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miércoles, 21 de abril de 2021

El Acuerdo de Escazú una necesidad para defender los derechos humanos ambientales en Venezuela

 


¿Has oído hablar del Acuerdo de Escazú aquí en Venezuela? ¿Sabes de qué se trata? ¿Sabes por qué en Venezuela el gobierno no habla de ese tratado internacional de derechos humanos?

Comencemos diciendo que hoy 22 de abril de 2021, en el contexto del Día de la Tierra, entrará en vigencia el Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe, conocido como Acuerdo de Escazú.

¿De qué trata ese Acuerdo?

Este tratado internacional de derechos humanos tiene como objetivo garantizar la implementación plena y efectiva en América Latina y el Caribe de los derechos de acceso a la información ambiental, participación pública en aquellos procesos de toma de las decisiones en entorno ambiental y al acceso a la justicia en el ámbito ambiental. 

Adicionalmente, incluye disposiciones específicas para que los Estados protejan a los defensores y defensoras de derechos humanos en materia ambiental e incorpora un enfoque de derechos para pueblos indígenas y poblaciones en situación de vulnerabilidad, con disposiciones para favorecer el acceso de estos grupos al acceso a la información, la participación y el acceso a la justicia.

Para lograr estos objetivos el Acuerdo establece que los Estados deberán implementar medidas orientadas a mejorar su institucionalidad, mecanismos para administrar su información, optimizar procedimientos de toma de decisiones incorporando, además, enfoques de interculturalidad y género, y potenciar la administración de justicia para la prevención y atención de daños ambientales o derechos ambientales.

¿Y Venezuela?

El proceso de desarrollar este Acuerdo fue bastante largo. El mismo se inició en el año 2012 en el contexto de la Cumbre de Río +20. En la misma, un grupo de países de América Latina y el Caribe suscribieron a la Declaración sobre la Aplicación del Principio 10 de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo. 

El Principio 10 forma parte de la Declaración de Río y establece que el desarrollo sostenible es mucho más factible si los ciudadanos tienen acceso a información, a mecanismos de participación y a procesos judiciales adecuados en temas ambientales que les afectan.

Ya desde ese momento el gobierno de Venezuela decidió no participar en ese proceso. Hasta este momento no existe información sobre las razones específicas para ello. Cuando consultamos en una ocasión a una funcionaria de alto nivel del Ministerio de Ecosocialismo, su respuesta fue: “Esa es una decisión política”.

A partir de ese momento los países que formaron parte de ese proceso iniciaron un largo y difícil proceso de negociación. Muchos países tenían dudas sobre cómo ese tratado podía afectar intereses económicos de los gobiernos. A la vez que podían ser señalados como violadores de derechos humanos debido a los asesinatos y persecuciones que sufren los defensores y defensoras de derechos ambientales  en la región.

El proceso logró avanzar debido al esfuerzo de un grupo importante de organizaciones de la sociedad civil de Latinoamérica, que con el apoyo de organizaciones internacionales lograron crear la presión política suficiente como para avanzar hasta que se logró un acuerdo definitivo. 

En marzo de 2018 en la localidad de Escazú en Costa Rica finalmente se logró consensuar un texto definitivo. En ese momento firmaron 24 países de América Latina y el Caribe. 

Este logro estuvo a punto de perderse, ya que varios de los países firmantes decidieron no ratificar ese instrumento. En otros países, los pesados laberintos de las burocracias Estatales y las difíciles negociaciones políticas hicieron muy lento el proceso de ratificación. 

A pesar de ello, con el trabajo de muchas organizaciones de la sociedad civil se logró alcanzar la meta de que al menos doce países lo ratificaran, número suficiente como para que el instrumento pudiera entrar en vigencia.

En este momento, los países que lo han ratificado son: Antigua y Barbuda, Argentina, Bolivia, Ecuador, Guyana, México, Nicaragua, Panamá, San Cristóbal y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía y Uruguay.

Quizás sea innecesario decir que el gobierno venezolano no sólo no participó en este proceso, sino que ignoró todo llamado a que participara en el mismo.

¿Cómo nos afecta que Venezuela no forme parte de ese Acuerdo?

Los informes de las organizaciones que en Venezuela defienden el derecho de toda persona de buscar y recibir información en poder del gobierno establecen que en Venezuela la censura y la opacidad informativa son políticas de Estado.

En tal sentido, los venezolanos caminamos a ciegas en relación con una cantidad de situaciones ambientales en las cuales no tenemos ninguna información. Muchas de ellas fundamentales para el desarrollo social y económico del país, incluso para la salud de la población. 

En el país desconocemos totalmente temas como la disponibilidad y calidad del agua en cada localidad del país, los niveles de contaminación del aire, las previsiones sobre los cambios en los patrones meteorológicos, los procesos de ordenación territorial, las políticas para la conservación de la biodiversidad, las estrategias para prevenir los efectos del cambio climático, etc.

Sin esa información es imposible lograr el desarrollo social y económico del país. Sin acceso a la participación los procesos de tomas de decisiones estas serán siempre arbitrarias y dependerán únicamente de la discrecionalidad de los funcionarios y las presiones de los intereses económicos. Quizás esta última es la verdadera razón detrás de la negativa del gobierno de Venezuela a asumir esas obligaciones.

Pero quitarnos esos derechos es condenarnos a la pobreza y el derecho a construir nuestro futuro.

Por eso, lograr que Escazú sea asumido por Venezuela y los venezolanos debe ser nuestra bandera.

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Si están interesados en tener acceso al documento del Acuerdo lo pueden conseguir en este enlace: 

lunes, 22 de marzo de 2021

Manifiesto por nuestros derechos frente a la emergencia climática en Venezuela

 


En el marco de la reciente movilización mundial por el clima, 92 organizaciones de la Sociedad Civil, empresas, universidades y 108 personas, apoyamos el presente documento:

Dando continuidad al llamado que hicimos en septiembre de 2019, cuando presentamos la Declaración de Emergencia Climática para Venezuela, las organizaciones y personas abajo firmantes apoyamos el presente manifiesto:

Nosotros jóvenes, activistas y sociedad civil venezolana en general, hacemos un llamado por la protección de nuestros derechos frente a los problemas ambientales y la emergencia climática que se agudizan con la emergencia humanitaria compleja.

La grave crisis que vivimos en Venezuela está acelerando el uso indiscriminado de nuestros recursos naturales, sin tomar en cuenta que con estas acciones se vulneran derechos, principalmente el derecho a la vida, a la salud y a un ambiente sano, de las generaciones presentes y futuras. 

La deforestación masiva, carente de planificación y control técnico en zonas rurales y urbanas para paliar la crisis de gas, está destruyendo nuestros bosques. Asimismo, es muy preocupante la permanente violación de los planes de ordenamiento y reglamentos de uso de nuestros parques nacionales y zonas protegidas, por parte de organismos públicos y empresas privadas. 

La política extractiva minera promovida por el Estado Nacional como alternativa al rentismo petrolero, está provocando la contaminación de nuestras principales reservas de agua dulce. La minería vulnera de manera inmediata los derechos de los pueblos indígenas, afrodescendientes y comunidades locales, y los expone a situaciones de violencia que han sido denunciadas en múltiples ocasiones. Además, la deforestación asociada con esta política puede provocar un aumento en las épocas de sequía y en las temperaturas proyectadas para el país, al degradar los bosques y las cuencas hidrográficas, afectando también la resiliencia de los ecosistemas. 

Es hora de tomar conciencia de que la verdadera riqueza de nuestro país es su capital natural y cultural. Entre los diferentes paisajes, bosques, ríos y diversidad biocultural resalta la región Amazónica, la cual cumple un rol fundamental en la regulación del clima, y a medida que avanza su destrucción nos acercamos a un punto de no retorno en el clima del planeta.

Entre el 01 y el 12 de noviembre del presente año se realizará la COP26. Este evento global representa una nueva oportunidad para que los países y grandes compañías del mundo asuman compromisos reales para frenar la crisis climática. El llamado que hacen los jóvenes y activistas del movimiento internacional Fridays For Future es “No más promesas vacías”. Y en Venezuela es mucho lo que tenemos que decir respecto a ese reclamo, también en materia de cambio climático.

Exigimos al Gobierno Nacional que cumpla con los acuerdos internacionales. Pero es necesario ir más allá: se requieren medidas para atender los graves problemas ambientales y la crisis de servicios, especialmente de agua que tenemos en el país. Si no se atienden estos problemas, nuestra vulnerabilidad frente al cambio climático será cada vez mayor. 

La emergencia climática debe ser atendida como lo que es: una emergencia. Como tal, requiere medidas urgentes. Pero al mismo tiempo se necesitan acciones a mediano y largo plazo. Como país debemos hacer cambios radicales en la concepción de nuestra relación con la naturaleza y con la vida. Y para ello es fundamental trabajar en la educación para la sostenibilidad de niños y jóvenes, para que nuestras generaciones futuras asuman los retos que plantea la crisis ecológica y climática global. En este sentido ya contamos con iniciativas muy valiosas. Es necesario darles mayor apoyo y convertir la educación ambiental y climática en política pública.

Para atender este conjunto de situaciones se requiere la acción responsable y articulada entre el Estado, academia, sociedad civil y sector privado. Sólo la actuación consciente y conjunta nos permitirá construir un futuro donde no solamente se respeten los derechos humanos, sino donde sea posible trabajar por el reconocimiento de los derechos de la naturaleza.

Finalmente, hacemos un llamado al Gobierno Nacional para que tome medidas urgentes en materia ambiental y de cambio climático, y a la sociedad venezolana en general, para que sigamos trabajando en la construcción de soluciones y en acciones por nuestros derechos ambientales y por el clima. Venezuela tiene enormes potencialidades para afrontar la emergencia climática, depende de nosotros transformarlas en condiciones dignas para la vida de nuestras generaciones presentes y futuras.

