viernes, 6 de septiembre de 2019

Alertan sobre ingreso de presuntos militares al cerro Roraima en la Gran Sabana


Foto: elpitazo.net

Debido al bloqueo que tiene el portal El Pitazo en Venezuela reproduzco el contenido por su importancia como noticia y gravedad de los hechos. Esta forma de destrucción intencionada de nuestro patrimonio ambiental y cultural debe ser detenido.  Todos debemos decir #NoAlArcoMinero

El enlace a la fuente original puede conseguirlo aquí

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Alertan sobre ingreso de presuntos militares al cerro Roraima en la Gran Sabana


Por Glorimar Fernández  - 5 septiembre, 2019

Los indígenas pemones están vigilantes ante cualquier exploración minera que pueda producirse en este tepuy, reconocido como una de las reservas naturales más antiguas e importantes del planeta


Indígenas pemones alertaron que sujetos que se identificaron como militares ingresaron al monte Roraima la noche de este miércoles 4 de septiembre. Temen que su presencia en esta zona se deba a una exploración con fines mineros.

Los nativos de la Gran Sabana custodian la mayoría de este tipo de reservas naturales; esta montaña en forma de meseta es especialmente reconocida como una de las formaciones geológicas más antiguas del planeta.

Según lo detalló uno de los indígenas, que lideró la resistencia que sostuvieron para evitar el ingreso de colectivos armados a la Gran Sabana el pasado 23 de febrero, el grupo de hombres iba distribuido en cuatro camionetas modelo Toyota FJ, cada una con una moto de cuatro ruedas en el cajón.

Se identificaron como militares, a pesar que iban de civil, e ingresaron la noche del miércoles al cerro Roraima. Regresaron este jueves 5 de septiembre en la mañana.

“La guerrilla ha estado destrozando la Amazonía; es por ello que seguimos pendientes y alertas, porque tememos que pueda venir otra intromisión como la de febrero, que ocasionó una masacre contra nuestro pueblo. El peligro sigue latente; no hay autoridad en Santa Elena, solo quedan los indígenas, que no pueden hacer nada”, declaró el líder pemón, quien se encuentra exiliado en Brasil tras ser perseguido y amenazado de muerte.

Agregó que los propios indígenas investigan la actuación de estos presuntos funcionarios para luego continuar realizando las alertas.

Un lugar al que se le debe extrema protección

Los guardianes de la Gran Sabana son conscientes de cada una de las riquezas que se esconden en esta zona.

Los pemones reconocen la importancia de los tepuyes, incluyendo el Roraima, tanto por ser lugares que encierran misticismo como por las reservas de agua, minerales y animales que allí reposan. Es por ello que este ingreso en medio de las denuncias de desastre ambiental y presencia del ELN en el arco minero los hizo encender las alarmas.

sábado, 15 de junio de 2019

Respuesta al Dr. Carlos Méndez Carlos Méndez Coordinador general del INGEI Venezuela 2017 Jefe del laboratorio de Ecosistemas y Cambio Global IVIC





Estimado Dr. Méndez,

Debido a que el Blog no me que quiere dejar contestar a su respuesta a mi anterior artículo que usted tuvo a bien hacerme en la sección de comentarios y debido a la importancia y valor que le veo a este intercambio de ideas, lo coloco en este sitio.

En primer lugar, celebro la posibilidad de conversar y conocer los argumentos e información que me ha enviado al Blog, escritos además de manera sumamente precisa y rigurosa. Asimismo agradezco profundamente que haya tenido el tiempo y voluntad de hacérmelos llegar.

Por otra parte, me gustaría precisar algunos aspectos en relación, no a la información científica suministrada por usted en el comentario que me hizo llegar, ya que como digo en la misma entrada de mi blog, no tengo las competencias técnicas para analizarlas, sino al uso y divulgación de información científica compleja con fines educativos.

Comienzo indicando que es un consenso general entre los promotores de la gobernanza del cambio climático y profesionales relacionados con la educación y la concientización pública, que para poder avanzar hacia los cambios culturales, políticos, sociales y económicos necesarios para desacelerar la emisión de GEI y disminuir las vulnerabilidades de la población frente a los cambios no evitables, es necesario fortalecer las capacidades de la población en términos de su formación, educación y habilidades para la participación activa en el desarrollo de comportamientos, cultura y procesos económicos, así como en la creación y adopción de medidas de adaptación locales.

Esta idea está claramente establecida en el artículo 6 de la CMNUC y el Plan de Trabajo de Doha y sus desarrollos posteriores. Asimismo, las implicaciones, avances y obstáculos para lograr este propósito están sólidamente establecidos en un corpus de conocimiento científico creciente que si en algún momento siente la necesidad de revisar le podré enviar algunos de los trabajos más representativos.

