no había sido reportado.

Venezuela debe prepararse para los cambios generados por el cambio climático, para ello necesita establecer planes para atender los cambios que se vayan dando y generar alternativas tanto económicas como sociales para las nuevas condiciones.

Pero hay un elemento adicional que actúa como un daño colateral del cual el país debe protegerse: el cambio climático está induciendo una transformación global hacia economías menos dependientes de los combustibles fósiles. En tal sentido como país petrolero debemos promover un proceso de cambio ordenado de la economía de tal manera de hacerla cada vez menos dependiente de la explotación de estos combustibles.

¿Y entonces que hacer?

Más allá de algunas acciones técnicas que el país debe acometer, es necesario revalorizar el tema ambiental como un componente fundamental del desarrollo nacional. El mismo tiene que estar a la par de los sociales y económicos. No habrá avances posibles si no está garantizado el derecho al agua potable, con graves riesgos ambientales a la salud y seguridad de las personas, sin seguridad alimentaria debido a la destrucción de los sistemas de sustentación ambiental, ni bajo la amenaza del cambio climático. 

Para avanzar en este sentido, será necesario que los distintos niveles de gobierno, los partidos políticos, las instituciones educativas, sindicatos y gremios profesionales, en conjunto con toda la sociedad, empujen juntos por un futuro ambientalmente sano y seguro para todos.

No hacerlo será costoso en vidas y desarrollo. Peor aún será oír los cantos de sirena que nos prometen la riqueza fácil y la felicidad total destruyendo nuestro patrimonio natural y los ecosistemas vitales en aberrantes sueños de oro, diamantes y coltán que sólo servirán para alimentar la codicia y el lucro irresponsable.
Al final, si nos preguntan si vale la pena preocuparse por el ambiente, la respuesta es negativa. No debemos preocuparnos, debemos ocuparnos de él y hacerlo de manera urgente.

viernes, 25 de marzo de 2016

Cadeneta de ideas ambientales en Semana Santa




1. Caimanes: ¡Alerta roja: hay caimanes en Higuerote! Los turistas y la prensa están alarmados. La noticia se trata como si un sanguinario depredador se hubiera colado en una piscina llena de niños.

Los caimanes de la costa, siempre han estado en ese lugar y tengo la esperanza que siempre lo sigan estando. Sus hábitos son nocturnos, furtivos y recelosos de la presencia humana. Por eso se  han mantenido fuera de la mirada del observador poco atento.

Andrés Eloy Seijas, un especialista en estos reptiles, alguna vez me dijo que había contado numerosos caimanes en la generalmente abarrotada Bahía de Tucacas. Claro, los contó de noche cuando ya nadie andaba por allí. De día los caimanes están escondidos en los manglares refugiándose del calor y de los humanos, y solo salen de noche en busca de alimento. También me explicó que estos cocodrilos no tienen el grado de agresividad que tiene el caimán del Orinoco, y creía que  ese comportamiento, junto a sus hábitos nocturnos y cautelosos, les había salvado hasta cierto punto, del peligro de la extinción en el que está su primo llanero.

Realmente la noticia debería ser: ¡Alegrémonos aún hay caimanes en nuestras costas! Pero, hasta ahora esa sencilla explicación no le interesa divulgarla a ninguna autoridad de protección de nuestra biodiversidad. Quizás así se tranquilizaría a la población, lo que facilitaría resguardar a estos magníficos animales. También pudiera investigar cuál es la causa de que estos animales se estén dejando ver durante el día ¿quizás tendrá que ver con la sequía?

2. Sequía: Tenemos también desabastecimiento de lluvias, los embalses se secan y los racionamientos se acentúan, y se vuelven un riesgo grave de enfermedades y pérdida de productividad. Pero cada día la situación se agrava a medida que la falta de lluvias y el calor deseca los reservorios de agua y las familias ya no saben que más hacer para rendir la poca agua que pueden almacenar. Por ahí dicen que la sarna prospera.