19 de marzo de 2021


Organizaciones y empresas que suscriben el manifiesto

  1. A.C. Consorcio, Desarrollo y Justicia
  2. Acceso a la Justicia 
  3. ACCSI Acción Ciudadana Contra el SIDA
  4. Aclama
  5. Alianza para la Acción Climática - Venezuela 
  6. Amantes de la Naturaleza
  7. Amigos del Lago de Maracaibo
  8. Amnistía Internacional Venezuela
  9. Arboreus Derechos Humanos AC
  10. Asociación Civil Asamblea de Educación
  11. Asociación Civil Juntos por Caroní
  12. Association Watunna Venezuela 
  13. Aula Abierta
  14. AULA TIDEs UN SDGs Action 2030 Agenda Education and Programming 
  15. Caminatas Conscientes
  16. CAMPO
  17. Caracas Ciudad Plural
  18. Caracas Sostenible
  19. Centro de Desarrollo Humano Sustentable UVM
  20. Ciclovías Maracaibo
  21. Clima21 - Ambiente y Derechos Humanos
  22. Colectivo de Montañismo Ecológico Tatuy
  23. Comisión de DDHH del Estado Monagas de la FCAV
  24. Comisión Nacional de Derechos Humanos de la Federación de Colegios de Abogados de Venezuela del Estado Lara
  25. Comisión para los Derechos Humanos del Estado Zulia (Codhez)
  26. Comunidad Indígena Los Wuanai
  27. Control Ciudadano para la Seguridad, la Defensa y la Fuerza Armada Nacional 
  28. Convite AC
  29. Crea País
  30. Defensa en Acción 
  31. Defiende Venezuela 
  32. Dirección de Sustentabilidad Ambiental - UCAB
  33. EDEPA A.C.
  34. EXCUBITUS Derechos Humanos en Educación
  35. Federación Ambientalista Internacional
  36. Festiverd- Festival Internacional de Cine y Video Verde de Venezuela
  37. Fundación Agua Sin Fronteras
  38. Fundación Aguaclara
  39. Fundación Ángeles de Luz
  40. Fundación Avista
  41. FUNDACION BASURA CERO
  42. Fundación de Egresados UNET
  43. Fundación de lucha contra el cáncer de mama, FUNCAMAMA
  44. Fundación Desarrollo Sustentable de Venezuela
  45. Fundación Dos Aguas
  46. Fundación El Zulia Recicla
  47. Fundación Grupo De Apoyo A Todo Pulmón Venezuela
  48. Fundación INCIDE. Cumana
  49. Fundación Lucelia
  50. Fundación Pequeños Guardianes del Ambiente (FUNPEGUAM)
  51. Fundación Tierra Viva
  52. Geografía Viva
  53. GobiernaTec 
  54. Hearts On Venezuela
  55. Instituto Progresista
  56. Invesp 
  57. Juena
  58. Juventud Unidad en Acción
  59. LACEMOS
  60. La papelera tiene hambre
  61. Labo Ciudadano
  62. Más Acciones Más Planeta (Programa Radial)
  63. Mesa Ambiental Nacional (MAN)
  64. Monitor Social AC
  65. Movimiento Ciudadano Dale Letra
  66. Movimiento Ecofeminista Hermanas Naturales
  67. Movimiento Ecológico de Venezuela
  68. Movimiento SOMOS
  69. Observatorio Guayana Sustentable
  70. Organización Indígena Wainjirrawa
  71. Phynatura A. C.
  72. Plataforma contra el Arco Minero
  73. Posada La Arcadia
  74. PROMEDEHUM
  75. Red de Organizaciones de Derechos Humanos del Estado Anzoátegui REDHANZ
  76. Red de Organizaciones Vecinales
  77. Resonalia.org
  78. Service Quality 9000, C. A
  79. Servicio comunitario UCAT
  80. Sinergia, Red de Organizaciones de Sociedad Civil
  81. StopVIH
  82. Sur del Orinoco
  83. Sustentable.ve
  84. The Norwegian Venezuelan Justice Alliance 
  85. Todos Ciudadanos 
  86. Todos por el Futuro
  87. Un día más
  88. Un Mundo Sin Mordaza
  89. Unión Afirmativa
  90. Veo Aves Falcón
  91. Verdelatierra
  92. Women Empowerment Laboratory (WELab)


Personas que suscriben el manifiesto

  1. Adriana Pérez Piegard
  2. Alejandro Álvarez Iragorry
  3. Alejandro Cattini
  4. Ana Cecilia Vega Padilla
  5. Anaurora Yranzo Duque
  6. Andreina F. Aguirre-Marcano.
  7. Angel Velasquez
  8. Ángel Zambrano Cobo
  9. Angie Salcedo
  10. Anna Sartorio
  11. Antonio Alfonzo
  12. Antonio De Lisio 
  13. Auristela León
  14. Antonio Garcia
  15. Beatriz Yilo 
  16. Belkis Rojas Trejo
  17. Carlos Alvarado Sánchez
  18. Carlos Colina
  19. Carlos Ilich Salazar García
  20. Carlos Peláez 
  21. Carolina Aguirre
  22. Carolina Cabezas
  23. Carmen Huisa
  24. Claudia Saturno
  25. Dalia Fernanda Márquez Añez
  26. Daniel Peypouquet 
  27. Dinora Guerra
  28. Dorixa Monsalve
  29. Eleuterio Benítez
  30. Eliana Blanco Pérez
  31. Elisa Rodríguez 
  32. Ernesto Pulgar
  33. Estrella Villamizar
  34. Faruk Bagdah
  35. Feliciano Reyna Ganteaume
  36. Florencia Cordero
  37. Francisco Blavia
  38. Francisco González Cruz
  39. Gabriel Volcanes 
  40. Gaizkale Garay
  41. Galaxia Garrillo 
  42. Geovanni Siem
  43. Gladys Mogollón 
  44. Guillermo Ascanio
  45. Gustavo Bencomo
  46. Gustavo Veitía
  47. Héctor Luis Ordaz
  48. Herzeleide Torres 
  49. Hildebrando Arangú
  50. Israel Niño
  51. Ivan Enrique Leon Garcia 
  52. Jacqueline Pérez
  53. Jau Ramírez
  54. Jeannette Pérez Benítez 
  55. Jesús Castillo
  56. José Luque
  57. José Rafael González Martínez 
  58. Juan Berríos Ortigoza
  59. Juan Carlos Merchán
  60. Juan Carlos Sánchez M.
  61. Juan José Cárdenas 
  62. Karelis Herrera
  63. Karla Ávila Morillo
  64. Karla Sofía Tovar Bello 
  65. Kellys Garcia
  66. Liliana Espitia Perdomo
  67. Lisbeth Bethelmy
  68. Litza Pinto
  69. Luis Francisco Cabezas 
  70. Luis Francisco Reyes
  71. Luisa Pernalete
  72. Luisa Rodríguez Táriba
  73. Luzaren Rivera 
  74. Manuel Abreu
  75. Marco Aurelio Hernández Bethermy
  76. María Andreina González Trenard
  77. María Angélica González Márquez 
  78. María Eugenia Marcano
  79. Maria Carolina Ronpedrique
  80. María Fernanda Durán 
  81. Maria Lander 
  82. María Suárez Luque
  83. Maria T Pasquier 
  84. María Teresa Sánchez R 
  85. María Yelithza Colina Bernal
  86. Maribel Piñango 
  87. Mario D’Andrea 
  88. Mayra Rincón
  89. Mercedes Diez Negrillo
  90. Mirian Urribarri
  91. Ninoska González
  92. Rafael Melo
  93. Rafael Ravelo
  94. Rigoberto Lobo
  95. Rita Marin M.
  96. Roberto Egañez
  97. Robzayda Marcos
  98. Rocío San Miguel 
  99. Ruben Hurtado Maldonado
  100. Sonia Zapata
  101. Vanessa Salas
  102. Verónica Arvelo
  103. Vicente Rodríguez Reggeti 
  104. Vilisa Morón Zambrano
  105. Vivían Vivas
  106. Yaritza Castillo 
  107. Zidy Bastardo
  108. Zuleima Martínez


lunes, 17 de agosto de 2020

FUEGO EN LAS UNIVERSIDADES VENEZOLANAS

 

Incendio en la Biblioteca de la UDO


Diversos amigos me han preguntado por las causas del incendio de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Oriente, evento más reciente en una cadena de destrucción que incluye el incendio de la Biblioteca y el Aula Magna de esa universidad,entre otros daños. Ellos se preocupan y preguntan sí son hechos aislados.

Tristemente no es así.

Las Universidades venezolanas principalmente aquellas que representan el modelo de la institución autónoma, abierta y democrática han estado bajo un ataque sistemático y constante desde hace varios años. Un proceso que ha tenido características de un patrón tan persistente, metódico y que no es posible pensar en otra cosa sino que sea deliberado.

El método de destrucción usual es el estrangulamiento presupuestario. Instituciones que deben literalmente sobrevivir de sobras de un presupuesto muy por debajo de lo mínimo necesario para un funcionamiento decente. Asimismo, la descalificación y desprecio del personal docente a través de sueldos literalmente de hambre.

Por ello, las universidades van resistiendo sin ninguna capacidad de realizar nada más allá de la docencia en condiciones  muy precarias: Ésta realizada sin servicios (agua, electricidad, Internet, etc.) bibliografía, laboratorios , ni materiales, con instalaciones cada vez más desmanteladas, donde el cambio de un simple bombillo quemado o el arreglo de un baño dañado es una imposibilidad.

Por supuesto la investigación universitaria es una utopía. Sin financiamiento, apoyo o posibilidades de contacto directo con colegas en el exterior. 

Bajo ese contexto muchas instituciones van cayendo en un marasmo administrativo que se refleja en la desesperanza y la perplejidad de la mayor parte de la comunidad universitaria . Situación que sólo se ve punteada por los efectos heroicos de pequeños grupos de docentes, estudiantes y empleados que tratan de mantener el espíritu y misión de esas instituciones.

Pero ese listado de horrores dignos de un nuevo infierno de Dante no parece ser suficientes. Sobre ella se ha instalado un continuo saqueo, vandalismo y destrucción de las instalaciones universitarias. 

Las más afectadas han sido las universidades autónomas: UCV, ULA, LUZ, UC y la que ha recibido el daño mayor la UDO.

Otras universidades  también han sido golpeadas, pero nunca en la magnitud que lo han sido las autónomas.

En criminología se dice que un asesinato que presenta características atroces muy raramente es producto de un encuentro infortunado con un delincuente que no quiere dejar testigos o que la víctima enfrentó. Por lo contrario, suelen ser la consecuencia del odio y sed de venganza por parte del asesino. 

