lunes, 3 de abril de 2017

Noticias del futuro del Arco Minero del Orinoco


Mina Veladero Argentina. Foto tomada de Télam


Comparto con ustedes el enlace al artículo: "Veladero, la mina de oro maldita de Argentina: nadie frena los derrames" publicada en El País de España.

En el mismo se describe la larga lista de derrames de cianuro provenientes de la mina Veladero ubicada en la provincia de San Juan, Argentina y explotada por la empresa minera canadiense Barrick Gold. Esta empresa cuenta con todos los permisos y estudios de impacto ambiental y como verán la situación está cercana al desastre, tal como sucedió en Brasil el año pasado.

Por otra parte, no está demás hacer una visita a la entrada de Wikipedia referida a esta mina.

Así mismo, los que no hayan tenido información sobre el desastre minero de la mina Samarco en el estado de Minas Gerais en Brasil en el año 2015 pueden revisar este enlace

A partir de estas informaciones podemos hacer un ejercicio de imaginación de lo que sucedería en nuestro país si ocurriera una situación similar en una zona que es la reserva de agua del país, territorio ancestral de una importante cantidad de comunidades indígenas, eso por no decir que las principales minas actualmente quedan en áreas con poblaciones importantes del municipio Sifontes del estado Bolívar.

Estos hechos deberían ser tomados en cuenta por los promotores de la "minería ecológica" y de las afirmaciones de que en Venezuela pueden ser usadas tecnologías de explotación minera que "respeten la ecología y la biodiversidad local". El resto de los ciudadanos en este país que no creemos en estas falacias seguiremos trabajando contra el Arco Minero del Orinoco y por la creación del Arco de Desarrollo Sustentable del Orinoco.

#NoAlArcoMinero #SiAlAguaNoAlOro

domingo, 19 de marzo de 2017

Leyendo entre líneas noticias del Arco Minero del Orinoco






Recientemente aparecieron en la prensa nacional unas declaraciones del ministro de “Minería Ecológica” Jorge Arreaza. Las mismas fueron efectuadas en la Convención de la Asociación de Prospectores y Desarrolladores de Canadá (PDAC por sus siglas en inglés), evento realizado en Toronto, Canadá a principios del mes de marzo.

En esta ocasión el ministro manifestó lo siguiente: “Dicen que vamos a destruir 111 mil kilómetros cuadrados de nuestro territorio pero eso no es así, porque de ese gran arco hay zonas de protección y territorios indígenas sagrados, y de esa gran cantidad solo en un 30 % podríamos tener reservas y habrá lugares donde se explotarán y se desarrollarán fuentes alternativas a la petrolera” y más adelante agrega que “será explotada respetando su ecología y la biodiversidad” (cursivas mías)

A pesar de la confusa redacción de las mismas, intentemos analizar y entender estas cortas líneas que contienen mucha información interesante:

En primer lugar, vale la pena destacar que, luego de un año de haber sido decretada la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco, no es hasta ahora que se dice que sólo se va a explotar un 30% de la misma.

Esta particularidad enunciada ahora por el ministro no aparece en el decreto que lo creó, ni había sido mencionada previamente por ningún otro funcionario gubernamental.

Podemos especular sí esta nueva precisión pudiera estar relacionada con las temores y denuncias que ha generado este proyecto entre muchas personas y organizaciones, incluyendo las empresas y países interesados en participar en actividades mineras en la zona definida por el Arco Minero.

Quedaría una duda pendiente, sí en ese porcentaje estará incluido el desarrollo de infraestructura de apoyo para las explotaciones mineras, crecimiento urbano, desarrollo vial y de los servicios necesarios para el funcionamiento de las minas, entre otros aspectos generados por la actividad minera y que ocupan un territorio mucho mayor que la misma.

Asimismo, este alto funcionario recalca que la explotación será realizada respetando “la ecología y la biodiversidad”. Realmente muchos estamos interesados en saber cómo se va a lograr esta protección y cuáles serán los procedimientos y tecnologías que serán usados en los procesos de control ambiental que serán usados.