¡Es culpa de El Niño! claman a coro las autoridades. Pero lo cierto es que no tuvieron las capacidades técnicas,  ni la vergüenza de actuar cuando debían. El periodista Jeanfreddy Gutiérrez revisó la Memoria y Cuenta del Ministerio de Ecosocialismo y encontró que todas las empresas hidrológicas reportan un muy bajo cumplimiento en las obras que debían implementar para mejorar los servicios de suministro de agua potable a la población. De esas deficiencias culpan a la falta de materiales, equipos, deficiencias de las  contratistas por los retrasos y paralización de obras. No hay niño envuelto en esas sábanas.

Y ahora que la sequía aprieta, no tienen planes para superar la emergencia. Tal vez nos convoquen a salir todos a la calle a cantar en coro: ¡Que llueva, que llueva, la vieja está en la cueva…!

Pero las invocaciones parece que hasta ahora no funcionan y hasta el aire se seca y llena de humo: Lo llaman calima.

3. Calima: Los caraqueños están alarmados. Desde hace varios días la atmósfera del valle se espesa con una bruma gris de olor repulsivo, que irrita los ojos y esconde a nuestra montaña.

Los medios de comunicación rastrean posibles especialistas para preguntarle ¿Qué es eso? ¿Por qué ocurre? ¿Cuáles son sus consecuencias?

Los que saben dicen que la calima o calina es un fenómeno meteorológico que ocurre cuando el vapor de agua en la atmósfera se mezcla con polvo, hollín y otras partículas. En Caracas es un fenómeno estacional que aparece en el período de sequía, cuando la falta de precipitaciones permite que se mantengan las partículas suspendidas en la atmósfera por largos períodos de tiempo. El INAMEH predice que estará presente hasta que aparezcan las lluvias.

Pero nadie confiesa que en este país no se tienen los medios para medir la contaminación. Lo que permitiría, como en otros países, generar políticas de control y alertas que permitan salvaguardar la salud de las personas. Claro, tampoco hablan que una de las principales causas de contaminación atmosférica en esta época del año es el humo proveniente de los incendios de vegetación.

4. Incendios de vegetación: La alarma cunde entre muchos ambientalistas: ¡Nuestros parques nacionales están ardiendo!

Y no es que estos siniestros sean una novedad en Venezuela, ni que los parques nacionales se hayan librado del fuego en años previos. Lo que asombra e indigna, es el estado de precariedad casi absoluta en que se encuentran los combatientes de incendios. Poco personal, sin equipos, ni medios de transporte, alimento ni agua. En algunos casos se ha tenido que recurrir a la solidaridad ciudadana para recoger algunos insumos mínimos para apoyar su acción. Cuando la presión ciudadana aumenta aparecen algunos apoyos tardíos e insuficientes.

Nadie habla de aviones cisterna, helicópteros, ni vehículos para movilizar al personal. Los que se mostraron en años anteriores ¿dónde estarán? ¿En qué emergencia estarán siendo usados?

Los bomberos forestales a pesar de su titánico esfuerzo y el grave riesgo a que están expuestas sus vidas se convirtieron en meros testigos de la destrucción de nuestro patrimonio biológico. Quizás estén presenciando el principio del fin de nuestros parques nacionales.

5. Parques Nacionales. En Venezuela los parques nacionales se convirtieron en meros destinos turísticos en la mente de algunas autoridades. “Cheverito”, en su momento fue el vocero de la llamada a “aprovechar” nuestras maravillas naturales. Se promovió un turismo “social” que en la práctica es sinónimo de recreación masiva y que no tiene nada que ver, ni le importa que estos espacios estén protegidos por la Constitución y las leyes nacionales supuestamente para salvaguardar sus riquezas biológicas, hídricas y paisajísticas.

La idea quizás es que si todos estamos gozando, no veremos la corrupción, negligencia, incapacidad, los negocios ilícitos y la privatización obscena de nuestros parques nacionales.

Pero el silencio oficial se hace mayor cuando se oculta maliciosamente la relación entre la conservación de los parques nacionales y el Guri.

6. Guri: Es el nombre popular que se le da a la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, la cual contribuye con cerca de 70% de la producción eléctrica nacional. Es el que usa un ministro para medir las horas que faltan para el colapso eléctrico nacional. Por supuesto la culpa será de El Niño.

Nadie saldrá a decir que una parte del problema tiene que ver con la destrucción de la cuenca del río Caroní que alimenta ese complejo generador hidroeléctrico.