El dolor y la rabia aumentan cuando vemos las reacciones siempre tardías e insuficientes de las autoridades que tienen la obligación de proteger esos bienes que son de la Nación. Y por supuesto su total reluctancia a condenar de manera clara y contundente la destrucción y mucho menos a comprometerse a reconstruir y recuperar los bienes dañados.

Cuál será el efecto a largo plazo de esta guerra contra las universidades. Para regiones tan desasistidas como el Oriente del país la condena al subdesarrollo y a la pobreza al no contar con el ente regional que estudiaba y comprendía sus situaciones y planteaba soluciones válidas.

Para el resto del país, la consecuencia es el declive de las últimas instituciones democráticas, abiertas y tolerantes a todas las corrientes del pensamiento. Instituciones que han sido bastiones de resistencia a la imposición de los mecanismos de control y opresión. Un clavo más en el ataúd de la democracia.

Adicionalmente, desde hace años se conocía que la mayor cantidad de información científica en temas ambientales provenía de las universidades venezolanas. Sin este insumo, todo intento de planificar un cambio para el país es un ejercicio de fantasía.

Personalmente me afecta de manera íntima y dolorosa. Muchas personas queridas y que admiro son parte de la comunidad universitaria venezolana y me duele su estado de absoluta precariedad, sobre todo frente al monstruo de la hiperinflación que sufre el país.

Qué hacer es siempre la pregunta. Lo primero es jamás callar y olvidar estas situaciones y condenar de manera tajante esta barbaridad. En todas las situaciones de injusticia en el mundo ella incrementa cuando las olvidamos.

Igualmente a los venezolanos de todo el mundo y personas de buena fe en todas partes denuncien esta situación en todas las circunstancias que les sea posible. Los que trabajan en universidades hablen en sus instituciones lo que está pasando en Venezuela.

Pueden contactar con personas en las universidades más afectadas y coordinar con ellos formas de ayudar o también apoyar  a las organizaciones de derechos humanos que vienen denunciando en las instituciones regionales o globales lo que está pasando.

Pero sobre todo no los ignoren. Ignorar la injusticia es una forma mayor de injusticia.

No las dejemos solas.

#YoDefiendoLaUniversidadVenezolana #SOSUniversidadesVenezolanos #SOSUDO





martes, 14 de abril de 2020

Venezuela bajo fuego



Imagen tomada de la cuenta de @meteovargas


En estos momentos de mediados de abril Venezuela está literalmente bajo fuego. Desde hace varias semanas en medios de comunicación y redes sociales se reportan una enorme cantidad de incendios de vegetación que están destruyendo áreas naturales, incrementando los riesgos de que se generen daños a personas y propiedades  y aumentando los problemas de salud de la población debido a las grandes cantidades de humo que están saturando la atmósfera.

Todas esas situaciones pueden afectar de manera muy grave los derechos humanos, en particular el derecho a la vida, a la salud, a un nivel de vida digno y adecuado, así como a un ambiente sano, seguro y equilibrado.

En una imagen satelital recientemente publicada se puede ver el país atravesado por un enorme cinturón de fuego que cubre prácticamente todos los estados de la región central y oriental del país. Y esta imagen que es sólo una fotografía de la situación del país en la segunda semana del mes deja fuera los feroces incendios de vegetación que arrasaron zonas naturales en el estado Mérida, Táchira y Trujillo afectando incluso áreas supuestamente protegidas.

La magnitud de la situación hace que en proporción a su superficie el país debería tener un nivel de alerta y contingencia similar a la de Brasil el año pasado.

¿Cuál es la causa de estos incendios? 

Dejando por fuera las teorías conspiranoicas, los especialistas apuntan a dos causas que actúan simultáneamente.

La primera causa es natural. Los incendios están relacionados con la sequía meteorológica muy intensa, es decir que el nivel de las lluvias durante un período determinado resulta muy inferior a la media esperable la cual he ha afectado a todo el país en los últimos años y por lo tanto la vegetación se encuentra muy seca, por lo que fácilmente hace combustión y se expande el fuego.

La segunda es el abandono. Y en este caso abandono es el resumen de la pérdida de la capacidad del Estado para prevenir, implementar acciones de mitigación, prepararse, estar alerta y darle respuestas eficaces a los eventos que ocurran. Y más allá de ello, es el abandono de la obligación del Estado de proteger a la población contra este tipo de desastres.

 En este momento, la única acción que parece estar realizándose es el combate directo a los incendios por parte de reducidos grupos de bomberos forestales. Esos grupos de bomberos están luchando sin tener ni los equipos, logística, ni apoyo necesario para actuar eficazmente, exponiendo sus vidas en una batalla perdida de antemano, debido a la cantidad de focos de incendios y la extensión de los mismos.

Sólo piensen en que Protección Civil informó recientemente que el Sistema Nacional de Gestión de Riesgo atendió más de 50 incendios únicamente en la región capital el pasado domingo 12 de abril.

En este momento, cuando adicionalmente estamos bajo la emergencia de la pandemia del coronavirus y existe un fuerte desabastecimiento de combustible y agua, estos bomberos sin botas y uniformes remendados deberían ser considerados héroes nacionales.

¿Y cuáles son las consecuencias de esta situación?

Las consecuencias serán múltiples: Las primeras serán relacionadas con daños a la salud humana. En particular la inhalación de humo puede afectar a personas con enfermedades respiratorias, mujeres embarazadas y niños recién nacidos. También puede destruir o dañar zonas de producción agrícola o pecuaria, destruir propiedades y generar accidentes viales.

Asimismo, los incendios descontrolados pueden afectar de manera directa a las personas al quedar atrapadas entre las llamas. A principio de año, en Cagua, en un incendio provocado en un cañaveral murieron 11 personas entre ellos 9 menores de edad.

A mediano plazo, los incendios destruyen la vegetación que retiene los suelos principalmente en las zonas de pendientes aumentando el riesgo de derrumbes y deslaves.

También destruye y empobrece la biodiversidad local. Quizás no veamos koalas o canguros calcinados como los que fueron captados el año pasado en los incendios que asolaron Australia, pero es muy probable que miles de animales y plantas fueron destruidos o desplazados en esta temporada de incendios.

Igualmente, el fuego destruye los bosques de las  cuencas captadoras de agua aumentando el desabastecimiento de ese líquido y contribuyen con la emisión de gases de efectos invernaderos que causan el cambio climático.


¿Y qué debería estar haciéndose para evitar estos desastres?

Según la información difundida por los medios de comunicación, Venezuela cuenta con un Plan Nacional de Prevención de Incendios Forestales.

La realidad parece mostrar que también ese plan se convirtió en cenizas y humo,

En todo caso, este plan debería incluir un estudio pormenorizado de las zonas de mayor riesgo de ocurrencia de incendios en el territorio nacional. Esto es más urgente cuando el propio INAMEH declara que el  64% del territorio venezolano tiene un  riesgo muy alto de incendios forestales. Por lo tanto es muy importante saber por dónde empezar y cuáles son los sitios más críticos.

Asimismo se necesita establecer obras para la contención o mitigación de incendios tales como cortafuegos, controlar la vegetación  herbácea que pueda inflamarse fácilmente, eliminar los botaderos de basuras y controlar, y donde sea posible eliminar, las quemas con fines agrícolas.

Igualmente, se necesita generar acciones de vigilancia permanente y contar con equipos de bomberos bien entrenados, con equipos, apoyo logístico adecuado para la realización de sus tareas, así como  sistemas de seguridad en casos de accidentes. También es necesario promover el apoyo de la sociedad civil donde sea necesario.

Pero más allá de esas estrategias clásicas de gestión de riesgos de desastres. El Estado venezolano debe generar políticas y acciones eficaces para evitar el uso de la leña para cocinar suministrando bombonas de gas a la población y en aquellos lugares donde ello no sea viable llevar gas educando a la población para el uso de fogones seguros.

También se debe impedir la invasión de áreas verdes, zonas naturales y en especial Áreas Bajo Régimen de Administración Especial. Asimismo hay que eliminar los vertederos de basuras existentes y controlar la práctica de la quema de desechos tanto domésticos como agrícolas y se debe perseguir y sancionar a toda persona que haga uso del fuego con fines ilegítimos.

Para que esto tenga real efectividad es necesario que el Estado abra vías efectivas para la participación de los ciudadanos en la protección ambiental, se eduque a la población y se genere una política integral de control de los delitos ambientales incluyendo la corrupción que promueve muchos de los delitos ambientales que están en la raíz de muchos de los incendios.

Es importante reiterar continuamente: en nuestro país todos los incendios de vegetación tienen en su origen la acción humana. En estas latitudes, la posibilidad de ocurrencia de incendios espontáneos de vegetación es muy remota.

En resumen, es necesario que de manera urgente el Estado y todos los ciudadanos tomemos acción sobre esta situación, sino el futuro de nuestro país y nuestros derechos como ciudadanos  se convertirán en cenizas.

lunes, 17 de febrero de 2020

El borde inexistente de la catástrofe ambiental venezolana





Leo una noticia donde alguien declara a un periódico que "Venezuela está al borde de una hecatombe ambiental".

Ese tipo de declaraciones más que denunciar y buscar soluciones para la terrible situación ambiental que vive actualmente el país, lo que hace es confundir a los lectores y muestra el poco conocimiento sobre el ambiente que tiene el que expresó esa opinión.

Las crisis ambientales son procesos que van escalando y generando consecuencias.

No existe un lugar o situación que esté "al borde" de algo, como si estuviéramos aún a salvo siempre y cuando no demos un paso demás.

Además esa afirmación desconoce la complejidad de los diferentes temas ambientales en los diversos territorios del país, con distintos procesos desarrollándose en paralelo e incidiendo los unos sobre los otros.

Por eso, debido a la crisis ambiental que sufre Venezuela ya muchas personas viven dentro de condiciones de catástrofe ambiental.

Piensen en personas que habitan en sitios que no tienen servicio de agua desde hace varios meses (en algunos casos muchos meses) o donde nunca se recogen los desechos sólidos.

