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lunes, 28 de agosto de 2017

Juntos por la Fundación Instituto Botánico de Venezuela. Una semilla de esperanza





Un jardín es mucho más que un jardín

Hace varios años en el Jardín Botánico de Caracas –JBC– conocí una de las palmeras más bellas del mundo, la palma de Ceilán. Una especie proveniente del sur de la India y la isla de Ceilán (Sri Lanka) que los botánicos denominaron Corypha umbraculifera.

Además de su belleza y porte extraordinario, tiene una característica excepcional: sólo florece una sola vez en su vida. Al alcanzar una edad entre los 40 y 80 años produce una enorme inflorescencia en forma de paraguas. Luego de la floración y fructificación la planta muere.

En el año 2003, la que estaba sembrada en el JBC floreció. Mucha gente enmudeció de asombro y fascinación por el extraordinario espectáculo visible incluso desde fuera del jardín.

Eso ocurrió en uno de los sitios más bellos de Caracas, uno de esos tesoros urbanos que la mayoría de los caraqueños desconoce.

Pocos también saben que dentro del Jardín se encuentra la sede de la Fundación Instituto Botánico de Venezuela Tobías Lasser, institución dirigida al estudio de la diversidad de la vida vegetal de Venezuela. Allí se encuentra depositada la mayor colección de muestras de plantas de todo el país. Colección necesaria para investigar y aprovechar el mayor tesoro de Venezuela: su riqueza natural.

Pero sobre todo un sitio donde se incuba el futuro del país.

¿Qué tiene que ver el futuro con coleccionar paja seca? 

La mayoría somos conscientes que la dependencia del petróleo ha sido uno de los mayores males de Venezuela. Asimismo que en la actualidad los combustibles fósiles están dejando de ser los motores de la economía global y que por ello muchos países se están preparando para dejar de depender de esos combustibles para cubrir sus necesidades de energía.

Y entonces, qué va a ocurrir en Venezuela cuando el petróleo pierda gran parte de los mercados actuales por razones ambientales, así como económicas y políticas.

Venezuela deberá realizar una transición hacia una economía post-petrolera. Es decir a una economía donde existan fuentes de divisas, trabajo y prosperidad que surjan de actividades distintas a la explotación de los combustibles fósiles.

Somos un país rico en biodiversidad. En nuestro territorio existen organismos vivos, paisajes y ecosistemas capaces de sustentar nuestra economía y desarrollo humano.

Las opciones son muchas: Turismo sustentable; nuevos rubros alimenticios, farmacológicos e industriales; producción limpia de energía y muchas posibilidades más. Además bosques ricos, mares sanos y ciudades verdes, serán nuestra primera línea de protección contra amenazas tales como el cambio climático, las epidemias globales y el hambre.

Por ello, algunas de las profesiones y oficios más importantes del futuro en Venezuela estarán relacionadas con la biodiversidad. Los que la conozcan, estudien y sepan aplicar ese conocimiento estarán en la vanguardia de la transformación del país.

Es por eso que el Instituto Botánico y las personas que allí trabajan son parte de nuestra apuesta al futuro.

Pero todo ese potencial está a punto de perderse.

Una catástrofe continuada

El Instituto Botánico y el JBC están siendo sometidos a un ataque sistemático y criminal.

A sus dificultades crónicas de falta de presupuesto y problemas laborales, se unió un proceso continuo de saqueo que parece estar dirigido a  su desmantelamiento final.

Foto tomada de El Universal
No es posible describir con palabras el nivel de daño que ha sido producido hasta ahora. Todos sus equipos, vehículos, mobiliario y material de trabajo han ido desapareciendo con saña inimaginable. Y la destrucción continúa.

Las causas de la devastación son múltiples y conocidas. Entre otras: el odio e irrespeto a toda institución productora de conocimiento, el hampa impune y apoyada y la total negligencia e indiferencia de unas autoridades que abandonaron la institución a las fuerzas de la destrucción.

Trabajar en esas condiciones parece prácticamente imposible. No existen condiciones mínimas de trabajo y la motivación y ánimo del personal es continuamente devastado por el efecto pernicioso de una destrucción sólo comparable con las consecuencias de una guerra.

A pesar de todo ello, tal como esas plantas que se empeñan en crecer en sitios insólitos, un grupo de
trabajadores aún siguen tratando de parar el derrumbe de la institución.

Hay muchas formas de hacer resistencia ante la destrucción de nuestro país. Esta es de las más heroicas que he visto.

El desierto puede florecer

El desierto de Atacama en Chile, es el más seco del mundo. Allí la vida debe ser muy dura para poder adaptarse a esas condiciones extremas. Cada cierta cantidad de años, ocurren lluvias importantes en la región y el desierto se cubre de flores. Es un espectáculo extraordinario.

Imagen tomada de ABC Color
Como las flores del desierto de Atacama, en este momento en el país y en todo el mundo está floreciendo la fuerza, resistencia y solidaridad de los venezolanos.

Por ello, desde hace más de un mes decenas de voluntarios se reúnen todos los sábados en el Jardín Botánico de Caracas para ayudar con su limpieza y mantenimiento.  

Asimismo, varios comunicadores sociales han dado a conocer y denunciar la situación del JBC.

Recientemente, me reuní con un grupo del personal de la Fundación Instituto Botánico de Venezuela. Estoy ayudando a tender un puente entre venezolanos en todas partes del mundo que quieren apoyar al país y una institución que necesita urgentemente todo apoyo y solidaridad.

Foto tomada de El Universal
Hablamos de estrategias para captar fondos urgentes para evitar que se profundice el desastre. Pero
principalmente hablamos de esperanza. Queremos prender una pequeña luz en el medio de la oscuridad.

Se necesita de mucha más ayuda. Se requiere de gente con ideas y ganas de ponerlas a funcionar. Pero principalmente de personas que crean que nuestro país y nuestra ciudad merecen un espacio como el JBC donde florezca el país y fructifique el conocimiento necesario para reconstruir la Venezuela que necesitamos.

Incorpórate

Si usted desea apoyar al JBC con las jornadas de mantenimiento, por favor contacte con la Lic. Yaroslavi Espinoza <yespinoz04@gmail.com>. Se necesitan muchas manos, herramientas de jardinería y ganas de trabajar.

Si además quiere apoyar con ideas para rescatar nuestro potencial como país sustentable, por favor escriba a la Dra. Ana Herrera <instituto.jardin@gmail.com>  Necesitamos gente con propuestas concretas sobre como montar un esquema de captación rápida de fondos mediante el apoyo de mucha gente (crowdfunding) y una estrategia de largo plazo para la sustentación de la institución.

Muchas gracias de antemano. Estoy seguro que la Palma de Ceilán que sembraron al lado de la anterior, un día florecerá y será un regalo para todos.





miércoles, 4 de mayo de 2016

¿Vale la pena preocuparse por el ambiente?