Es que es feo hablar de la política criminal de abandono, impunidad y complicidad con las mafias del oro que destruyen a la Guayana venezolana. Mucho menos que exista minería incluso dentro del Parque Nacional Canaima. Pero nada de esto  parece preocuparle a unas autoridades ambientales que son como Shakira “Bruta, ciega, sordomuda / Torpe, traste y testaruda… “

A fin de cuentas a quién le importa esa zona llena de mosquitos, malaria y mineros criminales y criminalizados. Lo único que importa son unas onzas de oro en el bolsillo adecuado.

Pero recientemente ya no se habla de onzas, sino de toneladas de oro, coltán, diamantes y otros minerales lo que les ponen los ojos vidriosos a muchos miembros del gabinete ministerial.

Nadie quiere hablar de daños ambientales producto de la minería a gran escala. Además alertar sobre eso es “neoliberal” (el diputado Carreño dixit). Y hablando de neoliberalismos, ya algunos sueñan con verse como flechas lanzadas bien lejos de esta tierra, pero con la botija llena, por un enorme “Arco Minero”.

7. Arco Minero: Proyecto que hizo abjurar al gobierno de sus principios “ecosocialistas”. Los mismos con que dijeron defender nuestro territorio y riquezas naturales de todos los enemigos de la patria: las empresas capitalistas mineras.

Y ahora que fueron olvidadas por el gobierno esas tonterías ideológicas, serán 150 empresas, la mayoría extranjeras, las que tendrán a su cargo devastar a fondo 12% del territorio nacional. Eso sin olvidar a las que fueron expulsadas del país por el presidente Chávez debido a la destrucción ambiental que generaban. Al menos eso dijo la ex ministra Osorio, que estuvo en esos andares.

De lo que no se habla es de cumplimiento de normas constitucionales y legales. Sobre eso únicamente existe un enorme silencio.

8. (El) Silencio: Urbanización en el centro de Caracas donde fueron construidas las torres gemelas del Centro Simón Bolívar, uno de los símbolos de la modernidad caraqueña y sede del Ministerio de la Hipocresía y Mutismo (por alguna gente llamado de Ecosocialismo y Aguas).

Ministerio creado para supuestamente ser el puntal ético del llamado Ecosocialismo. Pero luego de apenas un año es solamente un cascarón vacío sin voz, ni acción, ni moral. Un eterno ausente de todas las decisiones relacionadas con el ambiente que se hacen en el país. Que solo quedó para el triste papel de administrador del racionamiento de agua.

Al final de todo, una institución construida para acompañar la destrucción ambiental de Venezuela con su silencio cómplice.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Cinco pasos para comenzar a tomar a El Niño en serio





El Ejecutivo Nacional recientemente lanzó una campaña con el lema: “El Niño no es juego ¡Tómalo en serio!”. La misma está dirigida a concientizar a la población sobre los efectos del fenómeno de El Niño que actualmente está afectando a nuestro país.

La campaña toma tintes dramáticos cuando el Ministro del Poder Popular para la Energía Eléctrica  recientemente advirtió sobre el posible colapso del Guri para el mes de abril de este año. Por su parte, el Ministro del Poder Popular para Ecosocialismo y Aguas anunció que 18 embalses que suministran agua a las principales ciudades del país están en situación crítica. Y subrayó que algunas de estas estructuras alcanzaron niveles alarmantes, mientras que otras se encuentran “muy cerca de la línea roja”. Situación que ya parece estar “pasando la línea roja” cuando se informa que sólo se suministrará agua a la isla de Margarita cada veintiún días y se endurecen los racionamientos en gran parte del estado Falcón, Zulia, Lara, Vargas, Sucre, Miranda y parte del Área Metropolitana de Caracas.

Para ambos ministros, el “culpable” de esta situación es El Niño, este fenómeno meteorológico que se une al enjambre de circunstancias negativas que se han precipitado sobre el país.

Ante este oscuro y seco panorama, la campaña y su lema suenan importantes y urgentes, pero me queda la duda ¿Cómo se toma en serio un fenómeno meteorológico complejo y aparentemente fuera de nuestro control según las autoridades venezolanas?