En este proceso, un obstáculo importante para la realización de este trabajo, es la complejidad inherente a la ciencia del cambio climático, incluyendo sus procesos de investigación, los resultados de los mismos y sus interpretaciones con fines de toma de decisiones políticas.

En tal sentido, los psicólogos que estudian los procesos sociales de percepción del cambio climático han identificado como una de las barreras que obstaculizan la aceptación del público al apoyo a las políticas de gestión del cambio climático y su incorporación a procesos locales de adaptación al CC es la sensación de "lejanía" e incomprensión que perciben en relación con las advertencias y recomendaciones provenientes del mundo académico.

Por ello, toda acción dirigida a cerrar esta brecha y avanzar en el sentido de una ciudadanía formada debe ser bienvenida y fortalecida.

Es justo en este punto donde he argumentado en el blog, quizás de manera poco rigurosa en los términos que usted correctamente me ha señalado, pero, y ello es muy conocido por una persona con la solvencia científica suya: El uso de datos aislados y su interpretación sin un análisis crítico de los mismos puede llevar a falacias y sesgos cognitivos y políticos. 

Para darme a entender: Una temperatura máxima registrada en un día de 40° grados centígrados puede ser percibida como muy alta, pero si no conocemos los patrones e historia climática del sitio, y su relación con otras medidas tomadas en otros lugares, este dato no tiene ningún valor, tampoco puede ser utilizado con fines de sacar conclusiones sobre los cambios y variabilidad climática existente en una localidad particular y mucho menos para valorar la adecuación de alguna medida de mitigación al CC.

Este problema es aún más grave cuando para interpretar los datos suministrados es necesario un conocimiento técnico avanzado, tal como es el caso presente.

Por otra parte, cuando se realizan procesos de popularización de la ciencia resulta necesario colocar la información técnica de tal manera que pueda ser comprendida por las personas a los cuales va dirigida la acción educativa, pero la banalización y re-simplificación de esta información puede ser contraproducente para los objetivos de formación y comunicación y puede ser usado con fines políticos sesgados. Esto ocurre cuando se omiten datos o se presentan desconectados de tal manera de generar algún tipo de percepción en los receptores de la información.

De nuevo insisto, este no es un cuestionamiento a los datos utilizados (aunque pudiera uno interrogarse sobre la validez actual de datos del 2010, su interpretación en relación con los valores medidos en otros países o por  qué los datos del Banco Mundial si fueron válidos para su uso en el contexto del NDC presentado por Venezuela en la COP21) ni mucho menos es una crítica a la loable intención de hacer divulgación científica, sino del uso inadecuado de herramientas comunicacionales con fines educativos. Ello puede tener como consecuencia que se generen percepciones sobre nuestra situación en términos de acción climática que son muy lejanas a nuestra realidad actual y por ello aumente la actual pasividad tanto ciudadana como gubernamental en términos de la acción y la justicia climática.

Finalmente, este intercambio de ideas que siento muy útil, al menos para mí, me refuerza la idea de la necesidad de trabajar mucho más intensamente en la construcción de puentes entre la comunidad académica y el resto de los actores sociales, así como la necesidad de romper definitivamente con las actuales barreras existentes en Venezuela para trabajar todos juntos por el fortalecimiento de la población venezolana frente a los enormes peligros que implica el cambio climático sobre la población venezolana y al aumento grave de la vulnerabilidad de la población frente a esa situación.

Muchísimas gracias por su atención y los muy valiosos datos aportados.

sábado, 1 de junio de 2019

Infografías, data y cambio climático


Tomado de IVIC_Oficial en Instagram


Lo bueno, lo malo y lo feo de las infografías

El Laboratorio de Ecosistemas y Cambio Global del IVIC elaboró ​una infografía basada en los resultados presentados en el 2017 en la Segunda Comunicación Nacional sobre Cambio Climático ante la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

(Para ver la infografía disponible en Instagram marque aquí)​​

Para nada me siento en la capacidad para evaluar e interpretar los elementos técnicos y datos presentados en esta infografía, por lo que si estoy equivocado en mi análisis por favor avísenme y corregiré cualquier error que haya cometido, con las disculpas correspondientes.

En cualquier caso, me llaman la atención algunas cifras que aparecen en la infografía:

El dato de la cantidad de emisiones de CO2per cápita​ presentado en la misma es de 8,44 t C​O2 eq ​(datos del 2010) Por su parte, el valor reportado para el 2014 en la página web del Banco Mundial ​a su vez tomadas de la ​División de Ciencias Ambientales del Laboratorio Nacional de Oak Ridge (Tennessee, Estados Unidos)​ ​es de ​6,0 t​​ CO2 eq​.