El siguiente artículo fue publicado el pasado día de abril en el número conmemorativo del 42º aniversario de la revista Zeta. Agradezco profundamente a este medio de comunicación por haber tenido la oportunidad de participar en su celebración, a la vez que felicito a todo su equipo en este nuevo aniversario.
___________


Actualmente tenemos dificultades muy importantes que nos ocupan casi todas nuestras energías. Pareciera que tratar de incluir otras más suena excesivo y hasta poco solidario con muchas personas que ya están abrumadas con las que perciben en su vida diaria.

Algunos pueden llegar a pensar que sólo los países que han resuelto la mayor parte de sus problemas materiales: hambre, pobreza, inestabilidad económica, etc. pueden comenzar a preocuparse por los temas ambientales que a veces suenan más a estéticos que a verdaderamente esenciales para el desarrollo nacional.

Estas percepciones no son elucubraciones sin fundamento.  Cuando se le preguntan a los habitantes de Venezuela sobre cuáles son los principales problemas que los aquejan, invariablemente aparecen temas como la inseguridad, el alto costo de la vida y el desabastecimiento de bienes de primera necesidad.

A pesar de ello, en los últimos tiempos algunas encuestas observan que la escasez de agua está emergiendo como problema importante de la población. Asimismo, cada día los venezolanos nos levantamos preguntando por el nivel de aguas en el embalse del Guri; nos disgustamos por las fallas en el servicio de recolección de desechos sólidos; sentimos dudas sobre la calidad del agua que llega a nuestras casas y nos desagradan los efectos de la nube de calima que se ha aposentado sobre varias ciudades del país.

Es decir se escurrió el ambiente en nuestra sociedad.

¿Pero cuáles son los temas ambientales que afectan a nuestro país?

Podemos hablar de un largo abecedario de temas, pero quedémonos con las primeras letras; A, B y C. Es decir agua, biodiversidad y contaminación. Y como estamos hablando de coleados al final le agregaremos un bono: El cambio climático.

Un país rico en agua, pero…

El acceso al agua potable es un derecho humano. Si el mismo no está asegurado no es posible garantizar la salud, el alimento, trabajo y educación de la población. 

En tal sentido Venezuela parece ser un país privilegiado en materia de agua ya que contamos con una de las reservas de agua más grandes del mundo. Cada venezolano pudiera tener a su disposición 42.500 m3 de ese líquido. El equivalente a 17 piscinas olímpicas. 

No toda esa agua está fácilmente disponible. El 80% del agua dulce en Venezuela se encuentra al sur del río Orinoco y, a su vez, la mayor  concentración de población se encuentra en el arco costero montañoso al norte del país. 

A pesar de esa discrepancia entre la distribución de las fuentes de agua y la de la población del país, el gobierno nos ha informado que 96% de la población tiene acceso al agua potable. Pero en contraste, la Encuesta Condiciones de Vida Venezuela (ENCOVI), realizada por las Universidades Central de Venezuela, Simón Bolívar y Católica Andrés Bello, encontró que  16,4% de las viviendas carece de conexión a un sistema de distribución de agua y en 39,2% de los hogares se reporta que el servicio no es continuo. Adicionalmente, el 24% de los hogares del país no tienen sistemas de recolección de aguas servidas.

Este escenario se complica cuando se multiplican cada vez más las dudas sobre la calidad del agua que llega a los hogares del país.

Al final sólo seremos un país verdaderamente rico cuando sepamos administrar con responsabilidad, seriedad y solidaridad nuestra riqueza hídrica. 

La biodiversidad: patrimonio en peligro

La biodiversidad es el término científico usado para referirse a la variedad de la vida, es decir a todas las especies vivas y a los ecosistemas donde estas especies coexisten. 

Venezuela está entre los diez países con mayor diversidad biológica del mundo. Con respecto al resto del mundo, el país se encuentra en cuarto lugar en el número de especies de anfibios, sexto en el número de  aves, octavo en el número de mamíferos y noveno en el de reptiles. Además, cuenta con una enorme riqueza en términos de paisajes y ecosistemas naturales: Bosques, sabanas, páramos, arrecifes, manglares, tepuyes y muchos otros.

Este patrimonio natural representa uno de los recursos fundamentales para el desarrollo nacional y del mismo dependen muchas actividades productivas y de gran valor social. 

A algunos puede sorprenderle que de la biodiversidad dependa el suministro de agua potable, la producción de energía hidroeléctrica, una gran variedad de productos alimenticios de consumo directo, gran parte de la industria turística nacional,  la producción agrícola, la protección contra desastres naturales y la absorción de contaminantes, entre otros servicios ambientales.

A pesar de este enorme valor, una mezcla de ignorancia, codicia y falta de políticas adecuadas de protección de la biodiversidad, han puesto en peligro a muchas especies y ecosistemas en todo el país.

Si revertimos esta forma de violencia contra la naturaleza y logramos establecer políticas de uso responsable de nuestros recursos, podremos utilizarlos como un puntal del desarrollo nacional. A partir de allí se establecerá una economía sustentable con actividades en temas tan variados como: el aprovechamiento sustentable de especies para alimento, cosmética, farmacología; turismo de naturaleza; cría de y cultivo de especies; creación de “ciudades verdes”, productos para la medicina naturista, entre muchos otros. 

Todos ellos capaces de generar empleo y economías productivas a largo plazo. Nuestra riqueza y prosperidad en el futuro no será color negro petróleo, ni mucho menos de un falso color dorado, si no de los múltiples y variados colores de la naturaleza.

La contaminación: Venenos hasta en  la sopa

En Venezuela se han producido daños graves al ambiente y a la salud de las personas producto de  la contaminación. La misma ha venido como una consecuencia indeseada de la industria petrolera, manufacturera, la actividad agrícola, minera y doméstica.

Actualmente resulta difícil tener una idea clara sobre los problemas de contaminación actuales en el país debido a la muy escasa información existente sobre la magnitud del problema y las consecuencias que pueda estar ocasionando. Por esa razón no se realizan alertas ambientales, ni se definen políticas de control que permitan minimizar los posibles efectos.

A pesar de la insuficiente información existente, es posible señalar algunos temas y zonas críticas en materia de contaminación, tales como las zonas de los Estados Bolívar y Amazonas afectadas por la minería ilegal de oro; el lago de Maracaibo, castigado tanto por la industria petrolera, como por las aguas servidas de las ciudades y zonas agrícolas que lo rodean; la cuenca del lago de Valencia contaminado principalmente por aguas servidas urbanas e industriales; las zonas de producción y refinación petrolera (Zulia, Falcón, Anzoátegui, Monagas, Guárico); las áreas ocupadas por las industrias básicas de Guayana; los vertederos y rellenos sanitarios; las  zonas agrícolas en diversos estados tales como Lara, Guárico, Portuguesa, Miranda, Mérida, Zulia, los ríos de prácticamente todo el norte del país, etc. 

Aunque no vivamos en la cercanía de las zonas más contaminadas del país la contaminación y sus efectos te podrá alcanzar en el agua, en el alimento o en el aire.

Necesitamos limpiar nuestra casa-país y convertirla en un lugar sano y seguro para todos, pero principalmente para nuestros hijos.

