lunes, 28 de agosto de 2017

Juntos por la Fundación Instituto Botánico de Venezuela. Una semilla de esperanza





Un jardín es mucho más que un jardín

Hace varios años en el Jardín Botánico de Caracas –JBC– conocí una de las palmeras más bellas del mundo, la palma de Ceilán. Una especie proveniente del sur de la India y la isla de Ceilán (Sri Lanka) que los botánicos denominaron Corypha umbraculifera.

Además de su belleza y porte extraordinario, tiene una característica excepcional: sólo florece una sola vez en su vida. Al alcanzar una edad entre los 40 y 80 años produce una enorme inflorescencia en forma de paraguas. Luego de la floración y fructificación la planta muere.

En el año 2003, la que estaba sembrada en el JBC floreció. Mucha gente enmudeció de asombro y fascinación por el extraordinario espectáculo visible incluso desde fuera del jardín.

Eso ocurrió en uno de los sitios más bellos de Caracas, uno de esos tesoros urbanos que la mayoría de los caraqueños desconoce.

Pocos también saben que dentro del Jardín se encuentra la sede de la Fundación Instituto Botánico de Venezuela Tobías Lasser, institución dirigida al estudio de la diversidad de la vida vegetal de Venezuela. Allí se encuentra depositada la mayor colección de muestras de plantas de todo el país. Colección necesaria para investigar y aprovechar el mayor tesoro de Venezuela: su riqueza natural.

Pero sobre todo un sitio donde se incuba el futuro del país.

¿Qué tiene que ver el futuro con coleccionar paja seca? 

La mayoría somos conscientes que la dependencia del petróleo ha sido uno de los mayores males de Venezuela. Asimismo que en la actualidad los combustibles fósiles están dejando de ser los motores de la economía global y que por ello muchos países se están preparando para dejar de depender de esos combustibles para cubrir sus necesidades de energía.

Y entonces, qué va a ocurrir en Venezuela cuando el petróleo pierda gran parte de los mercados actuales por razones ambientales, así como económicas y políticas.

Venezuela deberá realizar una transición hacia una economía post-petrolera. Es decir a una economía donde existan fuentes de divisas, trabajo y prosperidad que surjan de actividades distintas a la explotación de los combustibles fósiles.

Somos un país rico en biodiversidad. En nuestro territorio existen organismos vivos, paisajes y ecosistemas capaces de sustentar nuestra economía y desarrollo humano.

Las opciones son muchas: Turismo sustentable; nuevos rubros alimenticios, farmacológicos e industriales; producción limpia de energía y muchas posibilidades más. Además bosques ricos, mares sanos y ciudades verdes, serán nuestra primera línea de protección contra amenazas tales como el cambio climático, las epidemias globales y el hambre.

Por ello, algunas de las profesiones y oficios más importantes del futuro en Venezuela estarán relacionadas con la biodiversidad. Los que la conozcan, estudien y sepan aplicar ese conocimiento estarán en la vanguardia de la transformación del país.

Es por eso que el Instituto Botánico y las personas que allí trabajan son parte de nuestra apuesta al futuro.

Pero todo ese potencial está a punto de perderse.

Una catástrofe continuada

El Instituto Botánico y el JBC están siendo sometidos a un ataque sistemático y criminal.

A sus dificultades crónicas de falta de presupuesto y problemas laborales, se unió un proceso continuo de saqueo que parece estar dirigido a  su desmantelamiento final.

Foto tomada de El Universal
No es posible describir con palabras el nivel de daño que ha sido producido hasta ahora. Todos sus equipos, vehículos, mobiliario y material de trabajo han ido desapareciendo con saña inimaginable. Y la destrucción continúa.

Las causas de la devastación son múltiples y conocidas. Entre otras: el odio e irrespeto a toda institución productora de conocimiento, el hampa impune y apoyada y la total negligencia e indiferencia de unas autoridades que abandonaron la institución a las fuerzas de la destrucción.

Trabajar en esas condiciones parece prácticamente imposible. No existen condiciones mínimas de trabajo y la motivación y ánimo del personal es continuamente devastado por el efecto pernicioso de una destrucción sólo comparable con las consecuencias de una guerra.

A pesar de todo ello, tal como esas plantas que se empeñan en crecer en sitios insólitos, un grupo de
trabajadores aún siguen tratando de parar el derrumbe de la institución.

Hay muchas formas de hacer resistencia ante la destrucción de nuestro país. Esta es de las más heroicas que he visto.

El desierto puede florecer

El desierto de Atacama en Chile, es el más seco del mundo. Allí la vida debe ser muy dura para poder adaptarse a esas condiciones extremas. Cada cierta cantidad de años, ocurren lluvias importantes en la región y el desierto se cubre de flores. Es un espectáculo extraordinario.