Si ambos datos son correctos, deberíamos alegrarnos mucho y festejar el ser el país que mayor contribuciones ha realizado en materia de mitigación del cambio climático con una reducción de casi el 30% de nuestras emisiones en sólo cuatro años.

De nuevo, tomando como ciertos esos datos, ello nos llevaría a preguntar cómo se produjo esa reducción, si aún no se han iniciado los procesos de mitigación previstos en el Compromiso de País entregado al final de la COP21 en el 2015 en París. De hecho, sí estas cifras fueran corroboradas, sería una información aún más dramática sobre lo que ha venido ocurriendo en la economía nacional, que la mostrada recientemente por el Banco Central de Venezuela.

Por otra parte, en la infografía aparece que Venezuela emite un 0,49% de las emisiones globales, dato que se resalta con un truco gráfico donde aparece el país representado con un ícono muy pequeño frente a otros países. Pero lo que no se dice, es que es similar al de México (0,53%) y Holanda (0,51%), países con economías mucho mayores (y sanas) que las venezolanas​ y un valor muchísimo mayor al de Colombia y Chile (0,22%)​.​

​Adicionalmente, me parece aún más importante que la infografía hace énfasis en la data numérica de nuestras contribuciones al cambio climático, pero no intenta hacer ningún análisis, ni siquiera superficial, de las causas subyacentes a  nuestras contribuciones al efecto invernadero,

De esta manera, se esconde bajo la alfombra el hecho de que somos un país que genera una gran cantidad de gas metano (​​58.20 M t ​) similar a las generadas por el Reino Unido y Alemania. Eso es importante si tomamos en cuenta que el metano tiene un potencial de absorción de calor superior al dióxido de carbono.

Asimismo, el texto acompañante a la infografía nos informa de manera muy didáctica que los árboles son mucho más que elementos decorativos y generadores de sombra, sino que adicionalmente, pueden tener una gran importancia como sumideros de dióxido de carbono. Pero ni por lejos se asoma la idea de que Venezuela tiene tasas de deforestación muy altas y crecientes, y menos que la minería de depredación que se ha promovido desde el gobierno en los últimos años está afectando de manera grave la capacidad futura del bosque amazónico de ser el principal sumidero de dióxido de carbono del mundo.

Pero al fin de cuentas, cuál es el valor para los venezolanos de vanagloriarnos de que emitimos un  poco menos dióxido de carbono, cuando sabemos que sin importar cuanta cantidad de gases de efecto invernadero emitamos, los efectos de la crisis climática nos van a afectar de todas maneras y no estamos haciendo nada para evitarlo.

Y eso sí es demostrable: A 10 años de haber sido promulgada la Ley de Gestión Integral de Riesgos Socionaturales y Tecnológicos que establece la elaboración del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático no se conoce de ningún avance en  la creación de este Plan. Asimismo, en vez de disminuir nuestras vulnerabilidades frente a los cambios negativos que generará el calentamiento global, nos hacemos cada vez más vulnerables como consecuencia de la crisis humanitaria compleja que está destruyendo el país.

“Hay verdades, medias verdades, mentiras y estadísticas”

Algunas personas atribuyen esta cita a Sir Winston Churchill, primer ministro británico durante la Segunda Guerra Mundial. También se le atribuye la frase: “Las estadísticas son como un bikini, muestran datos interesantes pero esconden lo realmente importante”.

¿Qué pensaría este personaje de las infografías si las hubiese conocido?



miércoles, 2 de enero de 2019

No estamos haciendo lo suficiente


Imagen tomada de el Correo del Caroní


Al inicio de este nuevo año un grupo de diarios latinoamericanos publicaron un llamado urgente al periodismo latinoamericano para unirse en la lucha contra las amenazas al medioambiente con énfasis en la amenaza del cambio climático.

Este llamado en forma de editorial representa un paso extraordinario y necesario de los medios de comunicación para actuar en favor del ambiente y los derechos humanos ambientales de todos los ciudadanos del mundo.

Asimismo, esta acción es muy importante para los venezolanos ya que la grave crisis ambiental que estamos sufriendo, desde la crisis de agua, hasta la devastación y saqueo ecocida de nuestros recursos naturales son ya una parte importante de la crisis humanitaria compleja que asola al pueblo venezolano.

Un aspecto muy alentador de este llamado es que en el participan cuatro medios de comunicación Venezolanos: Correo del Caroní, Tal Cual Digital, Runrun y El Pitazo, lo que representa un enorme potencial para el crecimiento del periodismo y la divulgación ambiental en Venezuela.