Y apareció el que nadie había llamado: El cambio climático

Venezuela es un país vulnerable al cambio climático. Sus efectos actuales y futuros pueden poner en peligro el desarrollo nacional si no se toman las medidas para mitigarlos. Se prevé que el cambio climático  afecte la producción agrícola y pesquera, reduzca la disponibilidad de agua, facilite la expansión de enfermedades transmitidas por vectores y aumente el riesgo de desastres producto de eventos meteorológicos extremos.

Mucha gente cree que este fenómeno ocurrirá dentro de mucho tiempo, pero lo cierto es que ya está afectando al país y sus efectos se sienten en el aumento de los períodos de baja precipitación, aumento de las temperaturas promedios y la aparición de enfermedades transmitidas por vectores en lugares en que antes no había sido reportado.

Venezuela debe prepararse para los cambios generados por el cambio climático, para ello necesita establecer planes para atender los cambios que se vayan dando y generar alternativas tanto económicas como sociales para las nuevas condiciones.

Pero hay un elemento adicional que actúa como un daño colateral del cual el país debe protegerse: el cambio climático está induciendo una transformación global hacia economías menos dependientes de los combustibles fósiles. En tal sentido como país petrolero debemos promover un proceso de cambio ordenado de la economía de tal manera de hacerla cada vez menos dependiente de la explotación de estos combustibles.

¿Y entonces que hacer?

Más allá de algunas acciones técnicas que el país debe acometer, es necesario revalorizar el tema ambiental como un componente fundamental del desarrollo nacional. El mismo tiene que estar a la par de los sociales y económicos. No habrá avances posibles si no está garantizado el derecho al agua potable, con graves riesgos ambientales a la salud y seguridad de las personas, sin seguridad alimentaria debido a la destrucción de los sistemas de sustentación ambiental, ni bajo la amenaza del cambio climático. 

Para avanzar en este sentido, será necesario que los distintos niveles de gobierno, los partidos políticos, las instituciones educativas, sindicatos y gremios profesionales, en conjunto con toda la sociedad, empujen juntos por un futuro ambientalmente sano y seguro para todos.

No hacerlo será costoso en vidas y desarrollo. Peor aún será oír los cantos de sirena que nos prometen la riqueza fácil y la felicidad total destruyendo nuestro patrimonio natural y los ecosistemas vitales en aberrantes sueños de oro, diamantes y coltán que sólo servirán para alimentar la codicia y el lucro irresponsable.
Al final, si nos preguntan si vale la pena preocuparse por el ambiente, la respuesta es negativa. No debemos preocuparnos, debemos ocuparnos de él y hacerlo de manera urgente.

jueves, 18 de diciembre de 2014

El mercurio y los residuos industriales destruyen Guayana


Foto de Germán Enrique Dam Vargas tomada de elestimulo.com/climax




Nota previa de Alejandro:
Estaba haciendo un balance ambiental para el 2014 a partir de las noticias aparecidas este año y confieso que quedé abrumado. El año ha sido bastante negativo en materia ambiental y parece poder bautizarse como el año de la "ofensiva contra el ambiente". Algunos de los problemas tienen ya tiempo y forman parte de lo que llamo "los cuatro jinetes del apocalipsis ambiental venezolano": Oro, agua, deforestación y basura. Aunque detrás de ellos, como en carrera en un hipódromo, varios caballos pugnan por desplazar a los punteros, entre otros: industria petrolera, destrucción costera, hábitat humano degradado, contaminación química y la madre de todos los caballos y jinetes Cambio Climático Global. Con el látigo y la espuela cabalgan desaforados "destrucción de las instituciones ambientales", "la degradación de la legislación ambiental", "la manipulación mediática internacional de los temas ambientales" y el "negociado del patrimonio ambiental del país"; este último en el mejor estilo de los mercaderes más codiciosos y miopes del mundo. Tuve que decidir que no había ya tiempo para hacer un balance objetivo y ecuánime dentro de lo posible y quedo debiendo este balance para inicio del próximo año. 

Pero por otra parte, este fue el año de la investigación periodística y de los comunicadores ambientales. Y por ello para cerrar les recomiendo la lectura de este excelente, bien documentado y valiente artículo de la joven comunicadora Ariana Guevara sobre los temas de contaminación que afectan a la Guayana venezolana. 

Sin más les deseo la más feliz de las Navidades y un mejor año 2015 para todos.




El mercurio y los residuos industriales destruyen Guayana


ARIANA GUEVARA  @ArianaGuevaraG


La pequeña minería de oro hace estragos en zonas de gran valor por sus paisajes y biodiversidad. Además de que afecta la producción de energía hidroeléctrica, desecha mercurio: esa sustancia peligrosa para animales, plantas y seres humanos. A eso se debe sumar un problema menos conocido: los lodos rojos de CVG Bauxilum, un residuo tóxico que pone en riesgo al río Orinoco

En el sur del país, en zonas rodeadas de selva y biodiversidad, hay quienes se dedican a hurgar en el fondo de los ríos para extraer un poco de oro. Abren agujeros sin piedad, desechan mercurio y, si es necesario, talan árboles. Hacen lo que sea para obtener ciertas ganancias que, en el caso de algunos pequeños mineros informales, se traduce en dinero para comprar esa comida que cada vez está más cara.

Últimamente se ha hablado mucho del asunto, después de que Valentina Quintero escribiera en El Nacional sobre la minería ilegal dentro del Parque Nacional Canaima, específicamente en Campo Carrao. Fue una denuncia que generó alarmas por tratarse de la primera mina dentro de los linderos de esta área protegida. Pero, en realidad, el problema es muy amplio: se calcula que alrededor de 15.000 mineros trabajan en más de 30 zonas en Bolívar —principalmente en las cuencas de los ríos Caroní, Cuyuní y Caura— y Amazonas, una entidad en la que está prohibida esta actividad, de acuerdo con un decreto de 1989.

También se ha denunciado la activación de minas que el Gobierno ha intentado desmantelar en varias oportunidades. Alejandro Lanz, director del Centro de Investigaciones Ecológicas de Venezuela, con sede en Ciudad Guayana, ofrece un ejemplo: desde hace 2 meses comenzaron fuertemente los trabajos mineros dentro del lago de Guri, en una isla del sector San Pedro de las Bocas. “Allí trabajan unas 2.300 personas y hay 400 equipos”, asegura.

Efectos perversos

El problema de la pequeña minería está hecho de una madeja complicada de intereses, actores, culpables, víctimas y consecuencias. Una de ellas se produce por lo que proviene de ríos como el Caroní, Carrao y Paragua. Lanz explica que, al extraer el oro, se levantan sedimentos que van a parar a las turbinas de la Represa del Guri, que producen 70% de la electricidad del país. “Cuando las turbinas se someten a este tipo de presión, se reduce su vida útil. Se generan pérdidas millonarias de dinero y se pone en riesgo la seguridad eléctrica de la Nación”, dice. Representantes del Gobierno, como el ministro de Turismo, Andrés Izarra, han admitido esta grave situación.

Pero, más allá de este problema estratégico y de servicios, hay un efecto aún más nocivo: la contaminación por mercurio. Alejandro Álvarez, integrante del Comité Coordinador de la Red ARA de Organizaciones Ambientales No Gubernamentales de Venezuela, explica que el oro se asocia generalmente a otros elementos. Se ha hecho común, entonces, la mezcla del mineral con mercurio para hacer una aleación; luego, dice, se quema esa unión y el mercurio se evapora: así, el oro queda libre.