Imagen tomada de ABC Color
Como las flores del desierto de Atacama, en este momento en el país y en todo el mundo está floreciendo la fuerza, resistencia y solidaridad de los venezolanos.

Por ello, desde hace más de un mes decenas de voluntarios se reúnen todos los sábados en el Jardín Botánico de Caracas para ayudar con su limpieza y mantenimiento.  

Asimismo, varios comunicadores sociales han dado a conocer y denunciar la situación del JBC.

Recientemente, me reuní con un grupo del personal de la Fundación Instituto Botánico de Venezuela. Estoy ayudando a tender un puente entre venezolanos en todas partes del mundo que quieren apoyar al país y una institución que necesita urgentemente todo apoyo y solidaridad.

Foto tomada de El Universal
Hablamos de estrategias para captar fondos urgentes para evitar que se profundice el desastre. Pero
principalmente hablamos de esperanza. Queremos prender una pequeña luz en el medio de la oscuridad.

Se necesita de mucha más ayuda. Se requiere de gente con ideas y ganas de ponerlas a funcionar. Pero principalmente de personas que crean que nuestro país y nuestra ciudad merecen un espacio como el JBC donde florezca el país y fructifique el conocimiento necesario para reconstruir la Venezuela que necesitamos.

Incorpórate

Si usted desea apoyar al JBC con las jornadas de mantenimiento, por favor contacte con la Lic. Yaroslavi Espinoza <yespinoz04@gmail.com>. Se necesitan muchas manos, herramientas de jardinería y ganas de trabajar.

Si además quiere apoyar con ideas para rescatar nuestro potencial como país sustentable, por favor escriba a la Dra. Ana Herrera <instituto.jardin@gmail.com>  Necesitamos gente con propuestas concretas sobre como montar un esquema de captación rápida de fondos mediante el apoyo de mucha gente (crowdfunding) y una estrategia de largo plazo para la sustentación de la institución.

Muchas gracias de antemano. Estoy seguro que la Palma de Ceilán que sembraron al lado de la anterior, un día florecerá y será un regalo para todos.





miércoles, 23 de agosto de 2017

Justicia ambiental hiperbólica


Imagen del fondo tomada de La Radio del Sur

El gobierno de Venezuela puede ser definido como hiperbólico. Esa figura retórica de exagerar, a veces hasta el absurdo, las características de algún objeto, situación o persona con el fin de resaltarlo o magnificar su trascendencia. Pero no lo hace por razones literarias, sino que es un intento de generar realidades ficticias que escondan la realidad y esconder situaciones que no desean que sean objeto de escrutinio por los ciudadanos del país.

La hipérbole gubernamental toca todos los temas incluyendo los ambientales. Aún recordamos, el “logro” del 96% de acceso al agua potable en el país y los “avances” y “propuestas ambiciosas” en materia de lucha contra el cambio climático tal como fueron proclamados por la delegación venezolana durante la Cumbre del Clima en París en el 2015.

Pero en este momento pareciera que queremos alcanzar records dignos de un Premio Guinness.

Recientemente, en entrevista a “La Radio del Sur”, la presidenta de la Misión Socialista Árbol, Osly Hernández realizó declaraciones que retoman un guión ya representado durante de las manifestaciones estudiantiles del año 2014, reciclado recientemente por medios oficialistas y que son una excelente muestra de hipérbole ambiental.

En las mismas, esta funcionaria anunció que el gobierno de Venezuela está preparando un informe sobre los daños causados al ecosistema  durante las manifestaciones violentas perpetradas por sectores extremistas de la oposición desde el pasado mes de abril, el cual será representado ante la Organización de las Naciones Unidas (las negrillas son mías)

Asimismo, advirtió que: “Vamos a denunciar los crímenes que se dieron no solo contra los árboles, sino contra lugares de producción de agua potable e hidrológica que ponían en riesgo la vida del ser humano e incluso se registró el robo de una cepa de bacterias en Aragua”. Además, aseveró “que el problema en el país fue que sectores fascistas acabaron con elementos de vida para usarlos como instrumentos de guerras… ”.

Causa indignación que estas declaraciones sean dadas por una funcionaria que parece no tener ningún inconveniente en olvidar mencionar, entre otras cosas, que durante esas manifestaciones murieron más de cien venezolanos y que la gran mayoría de los mismos fallecieron por causas atribuibles a la acción desmedida de cuerpos policiales, militares y paramilitares.

Pero más allá de este “olvido”, y el lenguaje difamatorio, uno puede imaginarse el desconcierto de los funcionarios de la ONU recibiendo ese informe sin sentido de la pertinencia, la oportunidad y la proporcionalidad y con intenciones tan poco claras.