Quizás no podemos entender del todo el nivel de daño de la falta de agua. Pero podemos tratar de comprender la magnitud del desastre en este testimonio de una habitante de una zona popular del estado Carabobo:

“Pocos saben lo que significa vivir casi dos semanas sin agua. Tu vida termina degradándose completamente. Cada aspecto. Es como retroceder y dejar de ser parte de la civilización”

O también los que viven en sitios donde el aire o el alimento está fuertemente contaminado de mercurio. Lugares con niveles de concentración de mercurio tan alto que está aumentando de manera alarmante el número de personas afectadas y de niños nacidos muertos o con graves deficiencias.

Otras personas habitan en zonas que han sufrido procesos de deforestación tan severos que los ríos se están secando o donde y ya no existen los bosques que actuaban como mecanismo de estabilización de los suelos y tienen cada vez un mayor riesgo de ser afectados por un derrumbe o deslave.

Muchos otros viven en zonas inundables o cuyos suelos se desertificaron. O donde fueron agotados los recursos de la biodiversidad de los cuales dependían para su alimentación o economía.

Del primer caso hablamos de cientos de miles de personas como las que fueron afectadas en las inundaciones al sur del país en el 2018. Y cuando hablamos de afectadas queremos decir que muchísimas personas perdieron sus viviendas, cosechas, animales y sus bienes personales. La enorme mayoría eran personas muy pobres. Luego de esa situación quedaron en una situación aún peor.

En el caso de desertificación ya pueblos completos fueron abandonados al perder toda fuente de agua y posibilidad de extraer alguna cosecha de sus suelos agotados.

Por su parte, miles de personas en el estado Sucre quedaron sin capacidad de mantenerse al ir desapareciendo los recursos pesqueros de los que dependían para vivir.

En todos esos casos ¿dónde está el borde? y si esa línea existiese, ya mucha gente la sobrepasó, y cayeron al precipicio. Otros van avanzando hacia cada vez peores condiciones de vida.

Por todo ello es necesario tener cuidado con las ideas simplistas (por no decir otra cosa) sobre temas complejos. Menos unas que hagan creer que "vamos por el mal camino" pero sí se rectifica aún hay tiempo para evitar los daños.

Esta crisis ambiental está afectando de manera muy grave a muchísimos venezolanos y representa una violación masiva de derechos humanos. Aún peor, se convertirá en un importante obstáculo para que el país logre recobrar un nivel mínimo de bienestar.

Además estas frases apocalípticas generan generalmente rechazo o resignación más que acción urgente que es lo que necesitamos.

Por ello debemos unirnos todos para resistir y luchar contra un sistema construido para que un grupo de bandas criminales destruyan el país y su Naturaleza sólo por codicia y perversión.

Más adelante, será necesario iniciar programas nacionales de restauración y educación ambiental que reconstruyan los equilibrios básicos de la Naturaleza y de nuestra relación con ella.

Sólo así podremos recobrar el país próspero y responsable que necesitamos y donde ya nadie hable, ni viva en situaciones borde.


jueves, 2 de enero de 2020

Noticias ambientales que marcan el inicio del 2020


Tomado de indiatimes.com

Esas son algunas noticias ambientales globales a caballo entre el 2019 y el 2020 que marcarán nuestro futuro próximo. ¿Cómo nos afectan estas situaciones? ¿Cómo reaccionamos a ellas? ¿Cómo nos preparamos para los cambios?

Australia: La ola de calor y los enormes incendios parece que son el inicio de una época de catástrofes ambientales potenciadas por el cambio climático.

España: La presidenta de la Comunidad de Madrid declara que la contaminación atmosférica no ha matado a nadie (!). El pacto para la gobernabilidad entre el PSOE y Podemos incluye algunos temas ambientales prioritarios e ignora otros igualmente importantes. En Extremadura se está construyendo la mayor planta fotovoltaica de Europa.

México: La mala calidad del aire dispara las alarmas en el Valle de México.

Argentina: En Mendoza la sociedad civil logra que se derogue la ley que permitía el uso del cianuro en la minería.

Inglaterra: inviernos más suaves están haciendo que especies africanas lleguen a Inglaterra.

Caribe: Siete países del Caribe prohibieron los plásticos de un solo uso a partir de este año.

Indonesia: Más de 26 muertos y 30.000 personas afectadas por inundaciones en Yakarta. Se aceleran las políticas gubernamentales para movilizar los fondos necesarios para trasladar a esa ciudad, que se espera quede inundada en un plazo de 30 años.

Brasil: A un año de la presidencia de Bolsonaro se acelera la deforestación del Amazonas y el desmantelamiento de las instituciones de protección ambiental.

República Centroafricana: Este país ha sido afectado por las peores inundaciones en dos décadas, destruyendo más de 10,000 hogares y afectando a unas 100,000 personas en todo el país.

Venezuela: La escasez de agua ya es una condición normalizada para la mayoría de la población. Un Parque Nacional se convirtió en plataforma para un espectáculo de fuegos artificiales. La minería en el país se promueve de manera pornográfica. La leña ya es un artículo de comercio masivo. Por primera vez se incluye un personaje del mundo ambiental en una selección de personaje del año. Algunos sectores de oposición promueven cambios gatopardianos con políticas ambientales obsoletas o decorativas. La Iglesia católica venezolana presente en el Sínodo Amazónico aún no ha convertido su presencia en acción.

En resumen: El año se acelera entre crisis ambientales, catástrofes, mentiras, la acción ciudadana organizada y algunas pocas decisiones gubernamentales positivas.

En estas circunstancias los venezolanos seguimos afectados por la mayor crisis ambiental de nuestra historia como país.

Es hora de que sigamos el ejemplo de los mendocinos. Nos vemos en la acción por una Venezuela sustentable, responsable y éticamente comprometida con su Naturaleza.

martes, 29 de octubre de 2019

Documento final del Sínodo de la Amazonia



Por ser de su posible interés comparto el documento final del Sínodo de la Amazonia.

Este documento trasciende el ámbito religioso y católico y se puede convertir en instrumento para el trabajo de protección de integral que permite mirar la región con una visión mucho más completa que los reducidos enfoques sectoriales.

Para nosotros en Venezuela este Sínodo y sus resultados pueden ser una oportunidad para avanzar hacia la construcción de una ruta hacia el desarrollo humano, ambiental y social de la Amazonía venezolana de tal manera de superar el proceso actual de saqueo y destrucción criminal de esta zona que representa el patrimonio ambiental, cultural y humano más importante que tenemos los venezolanos.

Asimismo, iluminar el camino futuro actualmente ensombrecido por intereses que desean que la región sólo cambie de dueños para apropiarse de los recursos minerales de la región sin ninguna consideración con las legítimas aspiraciones y derechos de los pueblos de la región y del país, incluyendo la necesidad urgente de promover un desarrollo basado en los principios establecidos en la Agenda 21, los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y el sistema universal de derechos humanos.

http://www.sinodoamazonico.va/content/sinodoamazonico/es/documentos/documento-final-de-la-asamblea-especial-del-sinodo-de-los-obispo.html

viernes, 4 de octubre de 2019

Empiece a preparar a sus hijos para el cambio climático





Transcribo este artículo escrito por Andrés Rozo Grisales Director de AISO - Academia de Innovación para la Sostenibilidad una fundación colombiana y publicado en el portal Dinero Este artículo contiene elementos que comparto sobre la educación necesaria para formar a los ciudadanos para actuar en función de los cambios negativos que está generando la crisis climática.

El hecho de que esté publicado por una revista dirigida a un público del sector empresarial es indicativo de que dentro de ese sector comienzan a tomarse en serio la emergencia que estamos viviendo.

Sería muy importante que en Venezuela también comencemos a tomar en serio la necesidad de educar a la población para la adaptación al cambio climático o mejor dicho para la acción frente a la crisis climática en un país en emergencia humanitaria compleja.

El futuro es hoy.

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Empiece a preparar a sus hijos para el cambio climático

Andrés Rozo Grisales 

Hace unos días, luego de regresar de un nuevo conversatorio sobre los mitos y las realidades del cambio climático, encontré a mi sobrino de 6 años.

Él notó en mi cara y en mi silencio un viso de preocupación. Le conté sobre este evento y le expliqué de una manera lúdica e ilustrativa, pero sin buscar generar en él un pánico innecesario, una realidad que tiene que comprender a pesar de su edad.

Mi sobrino simplemente dijo, de manera muy acertada, algo que me motivó a escribir este artículo: “¿y cómo será entonces el futuro cuando tenga tu edad tío?”

Cuando Bogotá era tierra fría

Recuerdo las charlas de colegio con mis amigos justo antes de que empezaran las vacaciones. “¿Y usted qué va a hacer?, ¿pa‘ dónde van con sus papás?”, eran las preguntas que nos lanzábamos.

No importaba a donde fuera, lo importante era salir de Bogotá y tener por lo menos quince o veinte días sin madrugar, sin la expectativa de clases y evaluaciones. Con seguridad, si alguien que haya nacido en los 80 está leyendo esto, se identificará con lo que estoy diciendo.

En medio del intercambio de respuestas a las preguntas anteriormente nombradas, había un decir que se mencionaba comúnmente en el momento de referirse a las tan anheladas vacaciones: “¡nos vamos pa‘ tierra caliente!”.

Esta frase calaba muy bien, lo recuerdo. Levantarse para ir al colegio a mediados de los 80 era una lucha por no desapegarse de las cobijas del frío que se sentía. Ver como se usaban las chaquetas (bomber) en mi ciudad me transporta de nuevo a aquellas épocas en las que Bogotá era tierra fría.

Hoy le cuento esta anécdota a mis sobrinos que están en el colegio y les parece extraño ese dicho. Y sí, es que la temperatura ha aumentado en mi ciudad y aquellas personas de los 60, 70 y 80 lo notamos, y los más jóvenes toman este clima como algo normal, como si así hubiese sido siempre.

Una vez más, confirmo que el fenómeno del cambio climático sí existe. Pero, lo que aún se me dificulta es poder imaginarme la cantidad de escenarios que van a surgir a partir del aumento en un 1,5°C de la temperatura global entre los años 2030 y 2052, tal como lo indica el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas.