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miércoles, 17 de septiembre de 2014

¿Para qué se necesita un Ministerio del Ambiente? 1. Los traficantes salvajes del cardenalito

Imagen tomada de www.armando.info



Nota previa de Alejandro: A partir de este momento comenzaré a divulgar trabajos de comunicadores venezolanos y de otras partes sobre situaciones ambientales existentes en este país, para que al final de cada uno de ellos nos preguntemos ¿Para qué debería servir un Ministerio del Ambiente en Venezuela? ¿Y qué perderemos al no tener más que un mero viceministerio de Ecosocialismo? ¿A quiénes les conviene ese cambio? y ¿quiénes ganan con el mismo?

En este primer artículo vemos como la riqueza biológica del país es explotada de manera ilegal y destructiva, y como solo unos pocos funcionarios con conciencia, preparación y muy pocos recursos están trabajando para intentar frenar este grave daño a la vida en nuestro país ¿Podrán seguir haciéndolo ahora que son funcionarios de un ministerio de constructores?


Los traficantes salvajes del cardenalito

Hasta 30 veces se revaloriza el precio de un ejemplar de Carduelis cucullata desde los montes del estado Lara hasta los mercados globales de criadores y coleccionistas. Tal vez sólo queden 400 silvestres, todos en Venezuela. Y mientras menos hay, más raros, caros y codiciados se vuelven. Conoce la lógica cruel del circuito que comercia ilegalmente –bajo amparo de la desidia y complicidad oficiales- con esta especie de ave, rumbo a la extinción.

MAOLIS CASTRO / LEIDYS ASUAJE

AMPLIACIÓN: La Fiscalía General de la República en campaña contra el tráfico de fauna silvestre en aeropuetos nacionales

Ramón García Molina había convertido su bolso negro en una jaula provisional el 17 de octubre de 2012. El interior de su morral parecía la maqueta de un edificio: había 85 celdas hechas de madera. Cada una tenía perforaciones para la entrada de aire, y contenía trozos de vegetales. Todo estaba preparado para cruzar, a las 8:50 pm, el océano Atlántico en el vuelo UX071 de Air Europa, de Caracas a Madrid.

García Molina, identificado con el pasaporte español número AA0347402, burló los escáneres y las revisiones de las autoridades venezolanas hasta que llegó al Aeropuerto Internacional de Barajas, que sirve a la capital española. Allí se sintió descubierto y abandonó la carga. De las 85 aves –colibríes, turpiales, periquitos, canarios de tejado, cardenales y cardenalitos– que sacó de Maiquetía como contrabando exótico, sólo 45 resistieron las ocho horas del vuelo. Las otras 40 llegaron muertas, según actas levantadas luego del hallazgo del alijo animal.

Las 45 aves sobrevivientes fueron repatriadas a Venezuela, pero el Ministerio del Ambiente sólo reportó a la prensa el rescate de 22, que fueron reanimadas e hidratadas por Protección Civil (PC) del estado Vargas (litoral central de Venezuela, donde se ubica Maiquetía) y enviadas al Parque del Este “Francisco de Miranda” de Caracas. El destino de las 23 restantes es una incógnita.

En PC de Vargas, el Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral (Insai), la Guardería Ambiental y el Ministerio del Ambiente manejan la versión de las  actas, que narran la fuga de García Molina y repatriación de 45 aves. Sin embargo, las fuentes en esos entes indican que sólo están autorizadas para informar sobre el rescate de 22 ejemplares. Algunas llegan a admitir que la historia completa se ocultó “para proteger la imagen institucional”.

Yonatthan Torres, jefe de la Dirección Estadal ambiental del Distrito Capital y estado Vargas, quien participó en la repatriación, afirma ante las periodistas no tener mayores detalles sobre el caso: “Si mal no recuerdo, en él estaban involucradas cuatro personas. Se detectó gracias al Seniat (N. de R.: siglas del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria) y al Ministerio del Ambiente”.

Los cardenalitos –Carduelis cucullata, según su nombre científico–, eran los diamantes del lote incautado en Barajas. El ave, en peligro crítico de extinción, puede venderse hasta por 1.500 dólares fuera de Venezuela, país donde se concentra la población silvestre.

El tráfico del cardenalito es una travesía que pasa por muchos aeropuertos internacionales.  De apenas 10 centímetros de longitud y unos 12 gramos de peso, obsesiona a coleccionistas de todo el mundo por su intenso color rojo vivo, cabeza y parte de las alas negras, su canto melodioso y la capacidad de transmitir su tonalidad carmesí al cruzarse con el canario.

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jueves, 29 de mayo de 2014

A mi la biodiversidad me importa un bledo

Sistema de Parques Nacionales de Venezuela



El título de esta entrada pareciera ser la conclusión que puede sacarse luego de leer este extraordinario artículo del investigador del IVIC Jon Paul Rodríguez, publicado en el Portal de Desarrollo Sustentable de la Fundación Tierra Viva, el cual espero que ustedes puedan leer y compartir. Tengo la esperanza que podamos revertir esta tendencia producto de la ignorancia y la negligencia, en la medida de que los ciudadanos de Venezuela exijamos una política nacional ambiental que valore realmente nuestros verdaderos patrimonios y que nos convirtamos en garantes de los mismos.


Inversión pública en el resguardo de la biodiversidad venezolana. 

Jon Paul Rodríguez

No existe una regla que establezca cuánto debe invertir el estado en la conservación de la biodiversidad o, de hecho, en cualquier otro aspecto de su gestión. Sin embargo, los gobiernos implícitamente dan más importancia a unos temas que a otros al asignarles mayores o menores porciones del presupuesto nacional. Una mirada a las inversiones relativas ofrece una aproximación a las prioridades gubernamentales del momento.

Aunque todas las instancias gubernamentales – desde la Presidencia de la República y la Asamblea Nacional hasta los municipios y los consejos comunales – tienen injerencia en políticas ambientales, voy a enfocar mi atención en la acción del Ministerio del Poder Popular para el Ambiente (MinAmb), particularmente su Instituto Nacional de Parques (Inparques). MinAmb es la entidad responsable ante el Convenio sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas y es garante de la conservación y uso sostenible de los genes, especies y ecosistemas que conforman la biodiversidad, así como de los bienes y servicios gratuitos que brindan a la ciudadanía.

Los parques nacionales (PN) y monumentos naturales (MN) son dos clases de áreas protegidas cuya gestión es responsabilidad de Inparques (otras, como refugios, reservas y santuarios de fauna, zonas protectoras, reservas forestales y reservas de biosfera son administradas por dependencias diferentes del MinAmb). Conjuntamente abarcan aproximadamente 150.000 kilómetros cuadrados (16% del territorio nacional), superficie que coloca a Venezuela entre los países con mayor proporción protegida del mundo. Su fin principal es la protección de los recursos naturales que existen en ellas (1), y por ende, una porción significativa de nuestra biodiversidad.