Además proveniente de uno de los países con mayor tasa de deforestación del continente, que anuncia la destrucción de miles de hectáreas de bosques que forman parte del Arco Minero del Orinoco, que sus “avances urbanos” recientes incluyen la destrucción de cientos de árboles y zonas verdes, que construye edificios residenciales dentro de áreas protegidas por ley y que permite la destrucción de los bosques de la Guayana por los mineros ilegales, incluyendo los que están dentro de Parques Nacionales y zonas declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad.

Pero obviamente el tema no es ser coherente o buscar soluciones positivas a los problemas, es otro intento de usar una situación de deterioro urbano como arma de persecución política. Es la degradación de la gestión ambiental para usarla como arma de guerra.

No es la primera vez que en Venezuela se usa la justicia ambiental con fines de persecución política o de manera totalmente exagerada, pero en este caso, sino estuviésemos pasando por una tragedia nacional, sería para caernos de la risa.

Son tiempos oscuros, pero muy pronto volveremos a llenar a nuestras ciudades de miles de árboles y avanzaremos hacia un país y una sociedad sustentable que utilice responsablemente su extraordinaria biodiversidad como pilar de nuestro desarrollo y calidad de vida.

Juntos haremos realidad el hecho de que la conservación de la naturaleza y la biodiversidad es un derecho humano y que la protección de la vida en todas sus formas será nuestra manera de decir gracias por el privilegio de vivir en un país de naturaleza maravillosa.

martes, 15 de agosto de 2017

Canaima, el Salto Ángel y el Chigüire Bipolar


Montaje sobre imagen tomada del Chigüire Bipolar 

A lo largo del día de ayer llovieron por las redes sociales fotos que supuestamente demostraban que el gobierno estaba permitiendo a empresas chinas a deforestar en los alrededores del Salto Ángel para sacar oro. Ello supuestamente como parte de los acuerdos mineros relacionados con el Arco Minero del Orinoco.

Una de las mismas muestra un letrero colocado frente al conocido salto de agua, con el texto: "Propiedad Privada. Terreno propiedad de…" seguido por  una cantidad de ideogramas chinos. Otras parecen mostrar zonas deforestadas y personas trabajando frente al mismo escenario.

La indignación de los que enviaban las imágenes era enorme y no fue hasta más tarde que se reveló que, al menos, la del letrero provenía de una entrada de la página humorística el Chigüire Bipolar publicada en el año 2011.

El tema es complejo y va mucho más allá del chiste o la confusión:

Por una parte, de hecho, está ocurriendo un verdadero ecocidio dentro del Parque Nacional Canaima, nuestro principal Patrimonio Natural de la Humanidad. Esto ha sido denunciado desde hace varios años sin que se haya tomado ninguna medida para evitarlo. Tal delito ambiental ocurre producto de la acción de “mineros ilegales” que trabajan ante la mirada complaciente, negligente, cómplice y, en algunos casos, impotentes de quienes debieran evitarlo.

Pero eso no tiene que ver con el tema del Arco Minero del Orinoco. Ese es otro problema grave que va a hipotecar nuestro futuro y sigue avanzando, mientras los venezolanos parecemos estar preocupados únicamente por el día a día y los conflictos políticos.

Las empresas chinas tienen años trabajando en el país y tienen inversiones importantes en materia petrolera y minera. Muchos de estos contratos son muy opacos, pero que se sepa, al menos de fuentes confiables, no dentro del Parque Nacional Canaima, área que no está incluida en la superficie decretada como Arco Minero del Orinoco.

Sobre el resto de las fotos enviadas me queda la duda sobre dónde y cuándo fueron tomadas o si también son falsificadas (una de ellas con el fondo del Salto Ángel es la más cuestionable) El hecho de que se hayan distribuidas junto a una que es totalmente falsa genera dudas sobre todo conjunto, al menos mientras no puedan ser verificadas.

Es necesario insistir sobre el sano escepticismo que debemos tener sobre toda noticia escandalosa, y la necesidad de confirmarla a través de fuentes confiables.

Necesitamos entender que vivimos en un momento en el cual se manipulan a los medios y particularmente a las redes sociales para generar desconfianza, miedo, reacciones nerviosas y al final descalificar estas redes como las únicas vías que muchos tenemos para recibir información veraz y pertinente para nuestras vidas.

Asimismo, es necesario comprender que en nuestro país están ocurriendo muchas situaciones injustas, deshonestas y hasta perversas, pero que no es útil reaccionar de manera visceral, ni mucho menos creer que viralizar información falsa puede servir para algo.

Por lo contrario nuestra acción, para que pueda ser eficiente debe ser de organizarnos y trabajar como sociedad ante estas realidades. Trabajo que debe incluir la documentación cuidadosa y la denuncia ante los órganos pertinentes de las acciones ilegales y las violaciones a los derechos ciudadanos y humanos.

Asimismo debemos prepararnos para rechazar de manera tajante la pretensión de unos pocos de “legalizar” los grandes negocios mineros que se están maquinando en el país.