Desde Clima21 subscribimos totalmente este llamado y lo hacemos nuestro y nos comprometemos a seguir aportando a esta causa que es la de todos los pobladores de la Tierra. Esto último lo decimos en la convicción de como lo expresó el activista de los derechos ambientales y del pueblo ogoni  Ken Saro-Wiwa "El medio ambiente es el primer derecho de la humanidad".

Asimismo, hacemos un llamado a otros medios, periodistas y divulgadores ambientales a unirse a esta campaña y comenzar a realizar mayores esfuerzos por documentar, divulgar y denunciar las violaciones a los derechos humanos ambientales de los venezolanos, como apoyo al esfuerzo de reconocer las situaciones que serán parte de la necesaria ayuda humanitaria internacional, así como comenzar a definir los aspectos prioritarios para la reconstrucción nacional.

A continuación el editorial publicado:


EDITORIAL


No estamos haciendo lo suficiente


Donde sea que miremos hoy en el mundo hay señales del desastre ambiental. En la atmósfera: hemos depositado millones de toneladas de CO2 que están generando un calentamiento de la temperatura promedio global y que podría superar el umbral de los 2 grados a fines de este siglo. En los océanos, ese exceso de dióxido de carbono, está incrementando la acidez de las aguas y destruyendo los arrecifes de coral, poniendo en riesgo su existencia. En estos mismos mares flota para nuestra vergüenza una isla de plástico tres veces el tamaño de Francia, y también de ellos la industria pesquera extrae todos los días toneladas de especies marinas.

El impacto del hombre y la extracción de recursos continúan en tierra. A los bosques los estamos destruyendo a un ritmo en el que, al hacerlo, liberamos aún más CO2 a la atmósfera del planeta, alteramos los patrones de lluvia, reducimos la biodiversidad, acorralamos a pueblos indígenas que habitan esos territorios hace siglos y, al mismo tiempo, borramos para siempre especies de plantas y animales que ni la ciencia ha tenido tiempo de observar y conocer. En la Amazonía, las mafias criminales envenenan con toneladas de mercurio los ríos para extraer el oro que termina alimentando las refinerías de Europa, Asia y Estados Unidos.

Nuestra especie está destruyendo árboles y animales antes de que siquiera podamos descubrirlos y maravillarnos ante ellos. Los insectos, el principio de la cadena alimenticia de muchos seres vivos, están esfumándose con consecuencias aterradoras.

 
Red de medios latinoamericanos

La propuesta surgió durante el II Encuentro Internacional de Periodismo Investigar desde la ciencia, organizado por Ojo-Publico.com en Bogotá, en octubre de 2018 y que, desde su primera edición, en la Amazonía Peruana, reúne a periodistas, investigadores y científicos comprometidos en la investigación y la generación de evidencia en temas urgentes como el cambio climático, la deforestación y los crímenes ambientales en la Amazonía.

La difusión de este editorial el 1 de enero cobra vigencia en un contexto difícil para América Latina. Hoy asume la presidencia de Brasil, Jair Bolsonaro, político cuyo equipo de gobierno ha cuestionado la existencia del cambio climático y anunciado una serie de reformas y obras que podría poner en grave riesgo a la Amazonía.

Esta publicación conjunta forma parte del proyecto de una red de medios latinoamericanos aliados para realizar investigaciones transfronterizas sobre temas ambientales. En el 2018, este grupo de medios realizó, liderados por Ojo-Publico.com y Mongabay Latam, la investigación transnacional Madera Sucia, una serie de reportajes que reveló el mecanismo detrás del tráfico global de madera amazónica.

Según la Agencia Internacional de Energía, desde 1990 el uso de combustibles fósiles ha aumentado. Aunque la producción de petróleo creció a un ritmo más lento entre 1990 y 2017, la producción de carbón se duplicó en el mismo periodo sobre todo en China. Incluso, las inversiones en energía limpia se han realizado con una racionalidad puramente económica y bajo un manto de corrupción. Un estudio publicado en 2017 en la revista científica Plos One, pronostica que la construcción de solo seis represas podría cambiar el ciclo de vida de la cuenca amazónica. Estamos provocando un apocalipsis del que más temprano que tarde seremos víctimas.

El naturalista británico David Attenborough (Inglaterra, 1926) sintetiza este panorama de forma clara: ha dicho y repetido de la forma más clara posible: “En este momento nos enfrentamos a un desastre hecho por el hombre a escala global, nuestra mayor amenaza en miles de años es el cambio climático. Si no actuamos, el colapso de nuestras civilizaciones y la extinción de gran parte del mundo natural está en el horizonte”.

