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martes, 24 de diciembre de 2019

¿Qué pensaría Jesús esta Navidad de Greta Thunberg?



Tomado de El País de España


Por Juan Arias y publicado en El País de España el 24 de diciembre de 2019

Greta Thumberg, la niña sueca con síntomas de Asperger, que con solo 16 años está provocando a los líderes del mundo por su falta de compromiso con la defensa del planeta, está siendo insultada por los poderosos hasta con expresiones groseras. En Brasil, el presidente Jair Bolsonaro la ha llamado de “pirralha” [mocosa]. Con burda ironía el mandatario estadounidense, Donald Trump, le ha aconsejado que se vaya a ver una película antigua con una amiga y ha se ha metido con su síndrome psíquico para decir, con pésimo gusto, que se la ve “con la cara muy feliz”. En España no han sido menos despectivos con la niña que curiosamente despierta tanto miedo como odio. La han calificado de “falsa”, “puta” y “marreta”. ¿Por qué Greta, siempre seria y segura de su misión, despierta los instintos más bajos del machismo? Hasta ha habido quien le ha aconsejado “usar su sexualidad” para calmarse.

Estamos en una Navidad más de la historia y cada vez más cristianos serios están convencidos de que esa fiesta, que celebra el nacimiento de un niño también difícil que vino al mundo a provocar a los hipócritas y a exaltar a los puros de corazón, está perdiendo su significado y fuerza original.

Habría que preguntarse, en el análisis de los símbolos y de los presagios de un mundo cada vez más dividido e insatisfecho, qué significa la llegada de esa niña sueca, que no sé si es cristiana, pero que seguro se entendería con el profeta judío de Nazaret que, como ella, fue un inconformista y un fustigador de la hipocresía.

La Navidad va más allá, con sus símbolos e historia, de su simple significado del nacimiento de Jesús, que vino a anunciar un nuevo Reino no solo de paz y amor, sino de esperanza y perdón. No es, en efecto, solo la fiesta universal del mundo cristiano en la que caben todos, porque Jesús fue un judío al que mataron precisamente por predicar un amor universal, sin distinciones. Si acaso con una preferencia hacia aquellos que el mundo descarta por ser física y espiritualmente diferentes.

La Navidad debería también decirnos, como lo está intentando hacer la pequeña, seria y segura Greta, que la realidad -que no debe confundirse con los deseos o sueños imposibles- es que somos seres amasados por el lodo de la tierra. Que nadie nace ángel. Si acaso nacemos más demonio que ángel. Celebrar la paz de la Navidad significa también tomar conciencia de la hipocresía, del pecado del consumismo que nos devora, de que la paz se conquista a veces con la fuerza y la resistencia contra los destructores de ilusiones.

Jesús fue, sí, un profeta de paz, que recordando a Isaías predicaba un Dios “que también es madre”, con capacidad infinita de perdón, para quien no existían los excluidos. El Dios que cuida de los pájaros del cielo y de los lirios del campo, llega a ser, como afirma la Biblia, no solo un Dios vengador, sino uno cercano y de corazón grande, a quien Jesús compara con una madre. “Aunque una madre llegase a abandonar a los hijos, Dios, no”.

Al mismo tiempo, Jesús, en su corta vida terrestre, en la que pretendió sacudir a la humanidad de su letargo de siglos de guerras y tabús, la invita a participar del nuevo banquete del Reino de Dios. Pero ello tiene también un coste. No es solo con un pacifismo vacío que se conquista un mundo más libre y se respeta y salvaguarda el planeta.

Son innumerables los pasajes de los Evangelios donde Jesús da a entender, desde que era niño, como hoy lo es Greta, que el mundo, la paz, la justicia, la igualdad y hasta la felicidad capaz de vencer a la muerte no se construyen solo con un falso pacifismo, sino que es necesario preparar la guerra espiritual contra quienes nos obligan a vivir sumergidos en un capitalismo cada vez más salvaje, dictatorial, disgregador y maldito. Y colocó siempre a los niños como ejemplo de vida. Llegó a pedir la pena de muerte para quienes profanen a uno de ellos.

La pequeña Greta ha entendido eso a los 16 años. Dicen que es demasiado joven. Jesús fue aún más precoz. Ya a los 12, tras haberse perdido y separado de su familia en el Templo durante tres días, les hizo ver a sus padres desconsolados, seguramente con gran respeto, que él se debía ya a una causa mayor que la pura familiar.

Fue Jesús, el hijo que muchas madres querrían tener, quien les explicó a los discípulos que ese mundo de paz que todos soñamos “padece violencia” y que “solo los violentos lo conquistarán”. Llegó a predicar que a veces es necesario, para ser fieles a la propia fe e historia, que las familias estén divididas a causa de la violencia. Sabía Jesús que la familia no es algo idílico y que a veces es necesario que entre ellas haya desgarros y luchas, para imponer verdades que nos superan.

El fariseo Nicodemo tuvo curiosidad en conocer de cerca a aquel profeta que predicaba una paz que es, a la vez, violenta, y a quienes le pedían, como el gobernador Herodes, que “dejase de predicar” aquellas cosas absurdas en las que exaltaba “todo lo que el mundo rechaza”. Por ejemplo, los diferentes, desde los locos a las prostitutas, desde los endemoniados a los leprosos, esa caravana doliente que lo buscaba con esperanza. Al recado autoritario de Herodes, Jesús respondió que le dijeran “a aquella zorra” que él seguiría adelante con su misión. El precio de defender una paz violenta y no la falsa hipocresía no se hizo esperar. Poco después fue colgado de una cruz y agonizó sin entender por qué Dios lo había abandonado.

La Navidad, este año con la pequeña Greta como nuevo símbolo de los que se atreven, como Jesús en sus días, a llamar de hipócritas a los jefes de Estado que cierran los ojos ante la destrucción del planeta, podría ser una fiesta diferente. Una Navidad de reconciliación entre los que viven en guerra dentro del ceno familiar, para abrir nuevos espacios de vida, de diálogo y de comprensión, que en definitiva eso significa la hoy tan desfigurada celebración. Es decir, la fiesta de todo lo que nace dentro y fuera de nosotros. Con dolor, pero también con esperanza.