La contribución de los PN y MN al presupuesto nacional es infinita. No sólo porque proveen bienes intangibles que no pueden ser monetizados – como el placer que genera la contemplación de la naturaleza o el afecto innato que sentimos hacia otras formas de vida (conocido como biofilia) – sino también porque cualquier ejercicio que intente estimar el valor monetario de los bienes y servicios provistos por los ecosistemas, obligatoriamente será parcial y se quedará corto. Sin embargo, es posible examinar algunos datos y cifras que al menos sirven para poner en perspectiva su aporte mínimo a la economía, la sociedad y el bienestar humano.

El agua es el recurso natural más crítico para la humanidad: la bebemos, la usamos para lavar y eliminar desperdicios, bañarnos, cocinar, regar, enfriar maquinaria, como medio de transporte, y, por si fuese poco, para generar electricidad. El PN Canaima protege la cuenca del río Caroní y provee agua al lago Guri. Se estima que el parque genera 3.295 millones de dólares anuales en beneficios, sólo tomando en cuenta sus aportes en hidroelectricidad y turismo (2). Al sumar toda la producción hidroeléctrica del país y estimar la cantidad de petróleo que hubiese sido necesaria para producir la misma energía eléctrica en 2007, el ahorro en petróleo equivale a casi 56 millardos de dólares, monto similar a la totalidad del presupuesto nacional de ese año (2) – sin hablar del impacto ambiental que habría generado su combustión. Asimismo, 77% de los PN protegen cabeceras de ríos que son fuente de agua potable para las áreas urbanas más densas y las zonas agrícolas más importantes al norte del país. Se estima que el agua generada en 18 parques nacionales abastece a 83% de la población urbana y que sólo las áreas protegidas andinas proveen agua a 40% de las tierras agrícolas 2. Sin parques nacionales, y la biodiversidad que regula sus procesos hidrológicos, nuestra realidad urbana, agrícola e industrial sería muy diferente a la actual.

Los parques nacionales son también fuente de sustento para las comunidades que habitan en sus alrededores o dentro de ellos. En el parque nacional Morrocoy, el más visitado del país (1.500.000 de visitantes en 2007), el turismo proporciona aproximadamente 50% de los empleos de los dos municipios colindantes. En el parque nacional Los Roques, 40 % de la población entre 18 y 70 años depende económicamente del turismo. En los poblados autóctonos de Gavidia y Los Nevados del PN Sierra Nevada, el turismo genera 236 empleos directos, mientras que el programa de turismo comunitario que se desarrolla en los PN Sierra Nevada y La Culata mantiene 135 microempresas turísticas familiares con 1.256 beneficiarios directos e indirectos en 28 comunidades 2. De más está decir que los visitantes a los parques nacionales acuden precisamente a disfrutar su biodiversidad, sus paisajes y la interacción con las comunidades.

Quisiera destacar el papel fundamental de los PN y MN para el resguardo de nuestra cultura, historia y tradiciones. Se estima que más de 95% del territorio habitado por las 34 etnias venezolanas está ubicado dentro de áreas naturales protegidas 1. Asimismo, en el PN San Esteban hay al menos 26 yacimientos de petroglifos. El MN María Lionza es el epicentro de los ritos que rodean a este importante personaje mítico-religioso. La hacienda La Elvira en el PN Guatopo y la Casona de Los Venados en el PN Guarairarepano nos brindan una ventana hacia las prácticas de comercio de café y cacao de tiempos pasados. Los PN y MN resguardan a éstos y muchos otros testigos de prácticas humanas firmemente arraigadas en la biodiversidad (2).

¿Cuánto le cuesta al estado los beneficios que obtiene de la biodiversidad en los PN y MN? En el presupuesto nacional de 2014 (3) el aporte a Inparques ascendió a Bs. 281.618.143, equivalente a entre 5,6 y 44,7 millones de dólares, si uno considera las tasas de cambio de Sicad II y el dólar oficial, respectivamente. El presupuesto nacional de 2014 (sólo gastos ordinarios, sin incluir proyectos por endeudamiento u otros créditos presupuestarios) totaliza Bs. 439.870.577.965, entre 8,8 y 69,8 millardos de dólares según las tasas de cambio de Sicad II y el dólar oficial, respectivamente. Por lo tanto, el monto asignado a Inparques corresponde a 0,06 % del total nacional.
Si usamos el dólar oficial como referencia, podemos afirmar que el estado invierte en Inparques aproximadamente 45 millones de dólares al año. A cambio, el parque Nacional Canaima hace un aporte a la economía nacional de 3.295 millones dólares, un retorno superior a 7.300 %. Esos 45 millones de dólares anuales, menos que la décima parte de un punto porcentual del presupuesto nacional de 2014, también generan ahorros por producción hidroeléctrica del mismo orden de magnitud del presupuesto nacional. Es importante destacar que Inparques tiene a su cargo numerosos parques de recreación, por lo que las cifras reales invertidas en PN y MN son menores a las citadas. Y esta es solamente la contribución del PN Canaima. Si consideramos a todos los demás PN y MN, su aporte directo a la economía y el bienestar de los venezolanos sería mucho mayor.

En 2010, la ejecución presupuestaria de Inparques fue de 7,38 dólares por kilómetro cuadrado de territorio protegido (4). En promedio, durante 2007-2008 las agencias de parques nacionales en Sudamérica invirtieron 139 dólares por kilómetro cuadrado (5), 19 veces más que lo invertido en Venezuela en 2010. El principal gasto de Inparques en 2008 fue la protección contra incendios forestales (59,8 %), seguida por mantenimiento y conservación de áreas recreativas (31,8 %) (4). Las gestiones de educación ambiental recibieron 0,1 % del presupuesto de ese año. Del total de 2.105 trabajadores en Inparques, dos terceras partes laboran en oficinas y sólo un tercio es personal de campo (4). Es decir, aproximadamente 700 trabajadores están dedicados directamente al resguardo de las áreas protegidas, mientras que de estos, más o menos la mitad son guardaparques. Por lo tanto, en promedio cada guardaparque debería resguardar unos 429 kilómetros cuadrados, la extensión que ocupan las 22 parroquias del Distrito Capital (6). Muy pocos tienen vehículos, lanchas u otros medios para movilizarse.

Es una realidad objetiva que el resguardo de la biodiversidad es una muy baja prioridad gubernamental. De los 31 Ministerios del Poder Popular, cuatro de ellos – Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Finanzas, Educación, y Trabajo y Seguridad Social (en ese orden) – consumen más de 60 % de los recursos. En 2014, el estado prevé un endeudamiento del orden de 7 millardos de bolívares para la adquisición de armamento de orden público seguridad y defensa, casi cuatro veces el presupuesto ordinario del Ministerio para el Ambiente, que con 1.9 millardos y 0,43 % del total nacional, ocupa el puesto 17 entre los 31 ministerios (3). Desde mediados de 2012, la prensa nacional ha mencionado planes gubernamentales de adquirir 24 aviones de combate que substituyan la flota de F-16. Cada uno de los cazas rusos Sukhoi Su-35, uno de los modelos considerados (7), cuesta entre 52 y 65 millones de dólares (8), más que el presupuesto anual de Inparques en 2014.