Hasta ahora el gobierno no nos dice exactamente cómo responder a esa pregunta. Por mi parte sospecho que si las autoridades se hubiesen tomado en serio esta situación muchas cosas incluyendo a El Niño no estuviésemos en estas penosas circunstancias esperando el apagón final o una situación como la descrita por García Márquez en su extraordinario cuento “Caracas sin agua”.

Así que como un aporte al proceso de “enseriamiento” propongo cinco ideas elementales para ser presentadas a ministros y funcionarios que se estrenen en cargos relacionados con temas del agua y la electricidad en Venezuela.

1. Infórmese. Resulta importante entender los aspectos básicos relacionados con el fenómeno de El Niño. Esto le evitará confundirlo con el cambio climático, las sequías meteorológicas y otros fenómenos, mezclando la gimnasia con la magnesia y oscureciendo su gestión con un velo de ignorancia. Tenga en cuenta que cada uno de estos fenómenos tiene causas, procesos y consecuencias diferentes, aunque en algunos casos pueden ser convergentes.

Actualmente los científicos piensan que el calentamiento global pudiera impulsar un aumento de la severidad de los efectos de El Niño, pero ambos  son fenómenos distintos.

Si no tiene mucha experiencia, ni  tiempo para aprender los aspectos científicos de esta “anomalía climática”, antes de dar sus primeras declaraciones, le recomiendo ver el excelente vídeo realizado por la Organización Meteorológica Mundial. Le ahorrará unas cuantas burlas en Twitter y quizás lo ayude a tomar mejores decisiones.

2. Revise la historia. El Niño no es un fenómeno nuevo, ni raro. Según los especialistas, este fenómeno climático es parte de la variabilidad climática natural desde hace miles de años, presentándose en intervalos entre 2 a 7 años. Por otra parte, su duración e intensidad es variable. Los estudios dan cuenta de 24 eventos de Niño desde 1950 hasta la actualidad. De ellos, solo cuatro han sido considerados como muy intensos, incluyendo el actual.

Estos eventos han sido estudiados por científicos en todo el mundo, incluyendo nuestro país y han dejado importantes lecciones publicadas en documentos técnicos. Estos aprendizajes si hubiesen sido tomados en cuenta por los organismos públicos venezolanos, nos hubiesen ahorrado muchos problemas, dinero y en particular sufrimiento de la población. En todo caso, vuelva a revisar estos estudios, quién sabe si aún hay alguna idea que aún pueda ser tomada en cuenta en la actual situación.

3. Diseñe y ejecute un plan de gestión de riesgos. Los gobiernos responsables se preparan para la ocurrencia de fenómenos tales como terremotos, erupciones volcánicas, huracanes y otros eventos, la mayor parte de ellos totalmente impredecibles y fuera del control humano. Resulta mucho más fácil en el caso de El Niño, que es posible estimar con suficiente tiempo los momentos donde es más probable que ocurra, así como su nivel de intensidad.

Para ello consulte a los expertos y profesionales del área. En Venezuela los hay excelentes. Estos profesionales provienen de diferentes áreas de conocimiento y tienen diversos enfoques y opiniones políticas, pero casi todos, si son tratados con respeto y dignidad, le brindarán todas sus capacidades y experiencia, a veces más allá de sus obligaciones laborales.

El conocimiento y experiencia de estos profesionales le será muy útil para comprender y avanzar en las complejidades de un plan de gestión de riesgos con respecto a fenómenos como El Niño. En particular por que los mismos involucran la toma de decisiones complejas en muy distintas áreas, desde la medición del clima, hasta la construcción de embalses  y desde consideraciones científicas, hasta aspectos sociales.

Por otra parte, tome en cuenta que estos planes trascienden los ámbitos sectoriales y los períodos de gobierno, por ello, no los contamine con consideraciones políticas que bloqueen la capacidad de lograr consensos y actuar a largo plazo.

Un elemento central de estos planes, surge del hecho de que si usted quiere tener agua todo el año y todos los años, incluyendo los de Niño, debe producirla. El agua para los embalses no es producto solo de la lluvia como mucha gente cree. El agua de lluvia solo es aprovechable si es absorbida por los bosques en las cuencas de los ríos. Por ello, cuide como la niña de sus ojos a las cuencas y sus bosques y persiga a los delincuentes que las destruyen sólo para extraer un poco de riqueza fácil.