Feliz Navidad, una fiesta con la pequeña Greta que nos mira seria y desafiante, y nos invita a luchar por este planeta que se nos está muriendo.

viernes, 13 de enero de 2017

Un profeta ambiental en el año 2002


La Era Agrícola Nº 2, 2002. Intervención artística del cuadro de Tito Salas "Juramento en el Monte Sacro"
Simón Bolívar: ¿... Y aquellas promesas de Revolución Ecológica? , ¿Y aquello de que un vaso de agua vale más que un gramo de oro?, ¿Y el tendido eléctrico...?! Que va maestro! Yo le juro que en cuestiones ambientales, este país se parece más bien a una Agenda XIX.

Simón Rodríguez: Ay...! Simoncito, es que entre los zorros de la IV y los camaleones de la V, les están dando durísimo a la Madre Naturaleza...

Zorro: Somos una especie de la democracia pseudo representativa sin peligro de extinción... ¡Que viva la guanábana!

Camaleón 1: ... ¿Y el carbón del Zulia, primo?

Camaleón 2: ... Y las concesiones del Delta del Orinoco también...

Camaleón 3: 🎵El decreto de Imataca tiene amigos a montones...🎶

...

Si me hubiesen enseñado recientemente la imagen que estoy compartiendo, hubiese creído que se trata de una campaña actual contra el Arco Minero, la situación ambiental del país o la hipocresía, cinismo y caradurismo del gobierno con respecto a la situación ambiental del país.

Pero la tomé de la revista "
La Era Agrícola" en su número 2 del 2002. Es decir hace 15 años.

No se quién fue el autor de la imagen que apareció en la contraportada de la revista. Pero, por esa ilustración y las opiniones que traía ese número, su editor, Alfredo Lascoutx, fue calificado por funcionarios del gobierno de traidor, nazi y defensor de oscuros intereses y se le retiró el apoyo económico que el Ministerio del Ambiente le daba a la revista (es irónico que en la entrada de la revista a manera de presentación de ese número se le den las gracias al Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales y a la Dirección General de Educación Ambiental y Participación Comunitaria por el respaldo económico necesario para realizar la publicación)

La misma no sobrevivió a ese ataque y la revista desapareció. 
En palabras actuales de su editor: Ya para ese entonces se comenzaba a borrar el circo ilusionista ambiental.

Con ella se perdió uno de los pocos medios de comunicación que haya existido en el país que discutía de manera crítica, democrática y plural la situación ambiental tanto en su escala nacional como global desde un enfoque de izquierda democrática.

De hecho, esta revista incluía un encartado, que en su número 0 incluyó la primera referencia sobre Ecosocialismo en el país. y en su número 2, desarrolló un extraordinario dossier sobre ecología y democracia con artículos de Arnoldo José Gabaldón, Freddy Mudarra, Luis Carlos Rodríguez y el propio Alfredo Lascoutx. 

Por otra parte, este medio proponía soluciones viables y coherentes con su línea de apoyo a la agricultura ecológica y la vida natural, a la vez que abogaba por un cambio de los patrones de consumo y de relaciones entre las personas y su ambiente.

Demasiada apertura a las ideas para una revolución que nunca creyó en ellas. Demasiada discusión para un gobierno que la palabra discusión libre le produce espasmos y deseos violentos. Demasiada realidad ambiental para un grupo de camaleones que usan el ambiente sólo como un disfraz para sus intereses económicos.

Nos quedó la imagen, la acción honesta y comprometida y sobre todos las ideas. Estas últimas pueden ser silenciadas, pero nunca mueren.

domingo, 3 de mayo de 2015

El sur también existe y sufre (en las noticias)



Imagen tomada de la Revista SIC revistasic.gumilla.org


Hace unos pocos años la red ARA evaluó el estado del ambiente en Venezuela. De ese estudio nació la idea de que era necesario generar un proceso de discusión nacional que hiciera visible y permitiera incidir sobre algunos de estos problemas que habían sido eclipsados por los enfrentamientos políticos, la ausencia de políticas comunicacionales sobre temas ambientales y la simple y llana censura.

Uno de esos de temas era la grave situación que está sucediendo en la Guayana venezolana derivado de la explotación ilegal del oro. 

La situación en esta zona es quizás uno de los problemas más graves ambientales que están ocurriendo en el país y sus implicaciones sobrepasan lo ambiental y se convirtieron en un grave problema social, político, de soberanía y principalmente de de derechos humanos. 

Para el momento en que en la red evaluamos esta problemática  existía muy poca información en los medios sobre estos temas. Unos pocos comunicadores, principalmente trabajando para periódicos regionales de Guayana, había difundido estos temas y llevado a cabo campañas comunicacionales al respecto, Como ejemplo de ello las extraordinarias crónicas y reportajes de la periodista Evelyn Guzman (que pueden conseguir en su blog Ciencia Guayana

Un tiempo después la situación aunque ha empeorado en la práctica, a mejorado mucho la información que tenemos de lo que allí está ocurriendo y esa es una buena noticia, porque a partir del conocimiento y la buena información podemos empezar a exigir que se hagan políticas y acciones eficaces para solucionar esos graves problemas que están poniendo en grave riesgo la vida, salud y futuro de las poblaciones locales, está destruyendo las culturas ancestrales indígenas y poniendo en peligro el futuro del desarrollo de toda la nación. Sin Guayana no hay patria.

Vale esta introducción para hacer una breve excursión por los artículos muy recientes que han aparecido, ya no tanto en la prensa tanto tradicional sino, en los nuevos medios. Espero que permita a los venezolanos entender la magnitud del desastre y la urgencia de buscar soluciones consensuadas y participativas, así como para hacer un homenaje a los comunicadores que están arriesgándose a trabajar estos temas particularmente sensibles.

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Comencemos con este extraordinario reportaje firmado por Minerva Vitti y recientemente publicado en la Revista SIC


La mujer indígena es la más afectada por la minería

Revista SIC 25 de abril 25 de 2015

Nicole Marcel es francesa pero habla rapidito un español muy fluido. Llegó a Venezuela hace veinte años porque la Gran Sabana la eligió. Ella trabaja en la Fundación Mujeres del Agua, una organización compuesta por un grupo de mujeres rurales, indígenas y no indígenas, que promueven su participación en pro de la defensa de los derechos socio-ambientales

La Fundación Mujeres del Agua se registró oficialmente en el año 2009 aunque desde hace tiempo realizaba un trabajo social en la comunidad de El Paují, ubicada en el municipio Gran Sabana del estado Bolívar.