27 medios de América Latina llaman a reforzar cobertura periodística de temas ambientales y sostenibilidad

El último informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), publicado en octubre de 2018, nos advierte que el desastre es inminente si es que hoy no hacemos algo. El documento elaborado por el grupo de científicos más importante del mundo tiene mensajes para todos, gobernantes y hasta el último ciudadano de a pie: cada pequeño aumento de la temperatura importa, cada año importa, cada decisión que tomemos tendrá consecuencias en el futuro cercano. Tenemos menos de 10 años para detener la intensidad actual con la que emitimos gases en la atmósfera. Ya no valen mucho más los diagnósticos. Hasta de cifras e informes está saturado el planeta. Es tiempo de actuar desde la evidencia.

Pero cada ser humano sobre el planeta tiene también una responsabilidad. Mientras un joven holandés ideó un método para recolectar el plástico del océano, decenas de ambientalistas y líderes indígenas dan su vida todos los años por la protección de bosques y otros recursos naturales a lo largo y ancho del mundo. Algunos empresarios renuevan la esperanza subvirtiendo la forma tradicional de hacer negocios para integrar la naturaleza en sus cuentas y balances. En laboratorios se reinventan las formas de producir energía, desde la fusión nuclear que imita la potencia del sol, hasta paneles solares de última generación, motores de hidrógeno. También vemos renacer costumbres sencillas y pérdidas como el uso de fibras naturales para reemplazar materiales no biodegradables.

El periodismo no es un oficio aislado a esta responsabilidad. Los periodistas de todo el continente tenemos un compromiso profundo para entender desde la ciencia que el planeta entero debe transitar hacia un modelo de crecimiento y desarrollo diferente. Un cambio que sin duda estará atravesado por conflictos, pero también de nuevas esperanzas y oportunidades. Detrás de las migraciones masivas que todos los días aparecen en nuestras páginas y pantallas, detrás de las protestas de los chalecos amarillos en París y el rimbombante negacionismo de algunos líderes globales parece estar el mismo fenómeno: una sociedad global acomodándose ante el más grande desafío que ha encarado desde que los primeros hombres aparecieron en África hace 300 mil años.

El compromiso del periodismo con este momento es histórico. Es necesario interpelarnos y preguntarnos si realmente estamos haciendo lo suficiente. Como nunca antes en la historia, contamos con las mejores herramientas para comunicar información a una escala global y a velocidades tan rápidas como la de un haz de luz. Llegó la hora de actuar, y el periodismo debe ser capaz de hacer viajar a esa velocidad las soluciones y acciones que se necesitan para detener la catástrofe de la que ya estamos advertidos. El tiempo se acaba.

Medios que suscriben

Ojo-Publico.com (Perú), InfoAmazonia (Brasil), Mongabay Latam, El Espectador (Colombia), Semana Sostenible, Cuestión Pública (Colombia), Distintas Latitudes, Lado B (México), El Surtidor (Paraguay), El Deber (Bolivia), Correo del Caroní (Venezuela), GK (Ecuador), La Mula (Perú), El Desconcierto (Chile), Onda Local (Nicaragua), Actualidad Ambiental (Perú), Wayka (Perú), Red de periodistas de a pie (México), Zona Docs (México), Trinchera (México), Raíchali (México), Claves 21 (Argentina), Runrunes, El Pitazo.com, TalCualDigital (Venezuela), Red Ambiental de Información (Bolivia), Connecta

jueves, 20 de diciembre de 2018

Resultados de la COP24: Pocos logros globales y muchas dudas venezolanas


Riesgo Climático por país Tomado de: forajidosdelanetwar.wordpress.com


Comparto el enlace a la nota de prensa publicado por la oficina de prensa del Secretariado de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (UNFCC por sus siglas en inglés) titulada "Se abre una nueva era para la acción mundial sobre el clima bajo el Acuerdo de París" mediante la cual resumen el principal acuerdo alcanzado por los países parte de la UNFCC en la recién finalizada región de las Partes 24 (COP24) realizada en Katowice Polonia.

En esta reunión cumbre representantes de 197 países, luego de muy largas y difíciles negociaciones, lograron aprobar un documento denominado "libro de reglas" que define los procedimientos y mecanismos de comunicación y transparencia necesarios para poner en práctica los objetivos establecidos por el Acuerdo de París.

Este documento establece las reglas para que los países informen sobre los avances nacionales en el logro de los objetivos de mitigación y adaptación al cambio climático que se comprometieron a alcanzar durante la COP19 en París, a través de los documentos conocidos como contribuciones determinadas nacionales (NDC) Asimismo define directrices de transparencia para estas comunicaciones, establece nuevos objetivos de financiamiento, así como de transferencia de tecnología entre los países.

El documento final sólo incluye una referencia al informe científico del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) en el cual se exhorta a los países a realizar cambios “urgentes y sin precedentes” para limitar el aumento de la temperatura del planeta a 1,5 grados.