Por otra parte, su plan tiene que tener un financiamiento adecuado. Si las actividades previstas no cuentan con los recursos requeridos nunca serán implementadas y tendremos otra vez los problemas que actualmente vivimos. Pero por otra parte, la experiencia global ha demostrado que los costos de no hacer nada, superan por lejos a los de prepararse para los eventos adversos.

En nuestro momento político y económico actual, el dinero puede ser un problema importante. Pero si usted revisa los fondos disponibles en organismos multilaterales, puede conseguir más de lo que esperaba, e incluso encontrarse con la sorpresa de que ya existen fondos disponibles y no utilizados. Por supuesto, un manejo pulcro y transparente del dinero será una garantía de éxito para su gestión y para el futuro del país.

Finalmente asegúrese que el plan sea ejecutado de manera correcta y eficiente, no sirve para nada seguir llenando al país de obras inconclusas.

4. Eduque a la población. Toda gestión pública tendrá graves dificultades a la hora de ser implementada sin un respaldo y acompañamiento consciente y continuo de toda la ciudadanía Esto es más urgente cuando la acción implica restricciones al uso de bienes indispensables como el agua y la electricidad. Para ello será necesario que desarrolle programas dirigidos a informar, formar y motivar a la población para que participe de manera consciente y organizada en las tareas relacionadas con la gestión ambiental del país y en particular en el consumo responsable del agua y la electricidad.

Educar con éxito es mucho más que lanzar campañas promocionales con lemas ingeniosos. Por ello, desarrolle su trabajo formativo y comunicacional sobre la base de las mejores prácticas educativas y el mejor conocimiento existente sobre el aprendizaje humano.

Tome en cuenta las particularidades de cada uno de los grupos sociales a los cuales usted quiere dirigir un programa educativo o comunicacional. En especial tenga particular cuidado con las campañas dirigidas a lograr que la población restrinja su consumo de agua o electricidad, ya que será ofensivo, cuando no inhumano pedirle a una familia que ahorre agua si actualmente está sufriendo restricciones severas al acceso al agua potable.

5. Gestione la crisis. Si sus predecesores no hicieron nada de lo anterior y lo trajeron para que gestione un sector prioritario –agua o electricidad – en medio de una crisis enorme y feroz (es decir lo echaron a los leones). Y se encuentra sin planes, sin dinero y con instituciones desmanteladas, no busque culpables reales o imaginarios. En algún momento habrá que castigar a los verdaderos responsables de nuestras actuales miserias, pero ahora es el momento de actuar y muy rápido. Usted necesita un plan de gestión de crisis.

Para ello evalúe la situación con realismo e incluso con crudeza. De nada vale negar la crisis, ello solo empeorará las situaciones. Establezca los períodos y territorios críticos y defina acciones específicas para salvaguardar la población y mantener la economía de la Nación. Asimismo, es necesario que determine los sectores más vulnerables y atienda adecuadamente las situaciones de emergencia con medidas correctivas o paliativas mientras la misma persista.

Durante todo este proceso mantenga un proceso de comunicación claro y transparente con la población. Como recientemente declaró el Ingeniero José María de Viana: El pueblo es sabio y sabrá responder positivamente ante circunstancias difíciles si le hablan con claridad y pueden ver que se están haciendo verdaderos esfuerzos para solventar las situaciones de emergencia.

Igualmente, usted necesitará tomar decisiones para sectores específicos. Por ejemplo deberá determinar cómo se va a gestionar la situación de falta de agua o electricidad en sectores tales como la producción de alimentos, el turismo, la actividad educativa o los centros de salud, entre otros casos.

Del resto encomiéndese a Dios y ruegue por que las lluvias no tarden demasiado.

Esperemos que no sea tarde para comenzar a tomar en serio a El Niño.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

¿Qué sabes del cambio climático? París 2015 y los culpables convenientes


Imagen tomada de prodavinci.com


El siguiente artículo escrito en conjunto con Alejandro Luy, fue publicado el pasado 30 de noviembre en el portal prodavinci.com A cuyos editores agradecemos profundamente la posibilidad de haber publicado en ese muy prestigioso espacio.