P.S. Si se llegara a confirmar la veracidad al menos de alguna de las fotos enviadas habrá que darle otro premio al Chigüire por sus extraordinarias dotes predictivas

sábado, 12 de agosto de 2017

¿Venezuela se prepara para combatir el cambio climático?




En un artículo anterior en este mismo blog, comenté como la reciente ratificación del Acuerdo de París por parte del gobierno de Venezuela nos generaba a muchos ambientalistas venezolanos una mezcla de optimismo con desconfianza. En nuestro país bipolar, esta no es una sensación extraña y por el contrario forma parte de nuestra cotidianidad.

Más recientemente, una nota de prensa difundida por la Agencia Venezolana de Noticias nos refuerza esa tendencia a la emocionalidad paradójica:

En la misma, aparecen declaraciones del Ministro de Ecosocialismo y Aguas Ramón Velásquez Araguayán anunciando que: "En el mes de septiembre estaremos presentando la culminación del segundo comunicado nacional sobre cambio climático en nuestro país”. Asimismo informa que “preparan la conformación de la estructura gubernamental para afrontar y mitigar los efectos del cambio climático". Igualmente, destacó que diversos ministerios trabajan articuladamente con organismos internacionales para cumplir con el objetivo en el país. (Las negrillas las agregué yo)

Estas aseveraciones fueron complementadas por otra nota de prensa reciente, basada en mensajes publicados por el ministro a través de su cuenta de Twitter, en los cuales este funcionario da más información al respecto del tema tratado en el artículo anterior.

En las mismas, el ministro explica que el primer taller del “Fondo Verde para el Clima y Financiamiento Climático", tiene como objeto dar asesoramiento para la designación de la autoridad nacional así como crear la estructura gubernamental que va permitir el acceso al financiamiento del nuevo proyecto climatológico.

En otros tuits del ministro,  reseñados por esta nota, señala que la reunión tiene como propósito estudiar las soluciones para “revertir” los daños que el cambio climático en el país le ha hecho a “la Madre Tierra“. Asimismo, que: “discutirán los efectos del cambio climático que representan una amenaza a nuestros objetivos como país y promover iniciativas o proyectos que contrarresten los efectos del cambio climático”. (Las negrillas las agregué yo)

Analicemos la información suministrada por el ministro:

1. Anuncia que Venezuela presentará el segundo comunicado nacional sobre cambio climático en nuestro país.

Las Comunicaciones Nacionales son informes que presentan los países miembros de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, para evaluar y evidenciar su situación frente a los temas relacionados con este fenómeno. El mismo, describe la situación del país en cuestión  en relación con la lucha contra el cambio climático e incluye un inventario nacional de las emisiones de gases de efecto invernadero actualizados a la fecha del informe.

Estos reportes son necesarios para conocer la situación global en materia de cambio climático, así como sus tendencias y cambios, para, a través de esa información, mejorar las políticas globales y nacionales de lucha contra esta forma de destrucción global del ambiente.

A pesar de que se espera que estos informes sean periódicos y regulares, cada país ha ido presentando sus reportes de acuerdo a sus posibilidades y realidades.

En la región de América Latina y el Caribe la mayor parte de los países han publicado, hasta esta fecha, al menos 2 informes (21 de 33 países) y  nueve naciones han presentado más de dos informes (México ha presentado 5, Uruguay 4 y Antigua y Barbuda, Argentina, Belice, Brasil, Chile, Costa Rica y Perú 3)

Hasta el momento, Venezuela sólo ha presentado uno, el cual fue remitido a las Naciones Unidas en el año 2005. En este documento se incluyó un inventario de emisiones de gases de efecto invernadero con datos recolectados hasta el año 1999. Obviamente, en este momento estos resultados están muy desactualizados con respecto a nuestra realidad actual.

Aunque en diversos momentos previos se han realizado anuncios prometiendo entregar este informe, sin que ello hubiera ocurrido, celebramos que se tenga la intención de cumplir con esta obligación con el planeta.


2. Anuncia que Venezuela va a conformar una estructura gubernamental para afrontar y mitigar los efectos del cambio climático que incluye la designación de la autoridad nacional

Desde hace varios años, distintas personas y organizaciones nacionales e internacionales han solicitado que el gobierno nacional nombre una Autoridad Nacional en temas de cambio climático. Esta figura de Autoridad Nacional es una recomendación derivada de las decisiones tomadas en las reuniones cumbre sobre cambio climático (COP). Estas unidades gubernamentales representan puntos focales nacionales dirigidas a articular las acciones internacionales y nacionales así como promover el desarrollo de las políticas nacionales sobre este tema.