¿Medidas de adaptación ante el cambio climático? Un nuevo chip para los niños

Es necesario darle más fuerza al debate sobre la educación ambiental en el país para ir pasando de las ideas a las acciones, de las acciones a los hábitos y de esto último, hacia una nueva cultura de relacionamiento social en un entorno más calentano. Así que, a lo que a continuación planteo, toca ponerle filtro, criticarlo, apoyarlo o mejorarlo; en otras palabras, necesitamos que se hable más sobre temas como los siguientes:


  • ¿Qué valores y cosmovisiones necesitamos construir como sociedad para afrontar el cambio climático?
  • ¿Qué competencias, habilidades y sobre todo fortalezas, necesitamos ir desarrollando para que las niñas y los niños de hoy (sus hijas e hijos), sean personas más resistentes y adaptadas ante un entorno más caliente, con mayor escasez hídrica, con probables dificultades en el acceso de alimentos, con mayores escenarios de migraciones y probable aumento de la inseguridad?

Entiéndase que estas dos preguntas no constituyen una apología al miedo. No son tampoco, una redacción pesimista sobre una eventual situación venidera. Por el contrario, son una orientación reflexiva que invita de manera positiva y constructiva a pensar sobre lo que hay que hacer para llegar mejor preparados y adaptados al mañana que es ya.

En ese orden de ideas, cuando se piensa en educar a los más jóvenes ante el cambio climático, vale la pena pensar un poco más allá de los temas ya ampliamente discutidos como lo son el reducir la huella de carbono o hídrica de cada persona, el aumentar la tasa de reciclabilidad o el consumo de productos orgánicos, etc.

Es lo que necesitamos incluir en la educación que se imparte en los jardines infantiles, en el colegio y sobre todo en el hogar, aquellos valores como la solidaridad, la suficiencia, la autonomía, la colaboración, e incluso, la resistencia física y mental ante situaciones adversas de escasez (nota, en el conversatorio al que asistí, un participante expuso una idea que hoy suena descabellada y extremista pero que se planteó como una hipótesis: entrenar a los niños a resistir y afrontar momentos prolongados sin consumir alimentos. No es un tener ser, es tan solo una idea).

Es indudable que el cambio climático ya está empezando a repensar no solamente los hábitos de consumo de “las futuras generaciones”, sino también sus interacciones sociales y destrezas para reaccionar favorablemente de manera mental como física ante situaciones extremas.

Tal como se analizan e implementan en la actualidad las medidas de adaptación en temas como la infraestructura, el acceso al agua o la agricultura, es hora de empezar a sentar las bases de una educación para las niñas y los niños del presente que serán los adultos del futuro en donde Bogotá, por ejemplo, será una ciudad muy diferente a como lo es hoy en términos climáticos.

En conclusión y a manera de cierre del artículo, expongo la siguiente pregunta mucho más global: ¿cómo debemos replantear la educación en Colombia dentro del marco del cambio climático?

¡Hasta el próximo jueves!







sábado, 1 de junio de 2019

Infografías, data y cambio climático


Tomado de IVIC_Oficial en Instagram


Lo bueno, lo malo y lo feo de las infografías

El Laboratorio de Ecosistemas y Cambio Global del IVIC elaboró ​una infografía basada en los resultados presentados en el 2017 en la Segunda Comunicación Nacional sobre Cambio Climático ante la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

(Para ver la infografía disponible en Instagram marque aquí)​​

Para nada me siento en la capacidad para evaluar e interpretar los elementos técnicos y datos presentados en esta infografía, por lo que si estoy equivocado en mi análisis por favor avísenme y corregiré cualquier error que haya cometido, con las disculpas correspondientes.

En cualquier caso, me llaman la atención algunas cifras que aparecen en la infografía:

El dato de la cantidad de emisiones de CO2​ per cápita​ presentado en la misma es de 8,44 t C​O2 eq ​(datos del 2010) Por su parte, el valor reportado para el 2014 en la página web del Banco Mundial ​a su vez tomadas de la ​División de Ciencias Ambientales del Laboratorio Nacional de Oak Ridge (Tennessee, Estados Unidos)​ ​es de ​6,0 t​​ CO2 eq​.

Si ambos datos son correctos, deberíamos alegrarnos mucho y festejar el ser el país que mayor contribuciones ha realizado en materia de mitigación del cambio climático con una reducción de casi el 30% de nuestras emisiones en sólo cuatro años.

De nuevo, tomando como ciertos esos datos, ello nos llevaría a preguntar cómo se produjo esa reducción, si aún no se han iniciado los procesos de mitigación previstos en el Compromiso de País entregado al final de la COP21 en el 2015 en París. De hecho, sí estas cifras fueran corroboradas, sería una información aún más dramática sobre lo que ha venido ocurriendo en la economía nacional, que la mostrada recientemente por el Banco Central de Venezuela.

Por otra parte, en la infografía aparece que Venezuela emite un 0,49% de las emisiones globales, dato que se resalta con un truco gráfico donde aparece el país representado con un ícono muy pequeño frente a otros países. Pero lo que no se dice, es que es similar al de México (0,53%) y Holanda (0,51%), países con economías mucho mayores (y sanas) que las venezolanas​ y un valor muchísimo mayor al de Colombia y Chile (0,22%)​.​

​Adicionalmente, me parece aún más importante que la infografía hace énfasis en la data numérica de nuestras contribuciones al cambio climático, pero no intenta hacer ningún análisis, ni siquiera superficial, de las causas subyacentes a  nuestras contribuciones al efecto invernadero,

De esta manera, se esconde bajo la alfombra el hecho de que somos un país que genera una gran cantidad de gas metano (​​58.20 M t ​) similar a las generadas por el Reino Unido y Alemania. Eso es importante si tomamos en cuenta que el metano tiene un potencial de absorción de calor superior al dióxido de carbono.

Asimismo, el texto acompañante a la infografía nos informa de manera muy didáctica que los árboles son mucho más que elementos decorativos y generadores de sombra, sino que adicionalmente, pueden tener una gran importancia como sumideros de dióxido de carbono. Pero ni por lejos se asoma la idea de que Venezuela tiene tasas de deforestación muy altas y crecientes, y menos que la minería de depredación que se ha promovido desde el gobierno en los últimos años está afectando de manera grave la capacidad futura del bosque amazónico de ser el principal sumidero de dióxido de carbono del mundo.

Pero al fin de cuentas, cuál es el valor para los venezolanos de vanagloriarnos de que emitimos un  poco menos dióxido de carbono, cuando sabemos que sin importar cuanta cantidad de gases de efecto invernadero emitamos, los efectos de la crisis climática nos van a afectar de todas maneras y no estamos haciendo nada para evitarlo.

Y eso sí es demostrable: A 10 años de haber sido promulgada la Ley de Gestión Integral de Riesgos Socionaturales y Tecnológicos que establece la elaboración del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático no se conoce de ningún avance en  la creación de este Plan. Asimismo, en vez de disminuir nuestras vulnerabilidades frente a los cambios negativos que generará el calentamiento global, nos hacemos cada vez más vulnerables como consecuencia de la crisis humanitaria compleja que está destruyendo el país.

“Hay verdades, medias verdades, mentiras y estadísticas”

Algunas personas atribuyen esta cita a Sir Winston Churchill, primer ministro británico durante la Segunda Guerra Mundial. También se le atribuye la frase: “Las estadísticas son como un bikini, muestran datos interesantes pero esconden lo realmente importante”.

¿Qué pensaría este personaje de las infografías si las hubiese conocido?



miércoles, 2 de enero de 2019

No estamos haciendo lo suficiente


Imagen tomada de el Correo del Caroní


Al inicio de este nuevo año un grupo de diarios latinoamericanos publicaron un llamado urgente al periodismo latinoamericano para unirse en la lucha contra las amenazas al medioambiente con énfasis en la amenaza del cambio climático.

Este llamado en forma de editorial representa un paso extraordinario y necesario de los medios de comunicación para actuar en favor del ambiente y los derechos humanos ambientales de todos los ciudadanos del mundo.

Asimismo, esta acción es muy importante para los venezolanos ya que la grave crisis ambiental que estamos sufriendo, desde la crisis de agua, hasta la devastación y saqueo ecocida de nuestros recursos naturales son ya una parte importante de la crisis humanitaria compleja que asola al pueblo venezolano.

Un aspecto muy alentador de este llamado es que en el participan cuatro medios de comunicación Venezolanos: Correo del Caroní, Tal Cual Digital, Runrun y El Pitazo, lo que representa un enorme potencial para el crecimiento del periodismo y la divulgación ambiental en Venezuela.

Desde Clima21 subscribimos totalmente este llamado y lo hacemos nuestro y nos comprometemos a seguir aportando a esta causa que es la de todos los pobladores de la Tierra. Esto último lo decimos en la convicción de como lo expresó el activista de los derechos ambientales y del pueblo ogoni  Ken Saro-Wiwa "El medio ambiente es el primer derecho de la humanidad".

Asimismo, hacemos un llamado a otros medios, periodistas y divulgadores ambientales a unirse a esta campaña y comenzar a realizar mayores esfuerzos por documentar, divulgar y denunciar las violaciones a los derechos humanos ambientales de los venezolanos, como apoyo al esfuerzo de reconocer las situaciones que serán parte de la necesaria ayuda humanitaria internacional, así como comenzar a definir los aspectos prioritarios para la reconstrucción nacional.

A continuación el editorial publicado:


EDITORIAL


No estamos haciendo lo suficiente


Donde sea que miremos hoy en el mundo hay señales del desastre ambiental. En la atmósfera: hemos depositado millones de toneladas de CO2 que están generando un calentamiento de la temperatura promedio global y que podría superar el umbral de los 2 grados a fines de este siglo. En los océanos, ese exceso de dióxido de carbono, está incrementando la acidez de las aguas y destruyendo los arrecifes de coral, poniendo en riesgo su existencia. En estos mismos mares flota para nuestra vergüenza una isla de plástico tres veces el tamaño de Francia, y también de ellos la industria pesquera extrae todos los días toneladas de especies marinas.

El impacto del hombre y la extracción de recursos continúan en tierra. A los bosques los estamos destruyendo a un ritmo en el que, al hacerlo, liberamos aún más CO2 a la atmósfera del planeta, alteramos los patrones de lluvia, reducimos la biodiversidad, acorralamos a pueblos indígenas que habitan esos territorios hace siglos y, al mismo tiempo, borramos para siempre especies de plantas y animales que ni la ciencia ha tenido tiempo de observar y conocer. En la Amazonía, las mafias criminales envenenan con toneladas de mercurio los ríos para extraer el oro que termina alimentando las refinerías de Europa, Asia y Estados Unidos.