El Paují es un pueblo mixto formado por indígenas de la etnia pemón, y no indígenas (venezolanos y extranjeros). Con aproximadamente cuatrocientos habitantes es un sitio que no tiene horario y en el que hasta hace poco no había ni teléfono ni Internet. Sus habitantes vivían  en comunión con la naturaleza, con buenas experiencias educativas y culturales, hasta que en 2006 se desbordó la minería en la zona, trayendo muchos problemas y desplazando a muchos miembros de la comunidad.

Ante esa situación un grupo de mujeres, que tenían años conociéndose, comienzan a organizarse. Lo primero que hicieron fue un museo que se llamó Kunayewi, que significa casa del agua, y comenzaron a explicar a la población cuál era el impacto de la minería, el derecho a tener agua limpia y el derecho a la salud. También se unieron a la Misión Árbol y comenzaron a sembrar moriches y distintas plantas en las áreas contaminadas por la minería.

Para seguir leyendo el artículo en su fuente original marque aquí


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La situación en el Bajo Caura representa uno de los temas más graves en todo el contexto y en este sentido este artículo de Adriana Boccalon lo retrata en todo su horror.


Se muere la cuenca del Caura del Orinoco

Revista Climax 30 de abril de 2015 

Pillaje, corrupción e impunidad son los tres principales males del sistema de minería ilegal en la cuenca del Caura del Orinoco, donde la pérdida de biodiversidad acusa un llamado de alerta.  De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura( FAO),  el país pierde al año 300 mil hectáreas de bosque elevando en un 50% sus emisiones de CO2, La zona por el mercurio y la explotación maderera se está muriendo.

En víspera del ocaso zarpa la curiara del puerto de Maripa para comenzar a descontar los 220 kilómetros de navegación contracorriente que lo separan de la comunidad indígena de El Playón. Entretanto, se sortean pesadillas por la habitual lluvia a cántaros que alborota los raudales y por la proximidad de un firmamento eclipsado, apenas a ratos inspirado por chispas luminosas escoltadas de estallidos sonoros que denotan supremacía y destronan al humano de su pedestal. Las voluntades a bordo, aunque atrevidas y retadoras, estimulan el silencio ante la aparente infinitud de lo desconocido. El aroma a vegetación húmeda y frutos cítricos alientan el olfato, mientras en el intrincado bosque ribereño se revelan antojosas siluetas de ojos brillantes trajeadas invariablemente de oscuro, cuyas voces onomatopéyicas acusan un dilatado repertorio de vida animal.

En medio de un lóbrego atardecer, el lazarillo, entusiasmado por un jugoso fajo de billetes como rédito a su hazaña, navega atento al rigor que impone el caudaloso río Caura y al exhausto traqueteo del motor de la embarcación. A bordo viajan mineros portando insumos para sobrevivir en toscos campamentos instalados sobre espacios intoxicados, saqueados, hartos de drogas, alcohol y prostitutas, pero también colmados de oro. Hasta El Playón es navegable el río Caura en la parte baja de la cuenca. Para alcanzar la comunidad de Las Pavas, donde el cauce permite retomar el cabotaje aguas arribas, es de rigor echar a andar 6 kilómetros a través de una jungla repleta de altibajos, por donde transitan a pie turistas, mineros, soldados e indígenas. En el trayecto es usual tropezar con militares y nativos cargando a cuestas fatigosos bultos que además incluyen curiaras, motores y bidones de combustible. Para el viajero ocasional, aquel sin licencia para hurgar mas allá, la excursión culmina al final de esta breve expedición, justo frente a la imponente caída de agua que pone límite entre bajo y alto Caura: el Kuyuwishodü o Salto Para, donde la sesión fotográfica para inmortalizar las memorias es ritual obligado.

En este punto se agotan romance y poesía. Bajando desde el mirador del Salto Para se avista la comunidad de Las Pavas, la primera del alto Caura, punto de partida hacia Fijiriña y Yuruani, los campamentos mineros más críticos de la zona donde explotadores de “bullas” destierran el oro enfrentando pleitos, saboteo, enfermedades, desolación y el empeño de los fusiles de la Guardia Nacional Bolivariana. Efectivos militares ceñidos al Plan Caura han protagonizado en los últimos años batallas intermitentes para zanjar el flagelo de la explotación ilegal de minerales, apostando al desalojo definitivo de advenedizos que no se rinden. Al militar se le tacha de “cobrador de vacuna”, mientras al minero se le señala por comprar voluntades uniformadas, seducir indígenas y amenazar a científicos que advierten sobre la pérdida de ecosistemas y servicios ambientales.

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Escrito por la periodista venezolana radicada en Panamá Thabata Molina, especialista en temas de sucesos hace un excelente reportaje de investigación sobre la presencia de la guerrilla colombiana en Venezuela y su incursión en el negocio minero ilegal.



Denuncian que las FARC explotan oro y coltán en el sur de Venezuela

Panampost 16 de abril de 2015

Amazonas es uno de esos estados de Venezuela que casi nadie conoce, más allá de saber que es el segundo más grande del país, o que comparte la frontera con Colombia por el oeste y con Brasil por el este; pero, recientemente, las alarmas de las autoridades se encendieron después que un informe militar admitiera la existencia de miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), explotando minas de oro y coltán en ese territorio, para generar ingresos.+

Esta región cuenta con una población de apenas 178.670 habitantes, en una extensión territorial de 177.617 kilómetros cuadrados, en una zona absolutamente selvática, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadísticas de Venezuela.+

El texto elaborado por la Guardia Nacional y fechado en enero de 2015, a través de un Resumen de Información de Inteligencia (REIN),  señala que “el comando tiene conocimiento de la presencia de columnas guerrilleras entre los sectores de San Fernando de Atabapo y Santa Bárbara del Orinoco”, en labores de explotación de oro y coltán.+

De hecho, el gobernador de esa entidad, Liborio Guarulla, reconoció la existencia del problema y declaró al PanAm Post que la situación ha sido denunciada en reiteradas oportunidades en la Asamblea Nacional, pero que nadie se ha interesado por solucionarlo.+

“A lo largo del río Atabapo se han llegado a contar hasta 24 balsas que están lavando la arena del fondo del río con mercurio para extraer oro, y eso ha contaminado los peces, ha desviado el curso del río. Realmente las autoridades venezolanas han hecho caso omiso, a excepción de una comisión de Colombia que en algún momento se presentó y quemó algunas balsas”.+

“Esto ha seguido de una manera descarada, pero es que además no son solamente las minas de oro del cerro La Neblina o la naciente del río Orinoco, sino que en la actualidad, se están explotando las minas del municipio Manapiare que es más allá del Yapacana. Esas minas quienes las vienen explotando están vinculados a la guerrilla colombiana y a los mineros colombianos”, expresó Guarulla a través de una llamada telefónica.