En Venezuela, algunos especialistas han considerado que esta dependencia debería tener competencias, capacidades técnicas, autonomía y recursos suficientes para realizar las complejas coordinaciones, articulaciones y estudios necesarios para cumplir con los objetivos nacionales en materia de cambio climático. Asimismo, se ha propuesto que ésta tenga una estructura que promueva la participación plena y efectiva de los actores sociales no gubernamentales relacionados con el cambio climático, tal como lo refiere el Acuerdo de París y las decisiones previas derivadas de la Convención Marco de Cambio Climático de las Naciones Unidas.

Celebramos que se esté avanzando en la constitución de esta necesaria estructura organizativa. Pero a la vez sospechamos que la misma no va a tener un carácter participativo y abierto, sino por lo contrario excluyente y cerrado, como ha sido la costumbre hasta este momento en este tipo de asuntos. Realmente me alegraría mucho si estuviese totalmente equivocado en este punto.

3. Informa que estos esfuerzos tienen como objetivo final permitir el acceso al financiamiento del nuevo proyecto climatológico.

Cuando la reunión de la COP21 en París en diciembre de 2015, muchas voces en Venezuela alertaron que, tanto el lenguaje beligerante, como las propuestas basadas en pobres consideraciones técnicas, exhibidos por la delegación venezolana en esa reunión cumbre, eran contrarias a los intereses nacionales. Que por lo contrario, se necesitaba presentar una posición clara y firme, pero a la vez profesional, tanto en materia de gestión del desarrollo en el contexto del cambio climático, como en el tema de estrategias diplomáticas que permitieran alcanzar los apoyos necesarios para avanzar en los planes y proyectos prioritarios para el país.

El costo más importante (además del desprestigio nacional) que resulta como producto de esos enfoques inadecuados, es tener dificultades para acceder a los fondos existentes en materia de financiamiento del cambio climático. En este tema, el dinero va hacia propuestas creíbles, transparentes y viables.

Ahora más que nunca necesitamos de esos recursos, por lo tanto hay que dejar de lado las poses políticas, y con una verdadera estrategia de Estado, buscar los medios para lograr los objetivos nacionales en materia de cambio climático. Celebramos cualquier avance en este sentido.

Pero a la vez, alertamos sobre la necesidad de que la sociedad civil venezolana esté activa en la vigilancia de que los fondos que pudieran obtenerse se utilicen de manera transparente, pulcra y eficiente. A la vez que exigimos el derecho de la sociedad civil a realizar contraloría social del manejo de esos fondos.

4. Da a conocer que se discutirán los efectos del cambio climático que representan una amenaza a nuestros objetivos como país y promover iniciativas o proyectos que contrarresten los efectos del cambio climático.

Como dice el dicho popular “nunca es tarde cuando la dicha es buena”. Luego de muchos años sin avances en ninguna de los temas relacionados con el cambio climático en Venezuela, esas noticias alegran, ello a pesar de que ahora habrá que correr mucho para alcanzar los objetivos de mitigación y adaptación al cambio climático. En particular, tener en el menor tiempo posible una Estrategia Nacional de Adaptación al cambio climático, que nazca de un proceso consensuado y verdaderamente participativo, con sólidas bases científicas y con visión de unión nacional.

Los venezolanos más pobres quizás no sepan mucho de la ciencia y la política del cambio climático, pero son los más vulnerables a sus efectos, por lo que cualquier retraso adicional en la implementación de acciones realmente contundentes y eficaces en esta materia, redundará en graves violaciones a sus derechos humanos y en un mayor deterioro del desarrollo nacional.

Ellos no van a celebrar los logros alcanzados en la reunión reseñada por el ministro, no tienen tiempo para eso. El resto, mantendremos algunas expectativas de que estas declaraciones sean seguidas por hechos en la dirección positiva que demanda nuestro país.



martes, 25 de julio de 2017

Venezuela y la ratificación del Acuerdo de París: Entre la celebración y la desconfianza



La celebración

Recientemente aparece la noticia de que: “Venezuela ratifica apego al Acuerdo de París sobre el cambio climático y al Convenio de Estocolmo”.

Los ambientalistas venezolanos celebramos esta noticia.

Una nota de prensa publicada en la página Web del Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela (MPPRE) informa que el canciller Samuel Moncada había depositado en la sede de las Naciones Unidad en Nueva York los instrumentos de ratificación sobre el Acuerdo de París sobre el cambio climático, así como los referidos al Convenio de Estocolmo sobre contaminantes orgánicos persistentes.

La misma indica que esta acción se realiza en concordancia con el objetivo histórico del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela “la preservación de la vida en el planeta y la salvación de la especie humana”.

Es importante aclarar que ambos documentos son extremadamente importantes para el futuro de Venezuela y el mundo:

El Acuerdo de París es el instrumento de política internacional más importante logrado en los últimos años. Mediante el mismo 195 países, prácticamente la totalidad de los participantes de las Naciones Unidas, se comprometieron a disminuir sus emisiones de gases que generan el cambio climático global, considerado por muchos la mayor amenaza actual sobre las sociedades humanas y la vida sobre el planeta.