El aporte de la biodiversidad al bienestar humano es infinito, pero nuestra inversión en su resguardo es desproporcionadamente baja. Aumentar el presupuesto de Inparques en 19 veces, para lograr una inversión equivalente a otros países en Sudamérica, lo llevaría a Bs. 5.350.744.717, o aproximadamente 1,2 % del presupuesto nacional de 2014. Sería un incremento muy substancial, de eso no hay duda, pero seguiría siendo menos que el endeudamiento previsto para la compra de armas este año. La justificación de dicha inversión podría provenir de la consideración explícita de la contribución de los PN y MN a la economía nacional mediante la implementación de un esquema de contabilidad verde, donde la dependencia de la economía de los recursos naturales quedaría firmemente establecida. En ese contexto, la inversión en Inparques podría terminar representando un ahorro en lugar de un costo, como es el ahorro de petróleo por la producción de hidroelectricidad.

Los PN y MN son sólo la punta del témpano. Venezuela tiene el privilegio de que su biodiversidad nativa también abunda en el resto del territorio. No estoy abogando por monetizar la biodiversidad, sino de valorarla adecuadamente. Entender sus aportes concretos al sistema económico nacional nos permitiría comprender mejor como la falta de inversión en su resguardo de hecho representa un costo muy alto para todos nosotros.



1.    Inparques, Parques Nacionales y Otras Areas Protegidas: Informe Nacional 2007, Venezuela. 2007, Caracas Venezuela: Informe presentado ante el II Congreso Latinoamericano de Parques Nacionales y Otras Areas Protegidas (Bariloche, Argentina, 30 septiembre – 6 octubre, 2007). Dirección de Áreas Naturales Protegidas (ANAPRO), Instituto Nacional de Parques (INPARQUES), Ministerio del Poder Popular para el Ambiente, República Bolivariana de Venezuela.

2.    Cartaya, V., Conservación y Bienestar Humano en Venezuela: El Aporte de las Áreas Protegidas. 2007, Caracas: Síntesis del Informe Final para la Fundación The Nature Conservancy of Venezuela. 54.

3.    ONAPRE, Ley de Presupuesto para el Ejercicio Fiscal 2014. 2013, Disponible en: http://www.ocepre.gov.ve/ (descargado el 16 de mayo de 2014): Oficina Nacional de Presupuesto.
4.    Naveda, J.A., Comunicación personal. 2014.

5.    Bovarnick, A., et al., Financial Sustainability of Protected Areas in Latin America and the Caribbean: Investment Policy Guidance. 2010: United Nations Development Programme (UNDP) and The Nature Conservancy (TNC).

6.    INE, XIV Censo Nacional de Población y Vivienda: Resultados por Entidad Federal y Municipios del Distrito Capital. 2013, Caracas, Venezuela: Gerencia de Censo de Población y Vivienda, Gerencia General de Estadísticas Demográficas,  Instituto Nacional de Estadística (INE). 51.

7.    Colaboradores de Wikipedia, Aviación Militar Bolivariana [en línea] Wikipedia, La enciclopedia libre, 2014: p. [fecha de consulta: 18 de mayo del 2014]. Disponible en <http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Aviaci%C3%B3n_Militar_Bolivariana&oldid=74362242>.

8.    Colaboradores de Wikipedia, Sukhoi Su-35 [en línea]. Wikipedia, La enciclopedia libre, 2014: p. [fecha de consulta: 17 de mayo del 2014]. Disponible en <http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Sukhoi_Su-35&oldid=74408086>.

Jon Paul Rodríguez, Centro de Ecología, Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas
jonpaul@ivic.gob.ve
@jonparod

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lunes, 26 de mayo de 2014

De la historia del día del árbol a la noticia que sueño

Imagen tomada de entornointeligente.com



Ayer se celebró en Venezuela el Día del Árbol. Esta fecha tradicional del calendario de efemérides ambientales de Venezuela, desde que tengo uso de razón, ha venido cargada de fotos con niños plantando arbolitos, de declaraciones políticas pseudo-ambientalistas y este año de explicaciones sobre el origen de la celebración, algunas de ellas equivocadas.

Así que en vez de copiar alguna de las muchas ¿noticias? sobre las actividades realizadas ayer, me parece mejor contar el cuento sobre el origen de la fecha y hacer algunas reflexiones sobre la misma.

Así que vamos primero con la historia:

El "Día del Árbol" en el mundo tiene una historia bastante larga e interesante: El primer lugar donde se celebraron actividades en honor al árbol fue Villanueva de la Sierra una pequeña villa en Extremadura, España, en el cual en  el carnaval de1805 el sacerdote local con el apoyo de las autoridades y vecinos realizaron una "Fiesta del Árbol" en la cual plantaron árboles en conmemoración de la libertad del dominio de Napoleón Bonaparte. Este hito marca la celebración ambientalista más antigua del mundo.

Posteriormente, en abril de 1872 en Nebraska City, Nebraska, EEUU, el periodista y conservacionista J. Sterling Morton inició una celebración llamado "Arbor Day" en el cual promovió la plantación de árboles en toda la región mediante premios y reconocimientos.

El éxito de esa celebración fue tal que diferentes personalidades y autoridades decidieron expandirlo al resto de los EEUU y posteriormente a otros países.

En cada sitio donde la fecha fue acogida se le colocó alguna fecha para su celebración que dependía de diferentes motivos, por ello en 1971 la FAO aprobó la creación del Día Forestal Mundial el 21 de marzo para hacerlo coincidir con el inicio de la primavera boreal y el otoño austral.

En Venezuela en 1905 los conservacionistas de esa época convencieron al gobierno de Cipriano Castro de establecer la "Fiesta del Árbol" en el país. Esta idea fue aprobada y se oficializó por decreto del ejecutivo nacional el 10 de abril de 1905. Posteriormente se mudó para el 15 de mayo y por muchos años se celebró el último domingo de mayo. Más adelante, esta fecha se relacionó con el nombramiento del araguaney y la flor de mayo como árboles y flor nacional respectivamente, hecho que ocurrió el 29 de mayo de 1948. Pero el día del árbol siguió en su fecha tradicional.

Pero el Día del Árbol es mucho más que tomarse la foto con el arbolito en la mano.

El Día del Árbol debería ser la oportunidad más importante del año para unir al país en una acción conjunta de toda la sociedad en función de la necesidad de conservar los bosques del país y promover la reforestación de los sitios donde han sido destruidos estos ecosistemas. Pero más que todo, es el momento para desarrollar campañas educativas que permita que todos los pobladores podamos entender que los bosques son elementos necesarios para nuestro desarrollo. Sin bosques no hay agua, se destruyen los suelos, aumentan los riesgos de inundaciones, derrumbes y deslaves, perdemos enormes cantidades de recursos biológicos asociados a los bosques, aumentan las amenazas asociadas al Cambio Climático Global, nos hacemos más dependientes de la quema de combustibles fósiles para producir electricidad, nuestras ciudades se hacen más inhumanas y menos sostenibles y peor que todo perdemos el derecho humano a tener contacto con la naturaleza y disfrutar de ella.