Qué sabes del cambio climático? París 2015 y los culpables convenientes

En los primeros meses del año 2010, los venezolanos comenzamos a oír con insistencia en los medios de comunicación sobre “el cambio climático”. Eran tiempos de racionamiento eléctrico y los apagones continuos competían por titulares junto con los metros que faltaban para llegar a la cota mínima operativa del embalse del Guri. No llegamos a esa condición crítica porque, afortunadamente, las lluvias llegaron a nuestro rescate.

¿Pero quién era el culpable de esa situación? Se señaló a varios, pero el principal siempre fue “el cambio climático”.

El tema había sido ya lanzado el año anterior a la palestra pública nacional, cuando el entonces presidente Hugo Chávez, en un incendiario discurso realizado en una reunión mundial sobre cambio climático, acusó a los países capitalistas de estar destruyendo el planeta.

Desde aquella época ese fenómeno global ha sido utilizado por el gobierno nacional para explicar sequías y períodos de lluvias extremas, inundaciones, tormentas y otros fenómenos meteorológicos, más o menos imprevistos, convirtiendo al cambio climático en el culpable habitual de todos los males, especialmente de aquellos que derivan de una gestión gubernamental inadecuada y turbia.

En simultáneo, han aumentado las informaciones y alertas que desde distintas organizaciones, instituciones científicas y personalidades notorias en todo el mundo se hacen sobre la necesidad de actuar para frenar las causas y consecuencias de este fenómeno global.

Durante estos días, concretamente desde el 30 de noviembre y hasta el 11 de diciembre, se lleva a cabo en París una nueva reunión sobre el cambio climático. Los medios de comunicación hablan de su importancia y dicen que de ahí deben surgir decisiones que tendrán consecuencias sobre el futuro de la humanidad y el planeta.

Pero dentro de este confuso panorama, ¿qué necesitamos saber los venezolanos sobre estos temas?

1. ¿Qué es el cambio climático? Se entiende por cambio climático a la variación continua y sostenida de los patrones de clima a lo largo de períodos de tiempo prolongados. Esto ha ocurrido anteriormente en la historia de la Tierra. La diferencia en la situación actual es que está sucediendo muy rápido y que la causa del mismo es principalmente la actividad humana, en particular por el uso extensivo de combustibles fósiles, Es decir: petróleo y carbón.

2. ¿Qué tienen que ver los combustibles fósiles con el cambio climático? Cuando se utilizan derivados del petróleo o del carbón para la generación de energía o transporte se liberan gases como el dióxido de carbono (CO2) que se acumulan en la atmósfera. Esos gases tienen la propiedad de retener el calor que se emite desde la superficie del planeta y eso produce un calentamiento progresivo de toda la Tierra. Otros gases como el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O) también contribuyen con el calentamiento de la atmósfera. Y este calentamiento es el generador del cambio climático.

3. ¿Qué otras actividades humanas contribuyen con el cambio climático? La deforestación, el mal manejo de los residuos y los incendios forestales, entre otras.

4. ¿Los científicos están seguros de que el cambio climático es producido por las personas? En ciencia no existe la certeza absoluta. Mucho menos en temas complejos como el cambio climático. Pero en este caso, el 95% de los científicos que trabajan en el tema de cambio climático consideran que esa es la explicación más probable para ese fenómeno. De la misma manera, el Panel Intergubernamental de Cambio Climático de las Naciones Unidas lo considera “extremadamente posible” con un nivel de confianza del 95%.

5. ¿Cuáles serán las consecuencias del cambio climático? Los científicos estiman que pueden producirse cambios en los patrones de lluvia y eso generaría escasez de agua e inseguridad alimentaria. Asimismo se produciría un aumento de los fenómenos meteorológicos extremos como tormentas, sequías y olas de calor. Por otra parte, se ocasionaría una disminución del hielo en los glaciares y se espera un progresivo aumento del nivel del mar generando inundaciones y destrucción de zonas costeras. Estos cambios afectarán a muchas especies y ecosistemas, facilitando la expansión de enfermedades infecciosas transmitidas por vectores. Es así como la salud humana sería afectada con el aumento de las temperaturas, la falta de agua y alimentos.