Por su parte, el Convenio de Estocolmo, es un acuerdo dirigido a eliminar, o al menos disminuir, las emisiones de contaminantes orgánicos persistentes. Éstos son sustancias químicas resistentes a la degradación, que incluyen a pesticidas, insecticidas organoclorados, herbicidas y compuestos derivados de la industria química (dioxinas, furanos, etc.) Todos ellos son altamente tóxicos tanto para los humanos como para el resto de los seres vivos.

En la nota de prensa se cita un mensaje de la cuenta de Twitter del canciller Moncada en la que expresa que: “En ONU-NY, depositamos la ratificación del Acuerdo de Cambio Climático de París. Venezuela comprometida con la defensa de la humanidad @SMoncada_VEN”.

Si, quisiéramos creer que el gobierno de Venezuela está comprometido con la defensa de la humanidad y el ambiente. Quisiéramos creer que vivimos en un país donde el gobierno en conjunto con todos los actores sociales está trabajando mancomunadamente en la solución de los problemas ambientales. Quisiéramos compartir esa celebración.

La desconfianza

El gobierno de Venezuela hasta el momento no ha dado señales que esté comprometido con la lucha contra el cambio climático, ni ningún otro tema ambiental más allá del plano retórico.

Recordemos otra vez algunos datos:

  • La Convención Marco de las Naciones Unidas contra el Cambio Climático fue firmada por el país en 1992 y convertida en ley de la República en 1994. En la misma se establecen obligaciones a los Estados firmantes de establecer sus niveles de emisiones, implementar medidas para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, causantes del cambio climático y formular programas nacionales para facilitar la adaptación adecuada al cambio climático. Venezuela no tiene avances significativos en estos objetivos y no ha cumplido con la obligación de tener un programa (Estrategia) nacional de adaptación al cambio climático.
  • La Ley de Gestión Integral de Riesgos Socionaturales y Tecnológicos del 2009 estableció un plazo de dos años para formular un Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático. Aún no se ha hecho.
  • Otros instrumentos como el Plan de la Patria del 2013 y en el Plan Nacional de Derechos Humanos publicado en el 2015 también establecen que debe elaborarse una Estrategia Nacional de Adaptación ante el cambio climático. Igualmente sin avances al respecto.
  • Con respecto a la medición de nuestras emisiones no se han presentado informes nacionales desde el 2005. Informe realizado con datos tomados hasta el año 1999. 
  • Durante la Conferencia de las Partes en París en el año de 2015, Venezuela fue nombrada como “Fósil del Día” por una coalición de organizaciones ambientales de activismo climático, debido a su oposición radical a incluir en el Acuerdo de París mecanismos para la reducción gradual del consumo de combustibles fósiles (carbón y petróleo).
  • PDVSA ha sido considerada una de las empresas más contaminantes del mundo. Esta condición incluye entre otros temas: quemar grandes cantidades de gas natural proveniente de la explotación petrolera y mantener un alto registro de accidentes generadores de derrames de hidrocarburos en todas sus áreas operativas.
  • Venezuela tiene una de las tasas de deforestación más grandes de la región. Este proceso se ha acelerado en los últimos años.
  • A pesar de la legislación vigente, el país mantiene más de 300 vertederos de residuos sólidos a cielo abierto. En estas acumulaciones de basura se producen cantidades importantes de gas metano un muy importante gas de efecto invernadero. Asimismo estas zonas deterioran el ambiente local y afectan los indicadores de salud humana. El gobierno nacional no ha realizado ninguna acción para corregir esta situación y por el contrario utiliza el tema de los desechos sólidos como arma política.
  • No se ha realizado ningún avance para controlar las emisiones de gases producto del transporte público y privado. El envejecimiento y deterioro de estas flotas aumenta este problema
  • El Decreto del Arco Minero del Orinoco, es la amenaza más importante al futuro ambiental del país, al generar grandes zonas que serán deforestadas y daños importantes sobre ríos y otros ecosistemas importantes.
  • No hay avances importantes en el control y erradicación de la minería ilegal y el uso de mercurio por parte de mineros ilegales que operan incluso en áreas protegidas en los Estados Bolívar y Amazonas.
  • Se incrementa la superficie dedicada a la minería de carbón en la zona de naciente de importantes ríos en la Sierra de Perijá en el Estado Zulia.
  • A pesar de que tanto la Constitución vigente como el Plan Nacional de Derechos Humanos consideran que un ambiente sano y seguro es un derecho humano, los tribunales del país rechazan todo intento realizado de actuar contra decisiones gubernamentales que socavan este derecho.
  • A pesar de que el gobierno clama porque un 96% de la población tiene acceso al agua potable, un número importante de comunidades no cuenta con este servicio, lo recibe de forma irregular y la calidad del agua suministrada está totalmente fuera de las normas nacionales e internacionales para asegurar la salud de la población.
  • No hay mejoras en los procesos de recolección y tratamiento de aguas servidas en ninguna parte del país.
  • Las ciudades venezolanas son cada vez más ambientalmente insostenibles.
  • A pesar de la promesa de que el “Proceso Constituyente” actual consolidará la protección y defensa del ambiente y la lucha contra el cambio climático, en la realidad parece un proceso para consolidar la capacidad del Ejecutivo Nacional para hacer negocios con los recursos naturales del país. 