Toda la negociación para llegar a este acuerdo estuvo​ lastrada por los intentos de diversos países, principalmente productores de petróleo y de carbón por imponer una renegociación de los objetivos planteados en el Acuerdo de París y de desconocer los resultados del último informe del IPCC. Ni siquiera el cuestionamiento moral a los negociadores presentes por parte de una niña de quince años logró faciilitar las negociaciones y generar los cambios ambiciosos que exige el informe del IPCC.


¿Y Venezuela?

En el caso de Venezuela la delegación del país funcionó, como de costumbre, a partir de las políticas de Estado de opacidad informativa y uso del cambio climático únicamente como discurso de confrontación política internacional (ahora este últimamente muy desinflado por la pérdida del "encanto" que se vio envuelto el país de ser un "adalid" de la sociedad civil en estas cumbres)

Debido a ello, prácticamente no se divulgó ninguna información sobre la composición de la delegación, ni su posición, más allá de escasas declaraciones emitidas por el ministro de Ecosocialismo en su cuenta de Twitter. Declaraciones estrictamente políticas y que no dieron cuenta de ningún esfuerzo del país por establecer acuerdos y alianzas que permitan alcanzar al país sus objetivos de país en materia de cambio climático.​ Mucho menos, estas personas parecen recordar que fue la delegación venezolana la que abogó para que se incluyera en el preámbulo del Acuerdo de París​ la directa alusión a la relación entre el cambio climático y los derechos humanos y la obligación de las Partes a respetarlos.

Tampoco parece que es preocupación gubernamental el hecho de que el país es cada vez más vulnerable a los efectos negativos del cambio climático (ver la imagen arriba) y que este fenómeno ya comienza a incidir sobre la emergencia humanitaria compleja que está ocurriendo en nuestro país.

Será necesario seguir avanzando en la construcción de capacidades nacionales que permitan asumir las complejas decisiones y acciones referidas al cambio climático en el contexto de una futura transición política nacional.

Por último, deseo a todos los lectores de este Blog a tener la mejor de todas las navidades posibles dentro de nuestro difícil contexto.

sábado, 15 de diciembre de 2018

Noticias de Katowice y su reflejo sobre Venezuela





Recientemente fue publicado en El País de España el artículo "¿Por qué un informe científico puede hacer fracasar la cumbre contra el cambio climático?" escrito por Manuel Planelles.

El mismo nos alerta como los intereses de países como Arabia Saudita y los Estados Unidos pueden no sólo hacer fracasar la COP24 que actualmente se está realizando en Katowice, Polonia, sino incluso hacer perder mucho del esfuerzo logrado con el Acuerdo de París durante la COP21 en el 2015.

En este caso el ataque es aún más peligroso, porque no sólo va dirigido a complicar las negociaciones, sino a poner en duda a toda la base científica del cambio climática resumida en el último informe del IPCC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático por sus siglas en inglés) 

Si estos países tienen éxito en su trabajo de descalificación de la ciencia detrás de los acuerdos climáticos, se verá en peligro toda posible gobernanza que pueda permitir avanzar hacia un mundo en el que podamos superar los retos que nos plantea este fenómeno global.

¿Y a los venezolanos deberían importarnos estas situaciones?

Venezuela es un país muy vulnerable a los efectos negativos derivados del cambio climático. 

Las predicciones existentes sobre este fenómeno basadas en modelos cuantitativos climáticos predicen una disminución de la cantidad de agua caída por precipitación, lo que llevará a aumentar aún más la crisis hídrica existente en el país. 

Igualmente, de forma aparentemente contradictoria, se espera un incremento de fenómenos como tormentas, inundaciones, deslaves y derrumbes catastróficos. 

Otros fenómenos posibles pueden ser la expansión de enfermedades transmitidas por insectos tales como malaria, dengue, zika y otros, a lugares que previamente nunca existieron previamente, así como a la inundación de costas bajas por el aumento del nivel del mar. 

Parece que sí, debería importarnos.

También estos temas deberían ser de nuestra incumbencia debido a que, un dramático reflejo de las políticas de la gestión de Donald Trump contra la ciencia, el gobierno de Venezuela ha venido realizando una campaña de destrucción de la ciencia y las universidades venezolanas, haciendo cada vez más difíciles que los venezolanos podamos tener información científica sobre los efectos del cambio climático en el país, al igual que en la capacidad de nuestro país para formar personal en todas las áreas del saber necesarias para afrontar los retos derivados de este fenómeno.


¿Y el gobierno venezolano está actuando para cumplir con su obligación de protegernos como ciudadanos de estos efectos?