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El periodista Jeanfreddy Gutiérrez reseña un documental reciente en el cual el periodista y corresponsal de guerra David Beriain hace de la situación de las minas de oro ilegales en Venezuela. Un elemento importante es que pudiéramos ver el documental directamente, pero este fue retirado del portal de You Tube donde estaba alojado.



Documental retrata mafias del oro que deforestan al sur de Venezuela

El Cambur 8 de abril de 2015

El periodista español David Beriain del programa Amazonas Clandestino llegó al Kilómetro 88, Las Claritas, uno de los llamados “pueblos naranja” para retratar cómo mafias carcelarias ejercen dominio sobre la explotación ilegal del oro al sur de Venezuela. El comunicador ya ha explorado el contrabando de madera y cocaína en otros capítulos del programa.

Allí muestra las denuncias que señalan, con miedo y respeto, el control de El Sindicato por medio de la banda de El Chingo, quien desde la cárcel ejerce un control férreo sobre los yacimientos mineros que son abiertos en medio de la selva venezolana, sin ningún control oficial, después que se le retiraron las concesiones a la empresa canadiense que la tenía.

El proyecto de Las Cristinas que prometía una regularización de la minería nunca se completó y ahora miles de mineros artesanales someten al suelo a la presión del agua, el mercurio y la erosión por la tala indiscriminada. Su resultado, miles de charcos durante todo el año que dispararon los criaderos del parásito Plasmodium, así como los de zancudos Anopheles que los transmiten al ser humano, produciendo un brote de malaria que en 2015 ya alcanzaba los 15 mil casos para la primera semana de marzo.

El documental confirma las denuncias del reportaje Malaria: los zancudos del contrabando, que relaciona la tala ilegal, los estudios epidemiológicos y la explotación ilegal del oro y el coltán, con la epidemia de una enfermedad que aunque endémica, se creía controlada.

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La periodista Andreina Flores realizó una entrevista en vídeo al Gobernador del Estado Amazonas. En la misma el Gobernador Guarulla  denuncia la acción de las FARC en territorio de ese Estado y su participación en el negocio minero.



Gobernador Guarulla: La Farc está en el Amazonas Venezolano contaminando e intentando hacer política

El gobernador del estado Amazonas Liborio Guarulla denunció a través de Cool Channel TV que en la actualidad se encuentran más de 4.000 guerrilleros de las Farc practicando la minería ilegal y haciendo vida en el municipio Maroa de su región.


Guarulla aseguró que "estos guerrilleros están explotando oro y coltán en el Amazonas, produciendo una gran contaminación y un daño a las comunidades indígenas que representan el 70% de la población de nuestro estado". También dijo que se evidencian elementos inocultables característicos de grupos irregulares: "una pista de terrizaje, barcos en donde se traslada la gasolina de contrabando y la intromisión de grupos guerrilleros en los pueblos indígenas tratando de hacer política".

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Para finalizar y para entender el contexto donde esta situación está inmersa, les recomiendo leer este extraordinario artículo "Los Nuevos Narcotesoros" escrito por Gerardo Reyes para la Cadena Univison y que recientemente fue premiado con el Premio Ortega y Gasset en la categoría de periodismo digital. No habla de Venezuela, pero a través del mismo podemos comprender el complejo trasfondo delictivo, económico y político que  genera la producción de oro en Latinoamérica.


Los nuevos narcotesoros

A sangre y fuego el crimen organizado convierte la minería ilegal en una fuente de ingresos tan importante como la droga a lo largo de América Latina

Cuando recuerda a sus víctimas Janier Adrián Villada sonríe nerviosamente y cierra los ojos, como si estuviera encandilado. Parece la última señal espontánea de su vergüenza.

El joven analfabeto de 28 años que empezó a matar a los 14, eludió al principio con un lenguaje figurado el relato de su papel de asesino, pero a medida que se adentraba en sus recuerdos, durante una entrevista exclusiva con Univision, prescindió de las metáforas y con el verbo directo y el calibre exacto contó como lo había hecho.

Mató a 49 personas.

"¿Por qué lo hacía yo?'', se pregunta sonriendo de nuevo. "O sea, la verdad es que yo todo el tiempo, desde muy pelado [joven] he trabajado en organizaciones y a mí me han pagado y yo sabía que la labor mía era, si me mandaban a matar a alguien, yo iba y lo mataba''.

Villada era el jefe de sicarios de la banda criminal de Los Rastrojos, al noroeste de Colombia. Tenía a su cargo los comandos urbanos del municipio de Segovia para prevenir el ingreso de la banda rival de Los Urabeños. A las buenas o a las malas, cada empresa minera que operaba en la zona aportaba a la banda que estuviera en control entre 50 y 100 mil dólares mensuales. En esa suma estaban incluidos pagos por el asesinato de sindicalistas revoltosos, empleados problemáticos y ladrones de oro, según Villada.


"Nosotros les hacíamos un llamado de atención. Si nos hacían caso los dejábamos quietos. Si seguían intensos ya tocaba eliminarlos'', explica.


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P.S. Para que no nos quede nada por fuera en esta recopilación, Incluimos a última hora el enlace a un artículo que me llega vía Evelyn Guzmán del artículo publicado en el diario La Vanguardia (España) "Grupos armados en busca de oro amenazan la vida indígena del Amazonas" firmado por Melissa Silva Franco que pueden conseguir en este enlace. Gracias Evelyn.

P.S 2. Uno más y sumando. Escrito por María Laura Chang para Efecto Cocuyo "Más de 10 mil años se necesitan para recuperar devastación minera en Guayana" Puede ser revisado en este enlace.
 (que ingratitud de mi parte que aunque me entrevistó y no la incluí en la primera recopilación, mis disculpas)



martes, 9 de septiembre de 2014

Requiem para el Ministerio del Poder Popular para el Ambiente o una nueva oportunidad para la política ambiental



Nota previa de Alejandro: Este muy completo análisis histórico nos permite comenzar a entender cómo llegamos hasta la actual situación en el cual ya el Ministerio del Ambiente parece una figura incómoda a ciertos intereses y lo mejor parece ser según sus objetivos: extinguirlo. Sólo queda la capacidad de la sociedad civil venezolana de reaccionar de diferentes modos para tratar de impedir este desafuero.