Si, quisiéramos creer que el gobierno de Venezuela está comprometido con la defensa de la humanidad. Pero esa no es la realidad.


lunes, 26 de junio de 2017

Acabando con el ecosistema (y con la ética periodística)


Tomado del Portal Qué Pasa


Leo en el portal de noticias “Qué Pasa” una noticia bajo el título: “Protestas en el país están acabando con el ecosistema”, precedido con el antetítulo: “Ya no se puede más”.

En la misma, el  autor de la nota  reporta los supuestos daños que se estarían produciendo en la ciudad de Maracaibo debido a la destrucción de árboles para usarlos como parte de las barricadas utilizadas en algunas manifestaciones de protesta  realizadas como parte del repudio al llamado a una “Constituyente Comunal” y a partir de “ese hecho” critica duramente como “los Marabinos … han tenido que presenciar como han hecho un ecocidio para trancar las principales avenidas y calles de la ciudad.”

Este es un refrito de lo ocurrido en el 2014 en el cual funcionarios gubernamentales  denunciaron ante el Ministerio Público el “ecocidio” supuestamente cometido por los manifestantes durante los conflictos sociales ocurridos en ese año hablando de miles de árboles destruidos; incluso llegaron a amenazar a los supuestos perpetradores de estos hechos de utilizar la Ley Penal del Ambiente contra los mismos.

En ese momento escribí sobre el despropósito de hablar de “ecocidio” en el país donde los derechos ambientales de los venezolanos son violados de todas las maneras y en el cual mueren cada día niños producto de aguas contaminadas, de enfermedades en cuyo origen está un tema ambiental y por desnutrición en un país con capacidad ambiental para alimentar de manera más que suficiente y adecuada a sus pobladores.

Reitero lo dicho en esa ocasión, que, si realmente se están destruyendo los pocos árboles existentes en las  ciudades, es necesario repudiar esta acción, actuar para evitarlo y compensar los daños que pudieran haber ocurrido. Pero también reitero que es una vil manipulación satanizar de esta manera las acciones de protesta legal y legítima que ocurren en el país.

Esto es más patente cuando se escribe un párrafo como: “Desde el pasado 1ero de Abril inicio de las protestas en el país en contra de las políticas del presidente de la república Nicolás Maduro, se han venido registrando hechos de violencia en todo el territorio nacional, ocasionando malestar en la población”. 

Habría que preguntarse sí son las protestas contra las políticas de Nicolás Maduro la que ocasionan malestar en la población o son las políticas de Nicolas Maduro las que ocasionan las “molestias” que dan origen a las protestas. Manifestaciones que en su enorme mayoría han sido pacíficas a pesar de la inusitada violencia con las cuales han sido reprimidas, frecuentemente cometiendo violaciones contra los derechos humanos de los protestantes y la ciudadanía en general.

Eso es darle vuelta de manera perversa y muy poca ética periodística a la realidad. Y los venezolanos y en particular los ambientalistas debemos evitar caer en este tipo de trampas.



jueves, 22 de junio de 2017

Ignorancias y palabrerías sobre el cambio climático en tiempos de Constituyente





Esta semana diversos medios oficiales informaron que Nicolás Maduro, supuestamente preocupado por los efectos de la tormenta Bret,  declaró: “Esta tormenta atípica producto del recalentamiento del Mar Caribe, y del deterioro de todas las condiciones de vida en el planeta, me ha llevado a ordenar la preparación de un plan para enfrentar los cambios climáticos”.

Quizás vale la pena analizar estas declaraciones, que no por breves y llenas de errores conceptuales dejan de ser interesantes en la medida que nos muestran cuál es el nivel de conocimiento e interés real en el tema del cambio climático en lo que se ha dado por llamar “el alto gobierno” de Venezuela.

Una tormenta atípica

En primer lugar Maduro declara que esta es una tormenta atípica. Y quizás de alguna manera si lo sea.

Según diversas páginas de información meteorológica, la misma se inició en una zona inusual con respecto a la que es común en el desarrollo de tormentas tropicales en el Atlántico. Asimismo se originó de manera muy temprana con respecto al inicio del período de la temporada de huracanes del Atlántico. De hecho, es la más temprana en recibir nombre desde que se llevan registros de estos fenómenos en 1851.