Nuestra especie está destruyendo árboles y animales antes de que siquiera podamos descubrirlos y maravillarnos ante ellos. Los insectos, el principio de la cadena alimenticia de muchos seres vivos, están esfumándose con consecuencias aterradoras.

 
Red de medios latinoamericanos

La propuesta surgió durante el II Encuentro Internacional de Periodismo Investigar desde la ciencia, organizado por Ojo-Publico.com en Bogotá, en octubre de 2018 y que, desde su primera edición, en la Amazonía Peruana, reúne a periodistas, investigadores y científicos comprometidos en la investigación y la generación de evidencia en temas urgentes como el cambio climático, la deforestación y los crímenes ambientales en la Amazonía.

La difusión de este editorial el 1 de enero cobra vigencia en un contexto difícil para América Latina. Hoy asume la presidencia de Brasil, Jair Bolsonaro, político cuyo equipo de gobierno ha cuestionado la existencia del cambio climático y anunciado una serie de reformas y obras que podría poner en grave riesgo a la Amazonía.

Esta publicación conjunta forma parte del proyecto de una red de medios latinoamericanos aliados para realizar investigaciones transfronterizas sobre temas ambientales. En el 2018, este grupo de medios realizó, liderados por Ojo-Publico.com y Mongabay Latam, la investigación transnacional Madera Sucia, una serie de reportajes que reveló el mecanismo detrás del tráfico global de madera amazónica.

Según la Agencia Internacional de Energía, desde 1990 el uso de combustibles fósiles ha aumentado. Aunque la producción de petróleo creció a un ritmo más lento entre 1990 y 2017, la producción de carbón se duplicó en el mismo periodo sobre todo en China. Incluso, las inversiones en energía limpia se han realizado con una racionalidad puramente económica y bajo un manto de corrupción. Un estudio publicado en 2017 en la revista científica Plos One, pronostica que la construcción de solo seis represas podría cambiar el ciclo de vida de la cuenca amazónica. Estamos provocando un apocalipsis del que más temprano que tarde seremos víctimas.

El naturalista británico David Attenborough (Inglaterra, 1926) sintetiza este panorama de forma clara: ha dicho y repetido de la forma más clara posible: “En este momento nos enfrentamos a un desastre hecho por el hombre a escala global, nuestra mayor amenaza en miles de años es el cambio climático. Si no actuamos, el colapso de nuestras civilizaciones y la extinción de gran parte del mundo natural está en el horizonte”.

27 medios de América Latina llaman a reforzar cobertura periodística de temas ambientales y sostenibilidad

El último informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), publicado en octubre de 2018, nos advierte que el desastre es inminente si es que hoy no hacemos algo. El documento elaborado por el grupo de científicos más importante del mundo tiene mensajes para todos, gobernantes y hasta el último ciudadano de a pie: cada pequeño aumento de la temperatura importa, cada año importa, cada decisión que tomemos tendrá consecuencias en el futuro cercano. Tenemos menos de 10 años para detener la intensidad actual con la que emitimos gases en la atmósfera. Ya no valen mucho más los diagnósticos. Hasta de cifras e informes está saturado el planeta. Es tiempo de actuar desde la evidencia.

Pero cada ser humano sobre el planeta tiene también una responsabilidad. Mientras un joven holandés ideó un método para recolectar el plástico del océano, decenas de ambientalistas y líderes indígenas dan su vida todos los años por la protección de bosques y otros recursos naturales a lo largo y ancho del mundo. Algunos empresarios renuevan la esperanza subvirtiendo la forma tradicional de hacer negocios para integrar la naturaleza en sus cuentas y balances. En laboratorios se reinventan las formas de producir energía, desde la fusión nuclear que imita la potencia del sol, hasta paneles solares de última generación, motores de hidrógeno. También vemos renacer costumbres sencillas y pérdidas como el uso de fibras naturales para reemplazar materiales no biodegradables.

El periodismo no es un oficio aislado a esta responsabilidad. Los periodistas de todo el continente tenemos un compromiso profundo para entender desde la ciencia que el planeta entero debe transitar hacia un modelo de crecimiento y desarrollo diferente. Un cambio que sin duda estará atravesado por conflictos, pero también de nuevas esperanzas y oportunidades. Detrás de las migraciones masivas que todos los días aparecen en nuestras páginas y pantallas, detrás de las protestas de los chalecos amarillos en París y el rimbombante negacionismo de algunos líderes globales parece estar el mismo fenómeno: una sociedad global acomodándose ante el más grande desafío que ha encarado desde que los primeros hombres aparecieron en África hace 300 mil años.

El compromiso del periodismo con este momento es histórico. Es necesario interpelarnos y preguntarnos si realmente estamos haciendo lo suficiente. Como nunca antes en la historia, contamos con las mejores herramientas para comunicar información a una escala global y a velocidades tan rápidas como la de un haz de luz. Llegó la hora de actuar, y el periodismo debe ser capaz de hacer viajar a esa velocidad las soluciones y acciones que se necesitan para detener la catástrofe de la que ya estamos advertidos. El tiempo se acaba.

Medios que suscriben

Ojo-Publico.com (Perú), InfoAmazonia (Brasil), Mongabay Latam, El Espectador (Colombia), Semana Sostenible, Cuestión Pública (Colombia), Distintas Latitudes, Lado B (México), El Surtidor (Paraguay), El Deber (Bolivia), Correo del Caroní (Venezuela), GK (Ecuador), La Mula (Perú), El Desconcierto (Chile), Onda Local (Nicaragua), Actualidad Ambiental (Perú), Wayka (Perú), Red de periodistas de a pie (México), Zona Docs (México), Trinchera (México), Raíchali (México), Claves 21 (Argentina), Runrunes, El Pitazo.com, TalCualDigital (Venezuela), Red Ambiental de Información (Bolivia), Connecta

jueves, 20 de diciembre de 2018

Resultados de la COP24: Pocos logros globales y muchas dudas venezolanas


Riesgo Climático por país Tomado de: forajidosdelanetwar.wordpress.com


Comparto el enlace a la nota de prensa publicado por la oficina de prensa del Secretariado de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (UNFCC por sus siglas en inglés) titulada "Se abre una nueva era para la acción mundial sobre el clima bajo el Acuerdo de París" mediante la cual resumen el principal acuerdo alcanzado por los países parte de la UNFCC en la recién finalizada región de las Partes 24 (COP24) realizada en Katowice Polonia.

En esta reunión cumbre representantes de 197 países, luego de muy largas y difíciles negociaciones, lograron aprobar un documento denominado "libro de reglas" que define los procedimientos y mecanismos de comunicación y transparencia necesarios para poner en práctica los objetivos establecidos por el Acuerdo de París.

Este documento establece las reglas para que los países informen sobre los avances nacionales en el logro de los objetivos de mitigación y adaptación al cambio climático que se comprometieron a alcanzar durante la COP19 en París, a través de los documentos conocidos como contribuciones determinadas nacionales (NDC) Asimismo define directrices de transparencia para estas comunicaciones, establece nuevos objetivos de financiamiento, así como de transferencia de tecnología entre los países.

El documento final sólo incluye una referencia al informe científico del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) en el cual se exhorta a los países a realizar cambios “urgentes y sin precedentes” para limitar el aumento de la temperatura del planeta a 1,5 grados.

Toda la negociación para llegar a este acuerdo estuvo​ lastrada por los intentos de diversos países, principalmente productores de petróleo y de carbón por imponer una renegociación de los objetivos planteados en el Acuerdo de París y de desconocer los resultados del último informe del IPCC. Ni siquiera el cuestionamiento moral a los negociadores presentes por parte de una niña de quince años logró faciilitar las negociaciones y generar los cambios ambiciosos que exige el informe del IPCC.


¿Y Venezuela?

En el caso de Venezuela la delegación del país funcionó, como de costumbre, a partir de las políticas de Estado de opacidad informativa y uso del cambio climático únicamente como discurso de confrontación política internacional (ahora este últimamente muy desinflado por la pérdida del "encanto" que se vio envuelto el país de ser un "adalid" de la sociedad civil en estas cumbres)

Debido a ello, prácticamente no se divulgó ninguna información sobre la composición de la delegación, ni su posición, más allá de escasas declaraciones emitidas por el ministro de Ecosocialismo en su cuenta de Twitter. Declaraciones estrictamente políticas y que no dieron cuenta de ningún esfuerzo del país por establecer acuerdos y alianzas que permitan alcanzar al país sus objetivos de país en materia de cambio climático.​ Mucho menos, estas personas parecen recordar que fue la delegación venezolana la que abogó para que se incluyera en el preámbulo del Acuerdo de París​ la directa alusión a la relación entre el cambio climático y los derechos humanos y la obligación de las Partes a respetarlos.

Tampoco parece que es preocupación gubernamental el hecho de que el país es cada vez más vulnerable a los efectos negativos del cambio climático (ver la imagen arriba) y que este fenómeno ya comienza a incidir sobre la emergencia humanitaria compleja que está ocurriendo en nuestro país.

Será necesario seguir avanzando en la construcción de capacidades nacionales que permitan asumir las complejas decisiones y acciones referidas al cambio climático en el contexto de una futura transición política nacional.

Por último, deseo a todos los lectores de este Blog a tener la mejor de todas las navidades posibles dentro de nuestro difícil contexto.

jueves, 8 de febrero de 2018

¿Minería de oro en el estado Carabobo? Que se sabe hasta ahora






“Muchas canciones de enanos son variaciones sobre “oro, oro, oro”, pero todo radica en la inflexión.” 
Terry Pratchett “Soul Music”



El control de las actividades susceptibles de degradar el ambiente es uno de los procesos más importantes en la gestión ambiental de un país. Este proceso permite disminuir o evitar los daños al ambiente y el disfrute de los derechos ambientales de los ciudadanos.