Sueño con un futuro en el cual luego de un "Día del Árbol" los periódicos no saquen más fotos de funcionarios posando mientras hacen el aguaje de plantar un árbol, y los noticieros no se llenen de declaraciones ambientalistas más falsas que escalera de anime, ni de mucho menos muestren fotos de niños disfrazados con consignas políticas haciendo, sin saber por qué, de extras de una película mala y aburrida.

En ese día que sueño, todos los venezolanos, sin importar ideología, edad, clase social o equipo de beisbol preferido, renovaremos nuestra gratitud, respeto y amor por los árboles, con acciones concretas que llenen este país de nuevos árboles todo el año y todos los años.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Concebidas en Venezuela, adoptadas por el mundo: Listas Rojas de Ecosistemas



Nota previa de Alejandro: Hoy vemos como el talento, el compromiso y el profesionalismo de los venezolanos es reconocido en todo el mundo. Este reconocimiento es una muestra más de como en nuestro país las Organizaciones no Gubernamentales dirigidas a la conservación ambiental han realizado contribuciones muy importantes que es necesario que la sociedad conozca, valore y utilice. La información, propuestas y acciones realizadas son públicas y nos dan una base sólida técnica para desarrollar acciones para abrir caminos hacia nuestro desarrollo sustentable. Felicitaciones y adelante.


Caracas, 21 de mayo de 2014.- El día de hoy, la 83a sesión del Consejo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), reunida en Gland, Suiza, adoptó formalmente las categorías y criterios para la identificación de ecosistemas amenazados y la creación de Listas Rojas de Ecosistemas.

Esta es la culminación de un proceso que se inició, en 2007, con la publicación de un artículo por científicos de Provita y el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), titulado Evaluando el riesgo de extinción en ausencia de datos a nivel de especies: criterios cuantitativos para ecosistemas terrestres. Los resultados de esta investigación sirvieron para sustentar una resolución aprobada, en 2008, por el Congreso Mundial de la Naturaleza (Barcelona, España), llamando al inicio del proceso para crear las categorías y criterios de ecosistemas. Desde 2009, Jon Paul Rodríguez, Presidente de Provita e Investigador Titular en el IVIC, ha coordinado el grupo de trabajo de la Lista Roja de UICN.

“Es un hecho muy significativo,” comentó el Dr. Rodríguez, “no sólo porque estamos frente a una nueva herramienta para la conservación de la biodiversidad, sino también porque hay pocos ejemplos donde una técnica concebida en un país en desarrollo se convierte en el estándar global”.

Franklin Rojas-Suárez, Director Ejecutivo de Provita, explica que la creación de listas rojas ha sido una actividad fundamental del quehacer de Provita, desde su fundación, hace 26 años. “En 1995 publicamos el primer libro rojo de la fauna del país, en 2003 apoyamos a la Fundación Instituto Botánico de Venezuela con la edición del libro rojo de la flora y en 2010 completamos la trilogía con el libro rojo de los ecosistemas terrestres,” señaló Rojas-Suárez, quien es coautor de los Libros Rojos de La Fauna Venezolana y de los Ecosistemas Terrestres de Venezuela. “Actualmente estamos trabajando en la cuarta edición del Libro Rojo de la Fauna Venezolana, que estará disponible en noviembre de este año gracias al apoyo de la Fundación Empresas Polar.”

“Las listas rojas juegan un papel fundamental en el diseño de políticas públicas para la conservación biológica,” destacó la Dra. Kathryn M. Rodríguez-Clark, Investigadora del IVIC y coautora del artículo original de 2007. “Contienen información científica actualizada y de calidad, que sirve de insumo para discusiones con todos los actores involucrados. Naturalmente, no son la única fuente válida de datos o conocimientos para identificar prioridades, pero tienen mucho que aportar.”

La publicación de la Lista Roja de Los Ecosistemas de América, la primera aplicación continental de las categorías y criterios adoptados por el Consejo de UICN, se espera a mediados de 2015. “Provita es responsable de la coordinación técnica de la elaboración de esta lista, donde además se contemplan análisis a nivel nacional en Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Paraguay, Perú y Venezuela,” indicó la Dra. María A. Oliveira-Miranda, coordinadora del proyecto de Alaska a la Patagonia: Lista Roja de los Ecosistemas Continentales de América.



Provita es una Asociación Civil sin fines de lucro fundada en febrero de 1987, cuya misión es la conservación del ambiente en su sentido más amplio, con énfasis en especies y ambientes amenazados. Combina para ello varios campos del conocimiento en la búsqueda de soluciones integrales. Para alcanzar la misión, poseemos un modelo de trabajo integral y novedoso, que se traduce en proyectos equilibrados con las prioridades nacionales que persiguen resultados concretos. Un modelo, en el cual el ser humano es incluido y se considera la solución de los problemas ambientales. Nuestra estrategia consiste en armonizar la conservación con el desarrollo, y procurar soluciones basadas en la ciencia y tecnologías más actuales.


Más información:

Provita: http://www.provita.org.ve/
Lista Roja de Ecosistemas de UICN: http://www.iucnredlistofecosystems.org/es/

martes, 20 de mayo de 2014

Unefm ofrece gratuitamente diplomado de Conservación, Manejo y Restauración Del Ecosistema Manglar

Imagen tomada de: http://tuplanetavital.org


Nota previa de Alejandro: Estas son las noticias ambientales que queremos conseguir diariamente, en las cuales las instituciones, organizaciones, universidades y Organizaciones sociales se unen para trabajar en mejorar el futuro de todos. Felicitaciones a la UNEFM y gracias al Prof. Ricardo Bitter por la noticia. Las negritas en la noticia las puse yo.


Redacción Web: El ambientalista Henderson Colina, representante de la Asociación Ecológica para la preservación Ambiental y Redmanglar internacional, notificó que gracias al apoyo de la Universidad Experimental Francisco de Miranda (UNEFM), se dará inicio al primer diplomado en conservación, manejo y restauración del ecosistema manglar.

Colina detalló que se trata de un estudio de segundo nivel, que permite a las comunidades formarse en el tema de la conservación de manglares en Venezuela, los cuales describió como un pulmón vegetal. El diplomado tiene una modalidad presencial y una virtual, a través de conferencias internacionales, las cuales se asiste vía internet.

 Asimismo, el ambientalista informó que realizarán cuatro grandes conferencias nacionales en distintas localidades del estado Falcón, con la presencia de prestigiosos investigadores de las distintas universidades del país.

“Hoy comenzamos con la científica Miriam Díaz de Arends, científica de la UNEFM, experta en cambios climáticos, quien realizó estudios de segundo nivel en la universidad de Cambridge, en Inglaterra”, informó Colina, y acotó que se estarían tratando temas relacionados a la dinámica del manglar y su importancia para las comunidades.

“La gente se queda impresionada, porque este diplomado es gratuito, que no es excluyente porque incorporamos a doce periodistas que van a cursar estos estudios”, dijo Colina, al tiempo que extendía una invitación a los periodistas para que participen en esta iniciativa ecológica.