Por ello puede decirse que es “rara”. Pero los fenómenos naturales no son invariables, mucho menos los que se originan en la atmósfera. Todos sabemos que hay años lluviosos y secos, años cálidos y más frescos. Asimismo, los eventos meteorológicos son fenómenos muy complejos y no pueden entenderse desde criterios rígidos.

Por otra parte, esta tormenta ha sido, afortunadamente para los venezolanos, mucho más benigna que su tocaya de agosto de 1993. La anterior ocasionó cerca de 200 muertes y un estimado de 11.000 personas damnificadas, sólo en nuestro país, siendo además la primera de las tormentas tropicales que afectaron directamente el territorio continental de Venezuela por más de 100 años.

¿Tiene que ver el cambio climático con las peculiaridades de la tormenta actual? 

Es posible. Pero serán necesarios largos períodos de registro meteorológico para saber si se han producido cambios en las características de las temporadas de huracán del Atlántico. Es más complejo aún probar que, si efectivamente los hay, son producto del cambio climático. La ciencia del cambio climático no tiene nada que ver con intereses políticos circunstanciales y conceptos mal aprendidos.

Pero para algunos funcionarios es mejor lanzar opiniones al voleo, no importa cuan verdaderos sean, antes que apoyar la buena ciencia,  avanzar en la gestión de riesgos ante eventos socio-naturales y educar a la población para que esté preparada para actuar frente a estos fenómenos que serán cada vez más comunes.

Y ordenó hacer un Plan…

¿Qué fue lo que mando a hacer exactamente? Él habla de un plan para enfrentar los “cambios climáticos” (sic). Esto parece referirse a lo que lo que en la literatura técnica y las convenciones internacionales es llamado un Plan de Adaptación al Cambio Climático. Es decir un proceso dirigido a fortalecer la resiliencia y reducir la vulnerabilidad de la población frente a los efectos negativos del cambio climático.

Sí entendemos que esa fue la idea detrás de esa orden, entonces ¿será que finalmente el país va a cumplir con sus obligaciones legales internacionales y nacionales?

La Convención Marco de las Naciones Unidas contra el Cambio Climático, firmado por el país en 1992 y ley de la República desde 1994, establece la obligación de los países de formular, aplicar, publicar y actualizar regularmente programas nacionales y para facilitar la adaptación adecuada al cambio climático. Venezuela nunca ha cumplido con esta obligación.

Por su parte, la Ley de Gestión Integral de Riesgos Socionaturales y Tecnológicos del 2009 establece taxativamente que en el plazo de dos años debe haber sido formulado un Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático. Es decir que este Plan debió estar listo hace seis años.Aún no se ha hecho.

Igualmente, este mismo instrumento de políticas públicas aparece incluido en el Plan de la Patria del 2013 y en el Plan Nacional de Derechos Humanos publicado en el 2015.

Finalmente, los Objetivos de Desarrollo Sustentable aprobados por la Asamblea General de las Naciones Unidas en el 2015, en su Objetivo 13 dirigido a adoptar medidas urgentes contra el cambio climático, establece la meta de fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación a los riesgos relacionados con el clima y los desastres naturales en todos los países.

Vale la pena recordar que Maduro asistió al evento de lanzamiento de estos Objetivos de Desarrollo Sostenible en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Luego de su retorno a Venezuela declaró que los nuevos objetivos serían alineados con el Plan de la Patria.

¿Luego de esta orden, ahora sí, el gobierno nacional cumplirá con sus obligaciones legales?

Yo no tengo ninguna esperanza de que esto ocurra. Al menos en este momento y mucho menos frente a personas que ahora nos quieren vender que es necesario un cambio constitucional para (ahora sí) “trabajar para prevenir los efectos del cambio climático”. escondiendo que teniendo los medios y la estructura legal para ello no han avanzado nada en los últimos doce años.

Lo peor de tal situación es que el cambio climático sigue avanzando y afectando negativamente las sociedades humanas haciendo cada vez más vulnerables a todas las sociedades y en especial a los más pobres.

Y sí para algo nos sirvió la tormenta Bret fue para mostrar claramente la enorme vulnerabilidad ante esos fenómenos que tiene nuestro país en aspectos como el servicio eléctrico, la prevención y mitigación de efectos como inundaciones y derrumbes y la atención de emergencias, entre otros aspectos, así como dejar en evidencia la enorme ignorancia e incapacidad de las personas que están en cargos de responsabilidad nacional frente a estos graves problemas nacionales.

A la vez, seguimos construyendo una sociedad ignorante que aplaude gestos al vacío y espejismos lanzados como políticas de Estado.

Habrá que apuntar al futuro y comenzar a construir propuestas, acciones y conciencias para estar listos para mejores tiempos y otros gobiernos.