Según el ministro de ecosocialismo "Venezuela está a la vanguardia en la lucha contra el cambio climático", pero ya el gobierno acumula 9 años de retraso en la implementación de la Ley Gestión Integral de Riesgos Socionaturales y Tecnológicos del 2009, que establece la realización de un Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climática. Aún más a pocos meses de finalizar la vigencia del "Plan de la Patria" no se han cumplido ninguno de los objetivos presentes en ese instrumento relacionados con este fenómeno.

Y esa actitud continúa sin cambios. Actualmente el ministro del Poder Popular para el Ecosocialismo, Heryck Rangel presente en la COP24 ha realizado una serie de declaraciones, todas ellas de índole política, sin ninguna consideración de tipo técnico y mucho menos relacionadas con las políticas públicas venezolanas en materia de cambio climático. Aún más, recientemente el gobierno nacional anunció nuevas medidas de protección de los glaciares en el Parque Nacional Sierra Nevada referida a manejo de desechos sólidos y de restricciones al acceso a los mismos por parte de excursionistas sin mencionar para nada las advertencias de que Venezuela puede ser el primer país de la región que puede perder sus glaciares de montaña producto del cambio climático. 

Asimismo, ninguno de los funcionarios del gobierno hablan de los compromisos asumidos por el Estado venezolano con respecto a mitigación y adaptación al cambio climático. Ni mucho menos de los temas "Voldemore" para ese ministerio: deforestación derivada tanto de la minería ilegal, como "legal", así como la quema de gas derivado del petróleo ¿O eso no tiene nada que ver el cambio climático?.

Obviamente sin una respuesta social que nos lleve al cambio de las políticas actuales en este tema a Venezuela no es que le cayó coquito, sino hasta la plaga que no estaba en los textos bíblicos: El cambio climático.

miércoles, 8 de agosto de 2018

Amazonas, inundada de olvido | Héctor Escandell



Imagen tomada de elpitazo.com


Comparto este texto de Héctor Escandell publicado en el portal Punto de Corte, que más que un artículo de prensa es un grito de alerta, desesperación y horror.

El sur de Venezuela está muriendo. No como consecuencia de las crecidas de sus ríos que este año parecen querer borrar tanta desidia y crimen para intentar recomenzar el ciclo de la vida y los caminos de la historia de nuevo. Las inundaciones son únicamente la consecuencia final de una política del abandono. Abandono de la planificación, de la gestión territorial, de la protección ambiental contra los crímenes de la minería y la deforestación, pero principalmente del abandono de todo intento de proteger, respetar y realizar los derechos humanos de las personas que vivimos en Venezuela.

En el fondo, ello parece nacer de un deliberado intento de destrucción y saqueo a una escala que jamás se vivió previamente en Venezuela.

Creo que es necesario mostrar y difundir este horror.

En un futuro debemos construir una Venezuela basada en la democracia, el respeto a los derechos humanos y de la Tierra, la responsabilidad en todos nuestras acciones y el amor por nuestro país. Ese país aún en el sueño, jamás deberá olvidar lo que estamos viviendo para que los que vengan atrás no vuelvan a pasar por esto.

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[CRÓNICAS DE HÉCTOR ESCANDELL] AMAZONAS, INUNDADA DE OLVIDO


Caracas, 6 de agosto de 2018.

Por: Héctor Ignacio Escandell Marcano.
@hescandell 

La inundación y el olvido empezaron mucho antes. Las lluvias apenas muestran la penosa consecuencia.

Los ríos crecen y se llevan todo a su paso. Las casas, los conucos, las escuelas, los sueños, los anhelos y la esperanza de los más olvidados de este país.

Llueve a cantaros y el Orinoco se transforma en lo que es, un océano marrón que cubre la selva y sus misterios. También desnuda la improvisación y la ineptitud de los gobiernos que han pasado por el sur.

Escribir de Puerto Ayacucho es para mí todo un reto. En sus calles -hoy inundadas- pasé la mayor parte de mi vida. En ese pueblito de pocas avenidas y escasos servicios fui verdaderamente feliz. Ahí estudié, me enamoré por primera vez, hice amigos y conocí la magia de la radio. En el Puerto me hice amazonense. Hoy veo su decrépito rostro y me asusto. Lo desconozco casi por completo.

De los años 90 no queda nada o queda muy poco. Los balnearios son inseguros e inalcanzables por la escasez de gasolina. Los otros seis municipios son verdaderos territorios inhóspitos -tierra de mafia y minería-. Ya no hay ni rastro de los automercados pujantes y de los hoteles que evidenciaban la intención de ser un paraíso turístico. De aquella época recuerdo los tres vuelos diarios llenos de turistas deseosos por conocer las maravillas que esconden los cuatro parques nacionales, los diecinueve monumentos naturales, los ríos y el misterio de los pueblos indígenas. Hoy, apenas un vuelo a la semana mantiene la comunicación con Caracas. No hay más.