Esto sería importante porque, es asunto conocido que, una de las actividades que generan un mayor impacto ambiental en todo el mundo es la actividad minera. Por lo que sorprende esta declaración y mueve al escepticismo. Una pequeña investigación en Internet pudiera permitir a cualquier técnico del Ministerio de “Minería Ecológica” revisar la larga lista de accidentes catastróficos, graves daños ambientales y conflictos sociales asociados a la minería acaecidos en una gran cantidad de países, incluso en fechas recientes.

Por ello, felicitamos al ministro Arreaza por su loable actitud e interés en hacer de su gestión un hito memorable al posiblemente haber obtenido el acceso a tecnologías totalmente novedosas y desconocidas en el país,  y, en tal sentido, le solicitamos que informe al país sobre los procedimientos que serán utilizados para proteger los bosques, cuencas y la biodiversidad regional, control de la contaminación generada, así como los impactos socio-culturales y las medidas para la protección de los derechos de las comunidades locales.

También de estas declaraciones parece desprenderse que el señor ministro  puede haber caído en cuenta que el Arco Minero del Orinoco incluye zonas de protección (me imagino que quiso decir Áreas Bajo Régimen de Administración Especial) y territorios indígenas sagrados. Lo interesante es que estas consideraciones habían sido hasta ahora parte importante de las críticas al megaproyecto del Arco Minero, pero no de sus planificadores y promotores.

Adicionalmente, hubiese sido interesante que hubiese hecho algún comentario en relación con los procesos de demarcación de las tierras indígenas prescritas por la Constitución y los Convenios Internacionales, espacios geográficos en los cuales están inmersos esos territorios sagrados. Pero eso ya sería pedir demasiado.

Sobre este mismo punto, uno quisiera suponer que para un alto funcionario gubernamental también debería ser sagrado el cumplimiento de la Constitución, las leyes y la protección de los derechos humanos en particular de los pueblos indígenas. Y como parte importante de estas normas y garantías está el de la consulta previa, libre e informada (recalco lo de previa) a las comunidades indígenas para la realización de proyectos de explotación en sus territorios. Situación que no ocurrió tal como reconoció el gobierno venezolano recientemente.

Asimismo, también parece importante para este alto funcionario manifestar que las zonas explotadas “desarrollará(n) fuentes (económicas) alternativas a la petrolera”. Esta aseveración es enfatizada más adelante en sus propias declaraciones cuando dice: “que cuando se cuantifiquen los recursos, Venezuela podría convertirse en el cuarto país del mundo con mayores reservas de oro, lo que a su vez podrá atraer muchas inversiones extranjeras”.

Interesante esta consideración en un ministro de un gobierno que se precia de “ecosocialista”, enfatizar que el rentismo y el extractivismo petrolero con su largo historial de afectación ambiental y social, tendrá ahora una contrapartida también rentista y extractivista, pero ahora minera, cuyo impacto ambiental y social es aún mucho mayor que la explotación petrolera.

Finalmente, el ministro Arreaza concluye sus declaraciones expresando “Llamamos a quienes levantan la banderas de la ecología contra el Arco Minero del Orinoco a que estudiemos el problema en conjunto”. Invitación que me apresuro a aceptar, ya que me encuentro entre los cientos de venezolanos que hemos opinado que no sólo van a destruir 111 mil kilómetros cuadrados de nuestro territorio, sino que se cometerá el ecocidio y etnocidio más grande que haya sido cometido en Venezuela desde la llegada de los europeos a este territorio.

Ahora bien, si vamos a estudiar el “problema en conjunto”, lo deberemos hacer sobre la base de principios de reconocimiento y respeto mutuo; utilizando como fundamentos la Constitución Nacional, las leyes nacionales, los convenios internacionales de protección a los derechos humanos, así como la mejor información científica existente. Y su objetivo final será alcanzar decisiones consensuadas y con una amplia base de participación, que busquen incrementar el desarrollo humano tanto de los pobladores locales, como los de los ciudadanos tanto del país, como del resto del mundo.