Para lograr estos fines es necesario realizar acciones dirigidas a la prevención, vigilancia, examen, control, fiscalización, sanción y represión de las acciones u omisiones que directa o indirectamente sean susceptibles de degradar el ambiente y los recursos naturales renovables, tal como lo expresa el Reglamento de Guardería Ambiental de 1990 (las negrillas son mías)

Estas ideas parecen ser el contexto conceptual y legal detrás de un suceso ocurrido el 1ro de febrero pasado. En esa fecha se realizó una operación de represión sobre grupos de personas que estaban realizando labores de minería ilegal en el estado Carabobo y Cojedes.

Vamos a hacer un recuento de lo que hasta este momento se sabe sobre esta situación y las preguntas que aún quedan por responder.


El suceso

Según una nota de prensa emanada del Ministerio de Ecosocialismo y Aguas (MINEA), el pasado 1º de febrero se realizó la “Operación Relámpago Dorado 2018” en los estados Carabobo y Cojedes. Mediante la misma fueron desalojados un grupo de personas que de manera ilegal realizaban labores de explotación de oro en los sectores Chirgua, El Torito, La Lagunita del municipio Libertador de Carabobo y Tinaquillo en Cojedes. (Las negrillas son mías)

No hay manera sencilla de parafrasear las características y magnitud de esa operación, así que lo mejor es copiar directamente las declaraciones del  Almirante Giuseppe Alessandrello, Comandante de la REDI Central recogidas en la nota antes mencionada:  “durante esta operación participaron 932 combatientes pertenecientes a la Infantería de Marina, Ejército Bolivariano, Guardia Nacional Bolivariana, la Aviación Militar Bolivariana con 4 unidades de ala rotatoria, con el apoyo de los organismos de seguridad del estado como SEBIN, CICPC, Policía Nacional Bolivariana (PNB), Policía de Carabobo y personal de los Ministerios del Poder Popular para Minería Ecológica y Ecosocialismo y Aguas”. (!!!)



El objetivo de la operación

El ministro del Poder Popular para Ecosocialismo y Aguas, Coronel (Aviación) Ramón Velásquez Araguayán, indicó que  “con esta acción que estamos ejecutando estamos evitando que los daños ambientales, producto de esta actividad ilegal, se reflejen en la sedimentación y colmatación de los embalses y que afectan la producción de agua potable”. Asimismo, explicó que las personas realizaban la actividad minera en áreas que corresponden a la Cuenca del Pao, que surte de agua los principales embalses de Carabobo y Cojedes, desde donde se surten de agua más de cuatro millones de habitantes del centro del país.

Pero por otra parte, el Comandante de la REDI Central Almirante Giussepe Alessandrello declaró que el objetivo de la operación era: “reubicar, controlar y censar” a aquellos que ejecutan labores de minería ilegal en los estados Carabobo y Cojedes. (Las negrillas son mías)


Resultados de la operación

Según el reporte de prensa, la acción tuvo como resultado: la “detención de aproximadamente 3 mil ciudadanos, de los cuales hay 80 indocumentados, tres extranjeros, 54 menores de edad, 155 féminas entre ellas 3 embarazadas, así como la incautación de 6 armas de fuego y 3 mil 400 herramientas e implementos para la utilización en la extracción de minerales metálicos en el lugar” (!!!)

La cifra de detenidos previamente indicada parece no ser precisa, ya que por su parte el Almirante en Jefe Remigio Ceballos Ichaso, expresó que durante la operación se detuvieron aproximadamente 1.100 personas, de las cuales se encontraron más de 500 indocumentados.

Hasta el momento nadie ha explicado esta discrepancia de casi 2000 personas, ni ha dado un número definitivo de ¿desalojados, detenidos, reubicados?

Igualmente, el Comandante de la REDI Central declaró que había conseguido “un centro de acopio que fue retirado del área”. No es para nada claro a qué se refería este funcionario militar con esta información (¿un centro de acopio de minerales extraídos?).

Asimismo, con respecto a las “detenciones”, el ministro del MINEA declaró que “durante esta operación fueron garantizados todos los derechos humanos de las personas que ilegalmente estaban ejecutando esta actividad de minería”.


Evaluación de los daños ambientales existentes en la zona

Hasta el momento, parece no haber ninguna evaluación formal sobre los daños ambientales que se hubiesen producido en la zona a consecuencia de la actividad minera. A pesar de ello, las fotos publicadas junto a la  nota de prensa emanada del MINEA parecen mostrar graves daños en las riberas de los ríos de la zona similares a las observadas en otras explotaciones ilegales de oro al sur de Venezuela.

Foto: Prensa MINEA
En este sentido, el ministro del MINEA informó que: “Entre las acciones que ejecutarán el Minea y el Ministerio del Poder Popular para Minería Ecológica está la evaluación ambiental y establecer los mecanismos para resarcir los daños en concordancia con el Quinto Objetivo Histórico del Plan de la Patria”.

Asimismo, según las autoridades militares que participaron en la operación no fue detectado presencia de mercurio en la zona.


Esta información parece contraponerse a reportes previos de actividades mineras que se estaban realizando en la zona. Una de ellas relata: “Hoy en día se pueden ver cientos de personas en Tocuyito, en todas sus riveras, excavando arena, echando químicos inventados por ellos mismos, mezclas extrañas producto de su ingenio.” (Las negrillas son mías). Otro de los denunciantes asegura que: La práctica de la minería tiende irremediablemente a depredar al medioambiente, el río “El Torito” está sufriendo cambios de curso, la contaminación por productos químicos y otros desechos…” (Las negrillas son mías).


Un poco de contexto

Para intentar entender la situación detrás de esta noticia quizás vale la pena revisar algunos aspectos que le dan contexto a la misma:

a. ¿Oro al norte de Venezuela?
Cuando fue conocida esta información muchas personas manifestaron sorpresa por la existencia de explotaciones de oro en la región norte central del país.

Con respecto a esta situación, desde el período de la Conquista española de este territorio existen referencias a minas de oro en la zona. En una crónica de la época se indica que las que las minas de la quebrada de Barreda y el río Chirgua “son muchas y son muy buenas” (La Minería en Nueva Granada 1500-1810, pg. 85)

Otro documento narra que: “Juan de Villegas (un conquistador y colonizador español del siglo XVI) descubrió en Chirgua una mina de oro y empezó a explotarla después de tomar posesión del valle, que pasado el tiempo sería de sus descendientes”

Los rendimientos de estas minas fueron escasos y posteriormente fueron abandonadas y no hay información posterior sobre nuevas actividades mineras hasta fechas recientes. Una posible razón del poco interés en el oro existente en la zona fue posiblemente los bajos tenores de oro, estimados en menos de 2 g/Tn. Por lo cual, según información suministrada por el Ing. Luís Jiménez, la extracción del oro haría necesario remover grandes cantidades de suelo y rocas y posteriormente usar mercurio en una proporción superior 5:1.

Posiblemente la explotación de este oro se hizo rentable recientemente debido a los precios actuales del oro en Venezuela, el cual según algunas fuentes oscila entre 7,6 millones y Bs. 8,1 millones el gramo.

b. ¿Las denuncias sobre esta situación son nuevas?
Por lo visto el único organismo que aparentemente desconocía la situación era el MINEA, ya que desde al menos dos años existe información en prensa sobre los graves daños ambientales y a la producción agrícola local producida por la minería ilegal en la zona donde se produjo la operación reciente. Es necesario aclarar que el territorio afectado por esta actividad está situado en un sector  relativamente cercana a la ciudad de Valencia y adyacente al Campo Carabobo, por lo que no es precisamente en una zona inaccesible y lejana de la sede central del MINEA.

Zona aproximada afectada por la minería. Mapa base de Google Maps

Por otra parte, los reportes indican que la misma estaba ocurriendo en una extensa superficie comprendida entre las poblaciones de Chirgua, Lagunita y Tocuyito.

En un artículo de opinión publicado en el Portal Aporrea en octubre de 2017, se describe el crecimiento de la actividad a partir del hallazgo de “pepitas de oro” por parte de un tractorista, hecho que el autor remite a aproximadamente a algo más de dos años atrás.

Según el mismo texto este suceso produjo una especie de “fiebre de oro”, con la consiguiente llegada de cientos de personas impulsadas por las  precarias condiciones de la población producto de la actual crisis económica. Asimismo, denuncia que las zonas explotadas progresivamente pasaron a estar bajo el control de mafias y se aventura a señalar  a funcionarios policiales y a “pranes” de la cercana cárcel de Tocuyito como involucrados en estas actividades.

En otro artículo publicado igualmente en ese mismo año, el autor afirma que existe una red de corrupción y un muro de silencio creado alrededor de las actividades mineras que se estaban realizando en la zona.

Por otra parte, existen reportes de que en enero de 2017 la Guardia Nacional Bolivariana detuvo a varias personas que se dedicaban a la extracción de oro en la zona. Asimismo, posteriormente, en octubre de 2017 la policía municipal detuvo a 235 personas en Tocuyito (municipio Libertador) imputándoseles el delito de extracción de material aurífero. Incluso existe una noticia sobre la muerte de un minero en un accidente en una de las minas.

Más recientemente, el diputado a la Asamblea Nacional Leandro Domínguez denunció que esa actividad ilegal venía ocurriendo desde hace tres años y reiteró las acusaciones de complicidad por parte de diversas autoridades.


Que no se sabe hasta esta fecha

A pesar de que existe alguna información al respecto de este suceso, quedan algunas lagunas de información. Situación que se incremente por la falta de cobertura informativa desde el lugar de los hechos.