Jorge A. Naveda S.
Planificador de la Dirección General Sectorial de Parques Nacionales, INPARQUES. 
Profesor del Postgrado de Ingeniería Agrícola, FAGRO – UCV, Maracay y del Programa de Estudios de Postgrado Análisis Demográfico para el Desarrollo, IIES - UCAB, Caracas.

El martes 2 de septiembre del presente año, será recordado como un momento de quiebre en la política ambiental de Venezuela. En medio de las expectativas del discurso prometido por el Presidente Maduro que sacudiría los cimientos de la Revolución Bolivariana, los ambientalistas (chavistas y no chavistas) quedaron estupefactos frente al anuncio de la desaparición del Ministerio del Poder Popular para el Ambiente (MinPPAmb), siendo fusionado, nada más ni nada menos, que con el Ministerio de Vivienda y Hábitat; para remate de colmos, le diseñaron un nombre sugestivo e insultante para todo aquel que ha creído y trabajado por la conservación y protección de los recursos naturales venezolanos: Ministerio de la Vivienda, el hábitat y Ecosocialismo. Nadie puede explicar con una lógica mínima, cómo se llegó a la conclusión en el Gabinete de Maduro, que la actividad de intervención de tierras con fines urbanísticos era compatible con las actividades de conservación y preservación de los recursos naturales, la biodiversidad, los ecosistemas y los paisajes naturales; algo que en cualquier parte del Mundo genera conflictos de interés, pero que por lo visto, Maduro y su Gabinete no ven ni entienden. 

Creado en 1976, el Ministerio del Ambiente Venezolano fue el primer ministerio de esta índole de toda América y el segundo en el Mundo, después del Ministerio del Ambiente francés. Su creación tuvo un gran impacto político en América Latina y en él trabajaron equipos multidisciplinarios de venezolanos y extranjeros, que ayudaron a desarrollar una serie de ideas novedosas sobre la planificación y la gestión ambiental, la ordenación del territorio y la conservación de los recursos naturales, ecosistemas y paisajes. Ello permitió la formación de varias generaciones de profesionales que se destacaron en su trabajo ministerial, lo cual les brindó la oportunidad de pasar al ámbito académico y continuar como docentes-investigadores en universidades venezolanas y del extranjero. Aun cuando la política ambiental venezolana siempre luchó por sus posiciones con otras políticas públicas a lo largo de diferentes gobiernos, el Ministerio del Ambiente siempre se destacó por su especialización técnica en áreas como, planificación y ordenación territorial, manejo de cuencas, canalizaciones, construcción de presas y embalses, así como la gestión de áreas protegidas y otros campos de la política ambiental que fueron desarrollándose con el pasar del tiempo. Entre los diferentes logros que pueden atribuírsele destacan de sobremanera: 1) el desarrollo de una amplia legislación ambiental que va desde leyes orgánicas, leyes ordinarias, normas técnicas, planes de ordenamiento y reglamentos de uso, etc.; 2) la ejecución del primer proyecto nacional de compilación de información ambiental e indicadores territoriales, denominados Sistemas Ambientales Venezolanos - 79; 3) la creación de una compleja red de áreas bajo régimen de administración especial (ABRAE) que incluyen a la áreas de protección ambiental, sitios de protección por riesgo de inundación, áreas para desarrollo integral agrícola, sitios  de seguridad y defensa, áreas para protección de infraestructura, áreas para puertos de aguas profundas y otras formas de usos especiales; y 4) una red de represas y embalses a lo largo y ancho del país que en su momento fue una de las más completas de Latinoamérica. Todo ello elevó el prestigio del país a nivel internacional, como una de las Naciones con mayores avances en materia ambiental, aun cuando su base económica seguía siendo la explotación petrolera, actividad altamente dañina al ambiente. 

Contradictoriamente, detrás de estos logros subyacen fuertes debilidades, que terminarían por resquebrajar la planificación y gestión que el Ministerio desarrolló; en primer lugar el modelo económico rentista que permeó al gobierno y a la sociedad venezolana, y que permitió al país vivir una “ilusión de armonía”, desvaneciéndose en la medida que dicho modelo fue haciendo aguas y perdió su fuerza socio política. Así por ejemplo, el costo de la gasolina, el cual es tan irrisorio y artificial, que hace imposible desarrollar proyectos de energía alternativa que compitan económicamente con los combustibles fósiles; ello trajo como consecuencia que el MinPPAmb no haya podido controlar los altos niveles de consumo de combustible y contaminación, siendo el país de América con la mayor producción de CO2 (6,5 Tm/per cápita/año) y de mayor consumo energético (2.669 Kg. Eq. Oil/per cápita/año). De esta forma, la política ambiental pierde ante la política del estímulo al consumo barato de gasolina. Un segundo factor de debilidad, es que las políticas ambientales no nacieron de las necesidades sentidas por la población venezolana, ni por la toma de conciencia de la gente que identificó algunos de sus conflictos cotidianos como problemas ambientales. Dichas políticas nacen de la inquietud de quienes ejercían el poder, que influenciados por las ideas internacionales y por la magnitud de la renta petrolera manejada por el Estado, estimuló formas sofisticadas de repartición de la renta a través de políticas ambientales. Ello hizo que las grandes mayorías no se identificaran con la necesidad de la protección y conservación ambiental, interpretando que dichas políticas impiden la explotación de recursos, restringen el trabajo y su desarrollo. La gente no logra identificar los beneficios tangibles e intangibles de vivir en un ambiente sano y libre de contaminación. 