De lo contrario esta será una declaración insincera e inútil. Tal como ciertos diálogos que zapatean por allí.

Sigue siendo muy válido decir #NoAlArcoMinero




Otros medios que reportaron esta noticia:
  • “Jorge Arreaza: Arco Minero será explotado respetando su ecología” http://www.el-nacional.com/noticias/economia/jorge-arreaza-arco-minero-sera-explotado-respetando-ecologia_85223
  • “Aseguran que se respetará ecología y biodiversidad de Arco Minero” https://www.guayanadigital.com.ve/nacional/aseguran-que-se-respetara-ecologia-y-biodiversidad-de-arco-minero/
  • “Arreaza: Solo se explotará 30% del Arco Minero” https://www.el-carabobeno.com/arreaza-solo-se-explotara-30-del-arco-minero/


domingo, 12 de febrero de 2017

Actos de magia en el Arco Minero del Orinoco




Recientemente en “El Expreso”, diario publicado en Ciudad Bolívar, aparece una noticia con el título: “Comunidad Rabín Rico cumple con lo estipulado en el Arco Minero”.

En la misma se ofrecen las declaraciones del señor Osvaldo Hernández trabajador de una cooperativa minera local. Este trabajador explica que las actividades que están realizando se ajustan a lo “establecido en el Arco Minero… ya que no solo se explota el material aurífero, sino que también se cultiva la tierra y se aplican medidas para minimizar el impacto ambiental que ocasiona el laboreo minero, donde existen áreas bien demarcadas y distantes… con la intención de trabajar sin perjudicarnos entre los que trabajamos aquí, además cumplimos con los reglamentos y normas de la comunidad de San Martín de Turumbán, los cuales están apegados a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, a la Lopci, entre otras leyes…” (las negritas son mías)

Asimismo, presumen en que se han convertido en una referencia en el ámbito del nuevo ordenamiento para la explotación minera a pequeña y mediana escala (las negritas son mías)

La noticia completa la puede leer en la página 13 de este diario que aquí se muestra en su edición impresa. 

Hasta aquí un resumen de lo que el diario informa. Vamos a ponerle un poco de contexto  a la noticia.

San Martín deTurumbán (o Turumbang), es un poblado localizado en el municipio Sifontes en la región oriental del Estado Bolívar, cercano a la zona en reclamación con Guyana en las orillas del río Cuyuní, a un poco más de 75 Km de Tumeremo. En el mismo confluyen diferentes etnias y grupos no indígenas con diferentes niveles de integración. La población local tiene una compleja historia de situaciones complejas producto de  los conflictos históricos en esa zona de la frontera nacional, luchas territoriales, así como los  problemas sociales y ambientales derivados de una larga tradición de actividad minera.

Por su parte, la mina Rabín Rico, situada a dos horas del pueblo, fue escenario de graves sucesos recientes. Según un artículo publicado en el 2009 en el diario “Nueva Prensa”, la zona estaba bajo el dominio de una banda criminal acusada de controlar mediante la violencia a la actividad minera ilícita, extorsionar a la población y de generar un régimen de terror entre los habitantes. En palabras de personas de la localidad, estos delincuentes “convirtieron los yacimientos del metal precioso al Sur del Estado Bolívar, en un “infierno” del cual desterraron al mismo diablo”. 

Según el mismo artículo, este grupo criminal estaría dirigido por un delincuente conocido como “El Topo”, personaje que adquirió relevancia nacional e internacional en marzo del 2016, luego de su supuesta participación en la masacre de Tumeremo, suceso en la cual fueron asesinadas 28 personas.

Más recientemente, en mayo del año pasado, la zona volvió a ser noticia. Ello debido a que la mina de Rabín Rico fue una de las que fueron tomadas y destruidas por fuerzas militares del ejército venezolano. Tal situación habría ocurrido supuestamente como consecuencia de la masacre de Tumeremo.