6. ¿Venezuela será afectada por algunas de estas consecuencias? Sí. Los científicos estiman que todas las situaciones anteriores, en mayor o menor grado, pueden afectar al territorio nacional y sus habitantes.

7. ¿Cuáles son los países que generan la mayor parte de las emisiones? China, Estados Unidos, la Unión Europea, India y Japón son responsables de más del 60% de las emisiones. Si el dato se calcula en emisión por habitante, son los ciudadanos de los Estados Unidos quienes más contribuyen en la generación de gases que generan el cambio climático.

8. ¿Y cuál es la contribución de Venezuela? No se tiene ninguna certeza al respecto ya que en el país no se realizan inventarios de la emisión de gases que contribuyen al calentamiento global desde 1996.

El gobierno nacional manifiesta que el país aporta el 0,48% de los gases causantes del cambio climático. En contraste, científicos como el Dr. Juan Carlos Sánchez estiman que la cifra es de 0,9%, siendo una de las más altas de América Latina, tanto por habitante como en relación con su producto interno bruto. Además, muy cercana a las cifras de países industrializados. Cosas propias de ser un país petrolero y derrochador de energía subsidiada.

Para la Red Latinoamericana de Acción Climática (CAN-LA), miembro de la red mundial Climate Action Network, es inconsistente que Venezuela pretenda “liderar el enfrentamiento a la crisis climática y paralelamente, incentivar el consumo de gasolina, diesel y gas a precios que ni siquiera cubren costos de producción”.

9. ¿Cómo se está preparando Venezuela para enfrentar al cambio climático? Es difícil de decir. Si nos guiamos por las políticas públicas, el gobierno nacional no se ha sentido en la obligación de informar a la población sobre si se está adelantando algo al respecto. Mucho menos de promover la participación de las instituciones venezolanas, los científicos o el resto de la ciudanía en la discusión y ejecución de estas políticas. 

Hay que acotar que cada uno de los países participantes en la reunión de París 2015 se comprometieron a presentar un plan de acción climática como contribución a los acuerdos que se alcancen allí. Hasta el momento en que se inició la Cumbre, estas contribuciones han sido presentadas por 184 naciones.
Venezuela, por su parte, no lo ha hecho. 

Tampoco hay ninguna información oficial disponible sobre si el gobierno está desarrollando alguna acción para proteger a la población contra las consecuencias del cambio climático.

Venezuela, como país firmante de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, está en la obligación de preparar y presentar periódicamente unos informes que se conocen como Comunicaciones Nacionales. Allí se deben registrar los inventarios de emisiones de gases, las consideraciones sobre las medidas que se han adoptado y los planes que se ejecutarán para aplicar la Convención. Y Venezuela sólo ha elaborado un informe, que fue publicado en el 2005, en contraste con otras naciones latinoamericanas que en su mayoría han publicado entre tres y cinco informes.

En agosto de 2015, en una entrevista a Alba Marina Gutiérrez, el Dr. Pedro Borges (miembro de la Delegación de Venezuela ante la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático) declaró que “en dos años tendremos la Segunda Comunicación”, refiriéndose a la Comunicación Nacional de Cambio Climático. Así que debemos esperar hasta el 2017 por la información base necesaria para saber cómo se prepara el país frente al cambio climático.

10. ¿Qué se va discutir en la reunión de París? Esta ciudad será la sede la 21° Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21). Allí se espera alcanzar un acuerdo global dirigido a reducir las emisiones de gases y evitar un incremento de la temperatura global, algo que puede ser desastroso para la vida humana y la naturaleza. Mientras tanto la delegación de Venezuela no irá a París en la búsqueda de alcanzar un acuerdo eficaz, justo y viable, sino a luchar contra el capitalismo global.

Abundan las dudas sobre la posición de Venezuela ante esta situación global y sobre su responsabilidad a la hora de actuar para proteger al país frente a los efectos de este fenómeno. Pero tenemos algunas certezas: por una parte, ni el cambio climático ni las iguanas son la causa actual de los continuos problemas en el suministro de agua y electricidad en nuestro país; por otra, si nuestro país y su gobierno no asumen los retos del cambio climático con responsabilidad y sensatez, tendremos un futuro nada conveniente ni para nosotros ni para nuestros hijos.


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