De esta forma, el Ministerio logra desarrollar una amplia legislación ambiental, pero la misma es altamente costosa de aplicar y hacer cumplir; además, muchas normas no se adaptan a la gestión municipal. El proyecto de Sistemas Ambientales Venezolanos no continuó, quedando una serie de manuales que fueron envejeciendo en el tiempo y que no se han actualizado; además, su objetivo fundamental, era desarrollar el Plan Nacional de Ordenación Territorial, el cual se culminó 19 años después, cuando los entornos económicos, sociales y políticos habían cambiado a tal extremo que fue imposible su aplicación. Finalmente, la dimensión territorial del Sistema de ABRAE, con 390 áreas y más de 70 millones de hectáreas; así como sus disímiles objetivos de gestión, las hizo inmanejables. Esto debido a que nunca se desarrollaron las unidades administrativas especializadas para la gestión de los 25 tipos de ABRAES, lo que hubiese requerido un portafolio financiero por el orden del 1,7 al 6,7% del Presupuesto Nacional 2014, cantidad que no tiene ni siquiera el MinPPAmb. De esta forma, las políticas ambientales y su organismo ejecutor entraron, en los últimos años en un estado de crisis de relaciones y supervivencia, compitiendo con políticas económicas y sociales, que aportan mucho más votos electorales que la conservación ambiental, lo que terminó aislando al Ministerio, estrategia que utilizaron inteligentemente los grupos de inversión para el desarrollo, que generalmente son enemigos de las políticas ambientales. Otros indicadores de la debilidad institucional, son la elevada tasa de deforestación que sufren los bosques venezolanos, equivalente a 5.498,7 Km2 anuales, así como la destrucción y contaminación con mercurio que sufre el sur del país por la explotación del oro. 

Ya en 1999 Chávez, entre sus acciones iniciales para reducir el tamaño del Estado, planteó eliminar al Ministerio del Ambiente, pero su Gabinete y asesores le recomendaron mantenerlo por la importancia que tenía en materia de los derechos humanos y relaciones internacionales; además, si en el proyecto de la nueva Constitución se planteaba colocar al ambiente con rango constitucional y al “Desarrollo Sustentable” como imagen objetivo del país, hubiese sido poco creíble la propuesta sin un órgano oficial encargado de desarrollar la política ambiental. 

Durante la crisis del 2002 – 2004, las tensiones políticas, económicas y sociales, hicieron que las políticas ambientales pasaran a tener muy poca relevancia, pero el Ministerio manteniendo su carácter técnico ambiental, fue recuperando espacios políticos dentro del Gobierno y en la opinión pública, lo que le permitió desarrollar proyectos con dinero proveniente de organismos internacionales e ir adaptando sus acciones a los nuevos esquemas de políticas de planificación participativa, con lo que se desarrollaron una serie de estrategias dirigidas a la gente y sus problemas más directos. Pero en el 2005, las pugnas de los grupos de poder dentro del Gobierno llevaron al Ministerio a una radicalización ideológica interna, lo que condujo a cambios radicales en sus directivas, sacando definitivamente del juego político a las posiciones técnico ambientales e imponiéndose el discurso social. Así, la planificación y manejo de recursos quedó de lado, para desarrollar políticas inmediatistas como Misión Árbol, el programa de reconversión minera, los congresos de biodiversidad que terminaban en lineamientos políticos que nadie ejecutaba, se desmantelaron los equipos técnicos claves para hacer más laxa la permisería, se redujo el personal de campo, abandonando la vigilancia y control de las ABRAE del MinPPAmb; y las unidades asociados a contratos de infraestructura y mantenimiento, así como las de manejo forestal, pasaron a ser unidades con dudosos procedimientos ambientales. 

Si bien entre el 2005 y 2010 el Ministerio redujo su capacidad de control ambiental, varios grupos continuaron trabajando en proyectos de planificación, tratando de no perder el norte de la institución, pero de estos proyectos, casi ninguno llegó a aprobarse y publicarse en Gaceta Oficial. Era una especie lineamiento no declarado, en el cual no debían salir nuevos planes de ordenamiento. A partir del 2011, la debilidad del Ministerio llegó a tal extremo, que incluso para evitar fracturas políticas dentro de PSUV, se negociaron cuotas de poder con el Frente Francisco de Miranda, por lo que se le entrega de forma incondicional al Instituto Nacional de Parques. Así, el otrora Ministerio de las grandes políticas ambientales y que se mantenía al día en los temas ambientales mundiales, dejó de existir hace algún tiempo, quedando un Ministerio agotado y vapuleado por la politiquería sin sentido, discursos vacíos de contenido técnico y que aun los pocos grupos de trabajo que se mantenían a favor de una política ambiental, se convirtieron en grupos incómodos de sobrellevar. De esta forma, el discurso de Maduro fue solo la estocada final de algo que se podía esperar. 

Revisando el Decreto N° 1.213, G.O. N° 40.488 del 02/09/2014, donde se fusionan el MinPPAmb con el Min. Vivienda y Hábitat, pueden intuirse algunas de las modificaciones o supresiones. En el caso del Viceministerio de Planificación y Ordenación Ambiental, este podría pasar al Ministerio PP de Planificación, lo cual podría ser una oportunidad para desarrollar estrategias ambientales desde este despacho de alto peso específico. La Dirección General de Bosques, podría pasar al Ministerio PP de Agricultura y Tierras; el Viceministerio de Aguas queda acéfalo, ya que no hay un Ministerio de Obras Públicas o algo similar, la alternativa es que quede en Vivienda, pero las exigencias de este Viceministerio rebasan las capacidades de este último; la permisería ambiental debería pasar a la nueva autoridad única dirigida por Dante Rivas; y finalmente la Oficina Nacional de Diversidad Biológica tiene una alta probabilidad de desaparecer, ya que tampoco existe un Ministerio que se identifique con sus funciones. En este caso, la única alternativa sería una potencial reestructuración del Min. PP Agricultura y Tierra, creando una unidad de Recursos Natural, como la tuvo en décadas pasadas el antiguo Ministerio de Agricultura y Cría, algo que su actual ministro conoce muy bien. 