Tal acción militar produjo conflictos con los pobladores locales al ser desplazados de las minas los trabajadores que laboraban en ellas. Los afectados eran en su mayoría personas de bajos recursos cuya única fuente de sustento era laborar directa o indirectamente en las mismas.

Menos de un año después, según la noticia aparecida hace unos pocos días en “El Expreso” tenemos una situación totalmente diferente: Una actividad minera sin conflictos, social y ambientalmente responsable, apegada a las leyes y en vías de ser un modelo de convivencia entre la actividad minera y las comunidades locales. Y todo esto como consecuencia del Arco Minero.  

Esto si no es un milagro de los grandes, se le parece.

Pero los prodigios no finalizan aquí. En el artículo se presenta otro acto digno de un gran ilusionista: La desaparición de una parte de la legislación venezolana y su sustitución por un nuevo ordenamiento jurídico sacada; no de una chistera de mago, sino del casco de un minero.

Cuando la persona entrevistada dice que sus actividades están apegadas a la Constitución, la pregunta inmediata que uno se hace es ¿a cuál Constitución?

En la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela aprobada en el año de 1999, en su artículo 120 establece que: “El aprovechamiento de los recursos naturales en los hábitat indígenas por parte del Estado se hará sin lesionar la integridad cultural, social y económica de los mismos e, igualmente, está sujeto a previa información y consulta a las comunidades indígenas respectivas…”. Asimismo, el artículo 129 determina que: “Todas las actividades susceptibles de generar daños a los ecosistemas deben ser previamente acompañadas de estudios de impacto ambiental y socio cultural” (las negritas son mías).

En relación con estos mandatos constitucionales, en diciembre pasado, en una audiencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el Estado Venezolano reconoció que en el caso del Arco Minero del Orinoco no se habían realizado, ni la consulta previa, ni los estudios de impacto ambiental.

Por su parte, resulta sorprendente la referencia a la Ley Orgánica de Pueblos y Comunidades Indígenas (Lopci) ya que en los artículos 11 y siguientes de esa Ley, desarrollan el artículo 120 de la Constitución Nacional con respecto al mecanismo de consulta previa e informada como requisito para la explotación de recursos naturales en territorios indígenas, condición que como ya vimos no se cumplió.

Igualmente, es digno de asombro leer que en la mina se aplican “medidas para minimizar el impacto ambiental”, sin que como ya sabemos no se hayan realizado estudios de impacto ambiental, instrumentos que definen las medidas de mitigación y compensación necesarias para minimizar el impacto generado por la actividad.

Finalmente, resulta maravilloso enterarnos que la mina se ha convertido en una “referencia en el ámbito del nuevo ordenamiento para la explotación minera a pequeña y mediana escala”.

Ante esa afirmación, también resulta necesario preguntar:  ¿Cuál nuevo ordenamiento? ¿En qué momento se derogó la Ley Orgánica de Ordenamiento del Territorio? Esa es la ley marco que determina las orientaciones y procesos para el ordenamiento territorial de la Nación. A su vez, la misma debe responder al mandato de la Constitución que en su artículo 128 establece que “El Estado desarrollará una política de ordenación del territorio atendiendo a las realidades ecológicas, geográficas, poblacionales, sociales, culturales, económicas, políticas, de acuerdo con las premisas del desarrollo sustentable, que incluya la información, consulta y participación ciudadana…” ((las negritas son mías)

Pero por otra parte, si uno lee entre líneas, pudiera deducir que ese nuevo ordenamiento está referido al Decreto que estableció la "Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco". Es decir, que si entendimos bien, un decreto presidencial produjo la desaparición simultánea de la Constitución y una Ley Orgánica (hay que reconocer que ese increíble acto de prestidigitación contó con la pequeña ayuda de los amigos del TSJ)

No tengo ninguna razón para pensar que el señor Osvaldo Hernández hizo sus declaraciones de mala fe. Pero también me vienen a la cabeza las palabras coerción y cooptación*. Pero lo que parece seguro es que la historia que en ese artículo se cuenta, si no es producto de un acto de magia sobrenatural, es la consecuencia de la mentira, la manipulación y la total ilegalidad que rodea al Arco Minero del Orinoco.