Hace una semana recorrí los más de 700 kilómetros que separan a Puerto Ayacucho de la capital de la república. La carretera es una evidencia de la destrucción y el olvido, por Guárico se ven las ruinas del ferrocarril, por Apure los hatos desolados, las incontables alcabalas y los deprimidos caseríos que sobreviven a punta de terquedad y arraigo.

Al final de la ruta todavía está “la chalana”, un ferri improvisado a mediados del siglo XX que es la única forma de cruzar desde Puerto Páez (Apure), hasta El Burro (Bolívar). Un planchón oxidado, arrastrado por un barco, sigue siendo el medio transporte para quienes desean llegar al Sur de Venezuela. En el olvido quedó el proyecto de construir un puente que se elevara sobre los ríos Meta y Orinoco.

Después de catorce horas y de admirar la belleza de los llanos en su máxima expresión, llegamos a la capital del estado Amazonas. Sus calles están todas rotas, no hay alumbrado público, no hay señal de celular y mucho menos datos para navegar en internet. En los años 90 al menos había teléfono. Ahora se robaron los cables y la comunicación es privilegio de pocos.

¿Amazonas es Venezuela?

Las últimas lluvias han causado inundaciones dejando a más de diez mil familias damnificadas en Puerto Ayacucho. Barrios viejos y nuevos están bajo las aguas. No hay quién haga nada. La “planificación” urbanística quedó al descubierto. La mediocridad y el populismo hoy están ahogados. Las construcciones en zonas cercanas a los ríos demuestran la piratería de las instituciones del Estado.

En Puerto Ayacucho nada funciona

Mi compañero de viaje estaba sorprendido con la oscurana, los huecos gigantes en la vía y la escasez de todo. “No sé qué mostrarte, no sé para donde llevarte”. Le dije mientras esquivábamos el peligro de la noche por calles desconocidas. En la Plaza Bolívar nadie pasea, los novios ya no se exponen y los vendedores de helados y perros calientes desaparecieron. “Desde que empezaron a matar gente ya nadie sale a la plaza”, me dijo un viejo amigo. Me insinuó que está en marcha una operación limpieza que ha dejado en las esquinas a cientos de personas con un balazo. Todo el mundo sabe quiénes son los autores, pero nadie se atreve a  delatarles.

Las minas del horror

Cuando comencé a preguntar por viejos conocidos la respuesta fue que estaban en las minas. Sacando oro, coltán y otros minerales que parecen sembrados en la espesura de la selva. En el municipio Atabapo -frontera con Colombia-, los campamentos mineros destruyen a diestra y siniestra los bosques y los ríos. Los peces ya están contaminados con mercurio y una mancha amarilla amenaza con matar toda la biodiversidad de la zona. El olvido, la indiferencia y la complicidad amenazan la vida del mal llamado pulmón vegetal del mundo.

En plena selva también se ocultan los horrores de la prostitución, la trata de personas, el sicariato, el contrabando, el narcotráfico, la malaria y el VIH sin tratamiento ni control.

El gobierno insiste con la mentira de la minería ecológica. Eso no existe y Amazonas es una muestra de ello.

Inundados de olvido

Después de casi tres días en Puerto Ayacucho regresé con la tristeza de dejar a mi familia en medio de la nada. Aterrorizado por el deterioro crónico de mi ciudad.

De vuelta a la chalana, el río le había ganado otros varios metros al pueblo de El Burro y hasta el puesto de la Guardia Nacional estaba bajo las aguas. El carro se mojó más que tres días antes. Un día después supe que el paso fue suspendido porque el planchón no tenía donde atracar.

Las miles de personas que hoy están damnificadas son un reflejo de la indolencia y el descuido.

En el camino -entre Puerto Páez y Las Macanillas- solo se escucha la Radio Nacional de Colombia y la radio de la Fuerza Armada Nacional de Colombia. ¿Qué pasó con la soberanía y el patriotismo?, ¿acaso el sur de Apure, Bolívar y Amazonas no son parte de Venezuela?

Como dije antes, escribir sobre Amazonas es un reto muy complicado para mí. Por lo que viví y lo que ahora veo. Las inundaciones de estos días hacen que el lente de las cámaras se posen sobre El Muelle y El Bajo, pero nadie mira más allá. Pocos observan y protestan por la destrucción de la capital más joven de este país.

P.D. La sostenibilidad de este país pasa por el sur. Allá está el agua y el aire. Cuando se acabe el petróleo y el oro los veré pidiendo cacao, mañoco y pescao.

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