Asumiendo una posición más optimista, la desaparición del MinPPAmb, podría convertirse en una gran oportunidad para el desarrollo de un nuevo esquema de políticas ambientales. Sin el organismo que legalmente ejercía un poder centralista y aprovechando ese vacío de poder, las gobernaciones y alcaldías podrían posesionarse de una política ambiental regional y local que no se ha desarrollado hasta ahora, cambiando el perfil de los lineamientos nacionales por esquemas de acción local que permitan vínculos directos entre los problemas cotidianos de la gente con el asunto ambiental. Así, las alcaldías deberían romper con el primitivo esquema de gestión de los desechos sólidos a través de empresas de servicio que monopolizan los megacontratos y generar un sistema participativo de clasificación de desechos sólidos. Podrían desarrollar sistemas de parques de recreación interconectados con corredores verdes que mejoren la calidad de vida en las zonas urbanas y estos a su vez, contener plantas de tratamiento de aguas servidas con filtros de plantas vivas integradas a las zonas verdes y donde cada urbanización asuma el mantenimiento de dichos sistemas de tratamiento. Generar asociaciones entre los gobiernos locales, empresas privadas y ONGs ambientalistas, para programas de educación ambiental y de desarrollo sostenible. Las gobernaciones tienen la oportunidad de desarrollar sus propios Planes de Ordenación y sus sistemas de áreas protegidas regionales en asociación con empresas privadas y grupos civiles de interés local. Estas son solo algunas ideas, pero deben haber muchos otros proyectos ambientales que las gobernaciones y alcaldías puedan desarrollar y que hasta ahora el omnipresente y todo poderoso MinPPAmb no dejaba hacer ni promovía. Convirtamos lo que parece la muerte de la política ambiental nacional, en el nacimiento de las políticas verdes de los gobiernos regionales. El camino está abierto y la gente está ávida de respuestas y nuevas alternativas.  

sábado, 6 de septiembre de 2014

El eco del ambiente en el regreso al futuro del Socialismo del Siglo XXI (Venezuela)






Nota de Alejandro: En este artículo sobre la fusión del ministerio del ambiente dentro del ministerio de vivienda, María Pía Bevilacqua hace un excelente recorrido histórico sobre los antecedentes e historia de la institución que hasta ahora era responsable de la gestión ambiental del país y que ahora se quedará como mirona de palo frente a los atropellos del desarrollismo venezolano de los últimos tiempos.


Mariapia Bevilacqua, Bióloga investigadora, Presidenta de ACOANA

Venezuela creó en 1976 el primer Ministerio del Ambiente en Latinoamérica, en una época donde las corrientes globales del pensamiento económico, social y ambiental convergían en postular que la planificación del desarrollo debe alcanzar como meta suprema la calidad de vida, a través de incrementos en la productividad y la conservación del ecosistema donde se localizan las actividades económicas.  

El país hizo suya esa visión de concebir el desarrollo basado en las capacidades de cada ecosistema, considerando las necesidades económicas del desarrollo pujante de la nación, con los aspectos económicos y culturales propios de cada ecosistema, para optimizar su aprovechamiento y evitar la degradación del ambiente, así como las acciones depredadoras. De los Ministerios de Obras Públicas (1874) y Agricultura y Cría (1937), salieron los pioneros y prohombres que trazaron el camino hacia el desarrollo de la nación, impulsando la sustentabilidad ambiental en su modelo de desarrollo.

La venezolanización de ese pensamiento de vanguardia, llamado Ecodesarrollo, dejó huella profunda en el país y la región latinoamericana, gracias al tránsito de un equipo humano de excepción (profesionales, técnicos y obreros), comprometido con la misión encomendada al Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (1976) y su recién adscrito Instituto Nacional de Parques, reestructurado en  1978 para gestionar las joyas de la corona de la herencia patrimonial ambiental de Venezuela: los parques nacionales y los monumentos naturales.

Logros alcanzados incluyen el compendio técnico más comprehensivo de los Sistemas Ambientales de Venezuela hasta la fecha, la aprobación de la Ley de Ordenación del Territorio y la Ley Penal del Ambiente, la protección estricta el 15% del territorio nacional con excepcional belleza paisajística, cuencas hidrográficas estratégicas para campos y ciudades, hábitats de fauna y flora de valor universal y ecosistemas únicos con poblamiento ancestral y autóctono. Se logró también la protección del 40% del territorio nacional a través de un complejo régimen de administración especial, para salvaguardar paisajes socio-productivos con valor de conservación y mitigar el daño ambiental permitido por las actividades económicas, necesarias para el desarrollo del país.

Fue un ministerio no si pocos intereses económicos y enemigos, impopular en el Consejo de Ministros y el Congreso de la República, por poner freno a los intereses y presión permanente hacia la productividad insostenible, fomentada en la ambición desmedida de los grupos de poder de turno.

En los últimos 25 años el Ministerio del Ambiente fue silenciado, debilitado, hasta quedar sin voz y en estado de coma. Al igual que Gustavo Cerrati (ídolo del rock Latinoamericano) y Joan Rivers (comediante norteamericana del fashion show), un anuncio oficial decretó el fin de su coma, y fallecimiento el 2 de septiembre de 2014 al señalar la fusión de los restos del despacho Ambiente con la Misión Vivienda. Lo nombraron  Ministerio del Poder Popular para la Vivienda, Hábitat y Ecosocialismo.

El componente Vivienda y Hábitat del nuevo despacho tiene trayectoria en  los desarrollos habitacionales de Fuerte Tiuna, donde es flagrante la violación de variables urbanas y ambientales, con claro desprecio a los futuros habitantes y vecinos, así como pérdida de la calidad ambiental del entorno. La ausencia de control por la autoridad ambiental, nos da cuenta del dantesco futuro en pasivos ambientales y pérdida del patrimonio ambiental que dejará en herencia este nuevo Ministerio y el Gobierno Nacional que tiene 15 años de turno al bate: la construcción de viviendas en los Parques Nacionales Médanos de Coro y Henri Pittier; el desarrollo de infraestructura en el icónico Parque del Este de Caracas; el puente en el Parque Nacional Laguna de La Restinga; la contaminación inimaginable de aguas de consumo en el Lago de Valencia y cuencas vecinas; el crecimiento periurbano en el camino de los españoles, puerta histórica de entrada a la Caracas del siglo XVII en el Parque Nacional El Avila y la destrucción de la Zona Protectora de Caracas, a niveles sin precedentes, con la construcción de Ciudad Caribia en terrenos de bosques densos inexplorados por la ciencia en vertientes montañosas verticales de la Cordillera de la Costa.

La región Guayana se suma a la larga noche del abandono ambiental del país, en manos de los nuevos filibusteros, bucaneros, piratas y conquistadores del siglo XX, quienes en alianzas y con beneplácito de los locales, transforman la provincia en tierra de nadie y de todos, emporio para el delito, la arbitrariedad, el desamparo gubernamental, el crimen organizado, los enfrentamientos de sindicatos, el narcotráfico, las enfermedades endémicas tropicales, el saqueo de territorios indígenas y sus riquezas, y un largo etcétera de rapiña, desgracias ambientales y tragedias etnocidas, que cubren con oscuridad la espléndida provincia de Guayana.