Algunas de las mismas son:

  1. ¿Por qué el Ministerio de Ecosocialismo y Aguas no había actuado hasta el pasado 1º de febrero, aun cuando existía ya información previa sobre la presencia de minería ilegal en la zona y ya se habían producido actuaciones policiales?
  2. Uno de los funcionarios militares habla de un “centro de acopio” que fue “retirado” ¿Qué contenía el mismo?
  3. ¿Se justificaba una operación militar tan aparatosa, con participación directa o indirecta de militares de muy alto rango y en apariencia hiperbólica para "reubicar, controlar y censar” a unos mineros ilegales que parecían contar con escaso armamento y estar formados por incluso menores de edad y mujeres embarazadas? ¿Es la “reubicación” la sanción establecida en el caso de delitos ambientales tal como parecen haber ocurrido?  
  4. ¿Cuál fue el número final de personas  aparentemente detenidas durante el operativo? ¿Cuál es su situación actual? ¿Se les ha imputado algún delito? ¿Las mismas siguen detenidas o fueron “reubicadas”? Si lo fueron ¿a dónde las llevaron y en calidad de qué? Además de simples mineros (es decir gente pobre desesperada) ¿fueron capturados o detectados algunas otras personas que según las denuncias previas fuesen delincuentes o funcionarios que controlaban la zona? 
  5. En alguna de las noticias se afirma que a los detenidos se “les respetó sus derechos humanos”. Además de lo particular de que sea necesaria esa aclaratoria, en ninguna de las noticias consultadas se habla de la presencia de funcionarios de la Fiscalía General de la Nación o de la Defensoría del Pueblo órganos que por sus funciones son (o deberían ser) garantes de los derechos de los ciudadanos ¿Estuvieron presentes o actuaron en otro momento posterior a la operación?
  6. Aunque se afirma que no se consiguió mercurio en la zona ¿Es creíble que no hubiese en ese lugar, o algún otro, el mercurio necesario para la refinación del oro extraído de las minas? Si no estaba en la zona ¿Dónde refinaban el oro y en qué condiciones? En el caso de que se encuentre este metal ¿Cuál era su procedencia? Si lo había ¿por qué se oculta esta información?
  7. ¿La acción realizada llevará a una verdadera protección de las cuencas locales o a una simple interrupción temporal en la actividad minera local como ya había sucedido?
  8. Dado lo “rimbombante” y aparentemente efectiva operación militar realizada ¿Por qué no se han usado operaciones similares similares para el control de la delincuencia organizada que padece toda la región? O, aún más, para el control de la minería ilegal al sur del Orinoco y en particular dentro de los Parques Nacionales y otras áreas protegidas ¿O el sur no existe para el MINEA? O al revés ¿EL MINEA no existe al sur del Orinoco?

¿Alguien contestará estas preguntas?

¿Todos seremos mineros?

Recientemente vi imágenes de importantes grupos de personas que hacen “actividad minera” dentro del río Guaire, en la propia ciudad de Caracas. Las entrevistas realizadas a los “mineros” indican que por lo visto es una actividad que logra cierto nivel de ganancias que hace rentable meterse en las contaminadas aguas de ese río.

Foto: El Siglo
Luego de ello y de lo ocurrido en Carabobo, me quedó claro que a medida que la crisis avance la minería cubrirá todos los espacios y terminaremos todos siendo mineros ¿Esta será la intención?

Frente a esas realidades y las oscuras acciones e intenciones de las autoridades, el futuro es aún más difícil de ver.

Definitivamente el oro es un espejo que deforma la realidad de todos los que se miran en el.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Venezuela, la sociedad civil y la COP23: Domando al dinosaurio fósil





Hoy se iniciaron las actividades de la 23ra Convención de las Partes en Cambio Climático (COP23), que se celebrará este año en la sede de la secretaría de la  UNFCCC en Bonn, Alemania.

Una de las particularidades de la COP de este año es que la presidencia de la misma está en manos  de Fiji, un pequeño estado insular del Pacífico y uno de los sitios más vulnerables frente a los posibles efectos del cambio climático. Pero la organización y espacios para la realización de la misma está siendo suministrada por la secretaría de la Convención Marco de Cambio Climático con sede en Bonn y con el apoyo del gobierno alemán. Esta dualidad generará dos miradas que deberán confluir en esta reunión cumbre: la de los países más pequeños, vulnerables, sin una responsabilidad significativa sobre el cambio climático y la de los países más industrializados y por ello generadores de los gases causantes de este fenómeno.

Los objetivos de esta convención están relacionados con afinar aspectos del Acuerdo de París. Ello incluye definir reglas claras y precisas sobre los procesos establecidos en este Acuerdo. En particular, se espera dar respuestas  a las preguntas  surgidas del Acuerdo de quién debe hacer qué, de qué manera, cuándo, cómo y con qué apoyo financiero.

Sobre esta agenda relativamente optimista y un poco burocrática derivada del éxito diplomático derivado de la reunión en París estarán gravitando dos amenazas: Los posibles efectos de la posición de los EEUU contraria no sólo al Acuerdo, sino incluso a la evidencia científica sobre la existencia, causas y efectos esperados del cambio climático. Así como, el hecho de que la comunidad científica ha alertado sobre el hecho de que si no se emprenden cambios mucho más ambiciosos, de manera más rápida y con el apoyo de todos los país y personas del mundo no se lograrán los objetivos del Acuerdo. De allí el lema de esta COP "Further, Faster, Together" (Más allá, más rápido y todos juntos).

¿Y Venezuela?


Una situación recurrente en las sucesivas reuniones de las partes de la Convención Marco de Cambio Climático es que la sociedad venezolana no tiene la más mínima información sobre la posición, posibles propuestas o información que pueda estar llevando la delegación oficial venezolana ante ese evento. A eso se le une el hecho de que nuestro contexto país limita de manera extrema la posibilidad de tener miembros de la sociedad civil participando en el mismo.

Algunas personas pueden creer que el gobierno nacional no tiene la obligación de informar, ni solicitar la participación de la sociedad en esas actividades que involucran negociaciones muy complejas entre gobiernos de todo el mundo.

Pero el derecho a la participación de la sociedad civil en los temas relacionados con el desarrollo sostenible está establecido tanto en el ámbito internacional (ver por ejemplo las publicaciones de la OEA y la CEPAL) Igualmente es parte de los principios del Programa de Trabajo de Doha sobre el Artículo 6 de la Convención Marco de Cambio Climático e incluso en nuestra Constitución aún vigente.

Asimismo en palabras de un investigador del derecho ambiental:

“…la participación pública en las estrategias para enfrentar el cambio climático y la degradación ambiental en general no es solo algo es deseable y valioso, desde el punto de vista pragmático y ético de la aceptación y legitimidad social, sino también, consecuentemente, desde un punto de vista legal y jurídico. Es mas, “la participación ciudadana”, a pesar de no ser considerada un principio general del derecho internacional del medio ambiente, es una institución o figura con soporte legal, incluida y desarrollada en diversos instrumentos internacionales, que además ha sido reconocida como un elemento central del principio de desarrollo sostenible.”

Por supuesto la posición en este sentido del gobierno venezolano ha sido ambigua, cuando no, totalmente contradictoria.

Venezuela fue promotora y sede de la “PreCOP social de Cambio Climático” en el 2014 (nombre que le dio el gobierno venezolano a esta reunión preparatoria a la COP20) En la misma, se abrieron espacios para la discusión sobre temas sociales asociados al cambio climático. Esta reunión fue publicitada como que iba a "… sentar un precedente sobre las formas de participación de la sociedad civil en los foros de la ONU, además de permitir a las ONG que contribuyan de manera directa a la construcción del nuevo acuerdo que sustituirá al Protocolo de Kioto y cuya decisión debe adoptarse en 2015".

A pesar de estas supuestas orientaciones que ponían a Venezuela como campeona de la participación social, desde el mismo momento de su ocurrencia la reunión fue acusada de ser excluyente, ideológicamente sesgada, poco respetuosa de las opiniones críticas y de manipular la redacción de declaración final. Por ello, algunas de las organizaciones participantes no la subscribieron.

Este doble discurso se mantuvo en las reuniones cumbre posteriores, y a consecuencia de ello, en la reunión de Marrakech, en el 2016, la delegación venezolana fue cuestionada por la red global de organizaciones de la sociedad civil Climate Action Network (CAN), en el contexto de una actividad llamada “Fósil del Día” donde esa organización denuncia a los países que obstaculizan los avances de las negociaciones o tienen posiciones contrarias al avance hacia un futuro libre de combustibles fósiles.

 En esta ocasión la CAN dio a Venezuela una “mención especial” por su posición en que mezcló su rechazo a la participación de las compañías relacionadas con el negocio de los combustibles fósiles, con uno hacia las organizaciones de la sociedad civil. En palabras de esta organización y refiriéndose a  Venezuela: “No mezcle a la sociedad civil con los títeres de combustibles fósiles. Estamos viviendo en un mundo donde la voz de la gente cuenta: la sociedad civil puede ayudar a los gobiernos a comprender verdaderamente las necesidades de las comunidades y apoyar el desarrollo de soluciones climáticas efectivas y relevantes. Vacíe esa agua sucia por el desagüe pero mantenga seguro al bebé…” (Traducción libre) 

¿Y realmente importa participar en estos procesos de lucha contra el cambio climático?


En Venezuela vivimos en una situación muy difícil que algunas organizaciones defensoras de derechos humanos han definido como una emergencia humanitaria compleja. En tales condiciones el tema del cambio climático pareciera ser totalmente alejado de los intereses y preocupaciones de gobiernos y la población en general. Los temas de salud, alimentación, economía, seguridad, conflictividad social, etc. parecen ser mucho más importantes que preocuparnos por el aumento de la temperatura en el planeta.

Pero precisamente por ese contexto de emergencia, el tema del cambio climático se vuelve más relevante. Por una parte, este fenómeno afectará sistemas y servicios ambientales esenciales haciendo más grave la situación del país, y por otra la crisis existente nos hace cada vez más vulnerables a los efectos negativos del cambio climático.

En tal situación para la sociedad civil de Venezuela uno de sus retos es fortalecer su capacidad de acción para exigir participar de manera activa en todas las labores relacionadas con lograr un país responsable, fortalecido y resiliente en materia de cambio climático. Ello incluye ganar la posibilidad de incidir sobre las negociaciones del mundo de tal manera de exigir que cada país asuma su responsabilidad en el tema del cambio climático.

 En palabras de Mauro Fernández, Coordinador de la Campaña de Clima y Energía, Greenpeace Argentina: Es necesario “alejar sus discursos de la culpa y la deuda y enfocar el debate en la responsabilidad nacional e internacional teniendo en cuenta las responsabilidades históricas y diferentes trayectorias, así como las diversas realidades sociales y económicas a nivel nacional…”

Pero todo ello será posible si en simultáneo trabajamos, en conjunto con el resto de la sociedad, para lograr la redemocratización del país, el respeto a los derechos humanos y la búsqueda de la justicia ambiental.

No son temas para algún futuro posible. Necesitamos empezar a trabajar desde hoy mismo para "domar" al dinosaurio fósil.