Sólo queda seguir denunciándolo y rechazándolo.

#NoAlArcoMinero 
#AguaSiOroNo 
#LosDerechosAmbientalesSonDDHH




* Cooptar: Captar la adhesión de alguien, generalmente con fines políticos, valiéndose de acciones reprobables.

viernes, 13 de enero de 2017

Un profeta ambiental en el año 2002


La Era Agrícola Nº 2, 2002. Intervención artística del cuadro de Tito Salas "Juramento en el Monte Sacro"
Simón Bolívar: ¿... Y aquellas promesas de Revolución Ecológica? , ¿Y aquello de que un vaso de agua vale más que un gramo de oro?, ¿Y el tendido eléctrico...?! Que va maestro! Yo le juro que en cuestiones ambientales, este país se parece más bien a una Agenda XIX.

Simón Rodríguez: Ay...! Simoncito, es que entre los zorros de la IV y los camaleones de la V, les están dando durísimo a la Madre Naturaleza...

Zorro: Somos una especie de la democracia pseudo representativa sin peligro de extinción... ¡Que viva la guanábana!

Camaleón 1: ... ¿Y el carbón del Zulia, primo?

Camaleón 2: ... Y las concesiones del Delta del Orinoco también...

Camaleón 3: 🎵El decreto de Imataca tiene amigos a montones...🎶

...

Si me hubiesen enseñado recientemente la imagen que estoy compartiendo, hubiese creído que se trata de una campaña actual contra el Arco Minero, la situación ambiental del país o la hipocresía, cinismo y caradurismo del gobierno con respecto a la situación ambiental del país.

Pero la tomé de la revista "
La Era Agrícola" en su número 2 del 2002. Es decir hace 15 años.

No se quién fue el autor de la imagen que apareció en la contraportada de la revista. Pero, por esa ilustración y las opiniones que traía ese número, su editor, Alfredo Lascoutx, fue calificado por funcionarios del gobierno de traidor, nazi y defensor de oscuros intereses y se le retiró el apoyo económico que el Ministerio del Ambiente le daba a la revista (es irónico que en la entrada de la revista a manera de presentación de ese número se le den las gracias al Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales y a la Dirección General de Educación Ambiental y Participación Comunitaria por el respaldo económico necesario para realizar la publicación)

La misma no sobrevivió a ese ataque y la revista desapareció. 
En palabras actuales de su editor: Ya para ese entonces se comenzaba a borrar el circo ilusionista ambiental.

Con ella se perdió uno de los pocos medios de comunicación que haya existido en el país que discutía de manera crítica, democrática y plural la situación ambiental tanto en su escala nacional como global desde un enfoque de izquierda democrática.

De hecho, esta revista incluía un encartado, que en su número 0 incluyó la primera referencia sobre Ecosocialismo en el país. y en su número 2, desarrolló un extraordinario dossier sobre ecología y democracia con artículos de Arnoldo José Gabaldón, Freddy Mudarra, Luis Carlos Rodríguez y el propio Alfredo Lascoutx. 

Por otra parte, este medio proponía soluciones viables y coherentes con su línea de apoyo a la agricultura ecológica y la vida natural, a la vez que abogaba por un cambio de los patrones de consumo y de relaciones entre las personas y su ambiente.

Demasiada apertura a las ideas para una revolución que nunca creyó en ellas. Demasiada discusión para un gobierno que la palabra discusión libre le produce espasmos y deseos violentos. Demasiada realidad ambiental para un grupo de camaleones que usan el ambiente sólo como un disfraz para sus intereses económicos.

Nos quedó la imagen, la acción honesta y comprometida y sobre todos las ideas. Estas últimas pueden ser silenciadas, pero nunca mueren.