Del Ecosocialismo (epíteto del nuevo ministerio) tenemos poca información, más allá del nivel discursivo reiterativo al cansancio que atribuye todas las causas de la crisis ambiental y civilizatoria al neoliberalismo, al imperialismo, a la globalización y al capitalismo, madre de todos los males.  También sabemos de voces ilustradas en la cancillería que hacen campaña política de cumbre en cumbre para salvar el planeta, y atraer con pasión febril nuevos adeptos al modelo de país en revolución, que consolida a paso de vencedores el nuevo Virreinato de La Habana y su capitanía general en tierra firme venezolana.

Venezuela pasó a ser el primer país de Latinoamérica que eliminó su Ministerio del Ambiente, y nos dejó el eco de la cartografía de un territorio fantástico, convertido hoy en la provincia fantasma de la Guayana de los siglos XVI-XVII, en este regreso al futuro que nos trajo el Socialismo del Siglo XXI.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Degradar el Ambiente. Artículo de Alejandro Luy



Por: Alejandro Luy, Gerente General - Fundación Tierra Viva.

El martes 3 de septiembre se creó un nuevo ministerio, producto de la fusión de otros dos, Vivienda y Ambiente, nombrado como "Ministerio del Poder Popular de la Vivienda, Hábitat y Ecosocialismo".

Quienes tenemos al ambiente como ámbito de trabajo vemos ésta decisión como un notable retroceso para un país que mostró un liderazgo en materia ambiental a mediados de los 70 cuando creó el primer Ministerio del Ambiente de América Latina y el Caribe y el segundo a nivel mundial.

En nuestro criterio la "desaparición" de la palabra AMBIENTE del nombre del Ministerio no es poca cosa ya que menosprecia, degrada, la importancia del sector para el desarrollo sustentable del país, y creemos que ello se traducirá en más deterioro de las condiciones ambientales y con ello la calidad de vida del ciudadano.

Hay motivos significativos que justifican la existencia de un Ministerio del Ambiente en nuestro país, un rango que representa - al menos de manera enunciativa -  el reconocimiento que el estado le da a ésta materia.

El territorio de Venezuela equivale escasamente el 1% de la superficie del planeta, pero nuestro país está entre los países con mayor diversidad de aves, reptiles, peces, mamíferos y anfibios.  Venezuela es –sencillamente- uno de los 10 países megadiversos del mundo. Esa diversidad de especies y ecosistemas está protegida principalmente en 43 parques nacionales creados entre 1937 y 1993, que cubren cerca del 15% del territorio del país.

Para entender la importancia de estas áreas protegidas en el desarrollo de Venezuela podemos mencionar 3 datos concretos:


  • El 70% de la electricidad del país depende de parques nacionales, incluyendo el Parque Nacional Canaima que protege la cuenca de los ríos que alimentan al complejo del Guri.
  •  El 80% del agua del país es garantizada por cuencas hidrográficas protegidas por unos 20 parques nacionales.
  •  La diversidad biológica es fuente de alimento (peces, moluscos, artrópodos), empleo (turismo principalmente), esparcimiento (playas, áreas de recreación) y medicina para nuestros ciudadanos.


Hay motivos para creer que cuando el "ambiente" pasa a ocupar un papel secundario detrás de "Vivienda", la prioridad de los planes y programas no estarán sustentados en el entorno natural y la su importancia de su conservación para el desarrollo de las generaciones actuales y futuras, sino en el "pueblo y sus necesidades" de corto plazo.

En 2011 funcionarios del Instituto Nacional de Parques (Inparques) denunciaron la intención de construir viviendas dentro del Parque Nacional Médanos de Coro en el estado Falcón por parte del Ministerio del Poder Popular para las Comunas.  En otras áreas protegidas se han producido invasiones ilegales para la construcción de viviendas, las cuales no fueron debidamente paralizadas. En todos los casos el argumento para la defensa de las acciones fue el derecho a la vivienda, aun violando las leyes que protegen nuestras áreas protegidas.

No estamos en la posición de afirmar que el que hasta ayer fuera el Ministerio del Ambiente estuviera viviendo su mejor época.  Para 2014 el presupuesto del Ministerio del Ambiente equivalía al 0,43% del presupuesto de la nación y el Inparques (adscrito a este ministerio) aproximadamente el 0,07%.  En el último año muchos planes y proyectos en áreas protegidas como los Parques Nacionales Morrocoy y Canaima, o la solicitud de desalojo de la Fundación Científica Los Roques del Parque Nacional Archipiélago de Los Roques, han ocurrido sin ninguna opinión por parte del Ministerio del Ambiente o Inparques. Así parte de la acción y decisiones de estos entes ya estaban confiscadas por otras instituciones del gobierno central.

Pensamos, que este nuevo ministerio donde el ambiente se degrada, será menos capaz de enfrentar la defensa de la conservación del ambiente y trabajar por la solución de problemas ambientales (abastecimiento y calidad del agua, desechos sólidos, deforestación, contaminación mercurial, entre otros) que amenazan el desarrollo sustentable de Venezuela.

A falta de un Ministerio del Ambiente, los ciudadanos, las comunidades organizadas y las organizaciones de la sociedad civil  tendremos -más que nunca- que velar por el cumplimiento del Artículo 127 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela:


  • Es un derecho y un deber de cada generación proteger y mantener el ambiente en beneficio de sí misma y del mundo futuro. Toda persona tiene derecho individual y colectivamente a disfrutar de una vida y de un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado. El Estado protegerá el ambiente, la diversidad biológica, genética, los procesos ecológicos, los parques nacionales y monumentos naturales y demás áreas de especial importancia ecológica. (....)
  • Es una obligación fundamental del Estado, con la activa participación de la sociedad, garantizar que la población se desenvuelva en un ambiente libre de contaminación, en donde el aire, el agua, los suelos, las costas, el clima, la capa de ozono, las especies vivas, sean especialmente protegidos, de conformidad con la ley.

Nota final: Lo único que yo agregaría a este excelente artículo es que este fue el único cambio de la estructura de un ministerio en las decisiones recientes, sin que hasta el momento haya podido encontrar una línea de la razones para el mismo, por ello me pregunto cuáles son los intereses detrás de la misma, espero que me las puedan dar, en particular mis amigos seguidores del ecosocialismo como enfoque político ambientalista.