Resaltó que con este logro se reciben a las nuevas autoridades de la Unefm, ya que en esta iniciativa participan profesionales provenientes de  5 países de Latinoamérica.

José Villalobos

martes, 21 de enero de 2014

Los Roques y La Tortuga resienten expansión del turismo

Fuente El Nacional

Expertos coinciden en que el desarrollo de construcciones y el aumento de visitantes tendrá impacto negativo

MAOLIS CASTRO 20 DE ENERO 2014 - 12:01 AM


En el consejo comunal Gran Roque pueden considerarse privilegiados por haber visto el proyecto de ampliación de la pista de aterrizaje del archipiélago. “Al principio iban a ser 1.200 metros, pero fue reducido a 80 o 100. Nos dijeron que podrían volar aviones con mayor capacidad de pasajeros, posiblemente de las aerolíneas Conviasa y Avior. Los trabajos iban a comenzar este mes”, contó Magaly Fabián, miembro de la organización.

La obra forma parte de varios proyectos para aumentar el ingreso de turistas al Parque Nacional Los Roques y en la isla La Tortuga. A Cristina Vaamonde, directora de la ONG Una Montaña de Gente, le preocupa que no se consideren las consecuencias negativas que pudiesen tener las nuevas construcciones: “Eso podría ir en contra de la normativa legal, específicamente de la Constitución, porque todo criterio de crecimiento y desarrollo está supeditado a la sostenibilidad ambiental. En el caso de la ampliación de la pista de aterrizaje del Gran Roque, que se hará sin haber sido consultado públicamente, seguramente se movilizarán materiales y maquinarias. También aumentará la circulación de personas y, posiblemente, habrá más contaminación”.

El permiso para ampliar la pista de aterrizaje fue concedido por el Instituto Nacional de Parques. “Tenemos conocimiento de que pretenden construir un terraplén al norte de la pista. El plan, que se mantiene oculto, afectaría los manglares y otras especies. No estamos de acuerdo con lo hecho por la directiva”, denunció Marlene Sifontes, secretaria de organización del Sindicato Unitario Nacional de Inparques.

El proyecto recibió una inyección de recursos el 2 de mayo de 2012. El Ejecutivo nacional aprobó en consejo de ministros 900 millones de bolívares para la Jefatura de Gobierno del Territorio Insular Francisco de Miranda. El monto se destinó, además de la ampliación de la pista de aterrizaje, a la construcción de un terminal aéreo, la adecuación de la planta procesadora de desechos sólidos, la compra de plantas eléctricas, la edificación de muelles, la rehabilitación de escuelas, entre otros proyectos, informó en aquel entonces Elías Jaua, que se desempeñaba como vicepresidente de la República, a Venezolana de Televisión.    

Magaly Fabián, que además regenta una posada, expresa que se siente satisfecha con los planes: “Eso traerá mejoras para los habitantes de Los Roques. Se piensa construir, adicionalmente, un liceo y una universidad. Eso evitaría viajar fuera del archipiélago para estudiar”.

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Especialistas cuestionan versión oficial sobre mortandad de peces

Fuente. El Nacional

Javier Valera, director de Diversidad Biológica, señaló que las especies pudieron ser afectadas por desequilibrios en el vórtice polar.

MAOLIS CASTRO

21 DE ENERO 2014 - 12:01 AM

Aún son desconocidas las causas de la muerte de sardinas y caballas en playa Mansa, en Naiguatá. Javier Valera, director de Diversidad Biológica del Ministerio del Ambiente, aseguró ayer en la mañana, en entrevista a Venezolana de Televisión, que el desequilibrio del vórtice polar, que desde hace un mes ha generado olas de frío al norte del planeta, pudo influir en la mortandad. “Este patrón ha venido dándose en los últimos años por el efecto del cambio climático”, explicó.

Los estudios, apenas, se iniciaron esta semana para determinar el motivo de las muertes. Para el biólogo Antonio Machado Allison, miembro de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales y especialista en peces, son pocas las probabilidades de que estas especies hayan sucumbido ante el vórtice. “Si obedeciera a eso: ¿por qué no se registró en el resto de las costas venezolanas? Igualmente, tendríamos que preguntarnos por qué solo murieron peces pequeños y no tiburones”, reflexionó.

Tóxicos. La situación no es inédita. Machado recuerda que en varias ocasiones se han registrado muertes masivas de peces en los litorales de los estados Vargas y Miranda. “No sucede todo el tiempo, pero tampoco es extraño. El problema está en que nunca se cuenta con estudios o, por lo menos, no se dan a conocer sobre las causas de esas muertes para solventarlas. Los peces pudieron sucumbir por muchos motivos: ingirieron algún tóxico, bajas temperaturas del agua o, quizás, la combinación de los anteriores. Sin embargo, son hipótesis; todo debería reflejarse en las investigaciones, que deben practicarse con rapidez o antes de que se descompongan esas especies”, detalló.

Alejandro Álvarez, director de la red de Organizaciones Ambientales de Venezuela, considera que la llegada de corrientes de aguas gélidas a las costas venezolanas es difícil. “Si el fenómeno fuese producto del vórtice, por qué no sucedió en Cuba o países más cercanos al norte de América”, se preguntó.

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Cuestionan que cambio climático haya matado a peces en Vargas


Fuente: El Universal


DANIEL GONZÁLEZ CAPPA | EL UNIVERSAL
ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
martes 21 de enero de 2014 12:00 AM

El Ministerio del Ambiente (Minamb) debe realizar más evaluaciones que aseveren que la mortandad de los peces aparecidos en el Litoral Central haya sido producto del cambio climático y no de contaminantes, indicaron varios biólogos y ambientalistas.

Ello en referencia a las declaraciones de voceros oficiales, que alegaron que el fenómeno habría sido por el desequilibrio climático, lo que habría generado un cambio en las temperaturas del Caribe, descartando así la contaminación.

Fue el pasado sábado cuando playa Mansa de Naiguatá amaneció con una "alfombra" de sardinas que cubría parte de la franja de arena próxima a la orilla.

"Independientemente del cambio climático, Naiguatá tienen altos niveles de contaminación", alegó Juan Carlos Fernández, de la Fundación Caribe Sur.

Aseguró que los vecinos han denunciado malos olores y presencia de desechos, motivado principalmente por aguas servidas. "Esa zona (Naiguatá) está altamente contaminada desde hace décadas y se ha acentuado notablemente entre los últimos cinco y diez años", aseveró el ambientalista.

Diego Díaz, presidente de la organización Vitalis y jefe de Estudios Ambientales de la Universidad Metropolitana, cuestionó, por su parte, que las temperaturas hayan afectado a una única especie en una zona específica. "Un cambio global tiene consecuencias globales y no en un solo lugar. Este hecho fue muy específico, afectando solo a las sardinas. ¿Quiere decir que las temperaturas no afectaron a otras especies?", se preguntó el vocero.

Fernández indicó que es difícil concluir que el detonante de los cientos de miles de peces muertos haya sido el cambio climático sin las pruebas pertinentes y que pudo haberse tratado de una combinación de factores. "No hay mediciones ambientales", dijo.

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